domingo, mayo 13, 2007

Un viernes social muy antisocial

Fue mi primera noche de viernes libre desde febrero, si no es que de mucho antes. Había que celebrar. ¿Cómo? Mi pobre condición de obrero periodístico no me hubiera dejado hacer cosas muy extremas.

La perfecta salida al problema de tener ganas de salir y no querer acabar con las últimas energías que a uno le queda es el cine. Sea el cine, benditos recintos a los que desde diciembre no asistía.

No encontré oposición de mi esposa, finalmente cumplí también con la cortesía de avisar con un mínimo de 48 horas de anticipación que dictan los buenos modales. El viernes mismo acordamos el lugar: Loreto, hay cine y bares para echar la chela.

Pero mi ausencia de viernes sociales fue tal que olvidé que el tráfico nocturno de la capital... Y olvidé también que Plaza Loreto es como un jardín de niños pero con muchas hormonas revoloteando en el aire. (Y niñas de secundaria que se creen universitarias y se visten como de colegialas liberándose de la represión.)

La misión en el cine era sencilla. No importaba cuál película fuera, solamente que no fuera dominguera ni Espaiderman, desde Titanic desconfío ampliamente de las cintas de alto presupuesto.

Pero mi desconfianza esta vez se fue al extremo. Tanto tanto tiempo tenía sin ir a la multimencionada plaza, que el mundo me tenía la sorpresa de que además de Cinemex, hay otro recinto fílmico, menos ostentoso y más... más... un underground wanabí fresón, muy extraño, pero por demás interesante la propuesta. Cinemanía, apréndanse el nombre.

Mi poder de decisión fuera del periódico se ha vuelto muy ineficiente (pero no menos ineficaz) y mi siempre generosa esposa me dijo "your call". El zar del Tec (Briseño, 2007) tenía ante sí la responsabilidad de no guíar a una hermosa mujer a un filme chafa. ¡Cuánta presión!

Las películas no eran comerciales, ninguna me sonaba, hasta que vi en una el nombre de Patricia Arriaga junto a la frase "dirigida por...". Si saben un mínimo de cine (no es retórica: un mí-ni-mo) como yo, asociarán el apellido al guionista de Amores Perros y Babel: ¡bingo! Es su hermana. El cartel era adornado una mujer digna del papel de Quinceañera (ahooooora, despierta la mujer que en mi dormíiiiia), pero sin lo insulso y bobo de la Noriega.

"La última mirada", se llama.

Entramos a una salita de cine con no más de 40 asientos, nada de "tipo estadio", nada de "asientos viaipí", nada de vendedores de palomitas en plena sala antes de iniciar la piedrícula. Por un momento me sentí como en una sala de Cinema Paradiso, pero sin Totó. Sólo cuatro changos pagamos 38 lanas por apoyar a los nuevos talentos del cine mexicano.

El filme comenzó oliendo thriller y terminó como las grandes. Enorme. Mantendré mi política de no contar películas. Váyanla a ver. Les sale más barato que un boleto para la araña esa.

La siguiente fase del plan social era tomar un par de frías en el Celtic's. Noticia Mac, era viernes, y no estaba dispuesto a pelearme porque me dieran una mesa.

Así que fuimos al único bar de Loreto que podía estar vacío. Santa Fe, sí, Santa Fe en Loreto. La última vez que puse un pie en ese sitio geográfico aún era el Sibarita y salí asqueado, como salgo de todos los antros de esta ciudad. Esta vez no, un bar con temática deportiva, sin grandes lujos, pero donde hasta nos dimos el lujo de escoger la mesa que queríamos. Y esta vez no éramos cuatro changos, fuimos sólo dos.

Tuvimos a nuestra merced a todos los meseros hasta las 2 de la mañana, pero una ingeniera que aspira a trabajar en la Unicef y un periodista que renunció a una profesión que le daría el doble de sueldo, no queríamos nada más en ese momento que dos cervezas por cabeza.

Lo demás era avaricia desmedida: fuimos dos personas (antisociales) con suerte.

2 comentarios:

dijo...

qué rico leerte descansado y con un sentido del humor mucho más amable. gra-ciasss!! (jajaja, esa es de luismi. jajajajaja)

In phidelio dijo...

Yo llegué a ir al Sibarita hace algunos años y me gustaba realmente. Hoy en día, Loreto es una delicia, pero en el día, ahora es mejor que en la noche.

Siempre una plaza exquisita.

Saludos.