miércoles, febrero 14, 2007

"Yo amo el futbol" reloaded o un 14 de febrero cualquiera

(Busqué el segundo spot de la campaña de "Yo amo el futbol" de TV Azteca en YouTube, pero no lo encontré. Es importante que lo vean, o al menos lo tengan en memoria, para entender este post.)

Ayer programé mi despertador para las 7 de la mañana. Sorpresa sorpresa, me levanto, sin ayuda, a las 10:15. Me olvidé de mi programa de radio, que empezaba a las 10. Lo tomo con filosofía, prendo mi computadora, y zas, golearon a mi equipo del Hattrick 4-1 (bueno, esa ya la esperaba), lo bueno es que fue partido amistoso.

Mi coche se quedó sin batería. Jojojojo... Tenía que estar en la escuela a la 1 para ver a unos compañeros. Cuando arribé (fuime en micro), tal como lo esperaba, el ambiente era jodidamente meloso. Caminaba asifixiado por globos, rosas, chocolates, peluches y enamorados idiotas. Y que me doy cuenta que me vestí de rojo. (Ah Mac, qué peneque eres.)

Teníamos una cita a las 4 en una empresa de fotocopiadoras a la cual le estamos desarrollando un proyecto, justo entre la Plaza México y el Estadio Azul. En el inter, descargué toda mi furia en la escuela por la fecha. Frases como "el amor no existe, yo lo maté" (que puse de nickname en el messenger casi todo el día) y "¿vas a ver a tu peoresnada?" salieron de mi boca. Pero Valentín más tarde me las cobraría...

Llegamos a las 3:35 a la Plaza México y estacionamos el coche ahí, justo enfrente del Villamelón (cerrado). Vimos el Museo Taurino abierto, y entramos. Extrañados, los tres alegres compadres entramos sin pagar un céntimo y nos paseamos ahí por 15 minutos hasta que alguien nos detectó como invasores y nos dijo que era un evento privado (que evidentemente ya había terminado). Salimos sin pena ni gloria del ruedo.

Fuimos con los cuatitos de las fotocopiadoras a que nos contaran de sus procesos. Cuarenta minutos de entrevistas de hueva. Regresamos al Tec. Minutos antes de las 6 estaba en casa. Procedí a pedirle a mis vecinos un cable para pasar corriente de batería, pues en la noche tenía la "cenita cursi 2006" en un bar de la Condesa, organizada por mis dos mejores amigas y a la cual, a pesar de la aversión por la fecha, estaba obligado a ir.

Mi única vecina presente en ese momento no tenía cables. Bueno, pensé, al rato llega la otra, o tal vez la universitaria tenga. No me preocupé. Hasta las 8:30 que veía que no había acción. Entonces recordé que estaba algo más que quebrado. Mi padre me debía 500 pesos y le hablé al medio día para recordarle que me los depositara. Volví a marcarle a las 9 y las noticias no eran buenas. No tenía dinero, ni coche. Y moverse en esta ciudad en transporte público de Cuemanco a la Condesa es un deporte extremo.

Para mis pulgas, la maratónica Jornada 5 del futbol mexicano mandó el partido de mis Pumas a Sky. Quise mentar madres, al tiempo que me conformaba con ver un insípido juego entre Tecos y Toluca y después uno entre Morelia y Veracruz. Di gracias a Dios por no ser jarocho, ya que los Tiburones se volvieron atunes y ya habían recibido 4 pepinazos al medio tiempo.

A las 10 perdí la esperanza de que la universitaria llegara temprano (para cargarle la batería a la Oteronave) y recordé que con mi bancarrota temporal no podría cargarle gas al tanque, que está casi vacío. En ese momento supe que la odisea a la Condesa estaba cancelada y que me tendría que atener a las consecuencias. Así que pensé en ocupar mi tiempo en algo productivo: lavar los trastes. Sí, lavar los trastes, no quería atenerme también a la furia de la universitaria por ver la cocina hecha un desmadre.

Me atendí a esa encomiable labor mientras seguía viendo la madrina que le estaban poniendo al Veracruz. Al tiempo me enteraba que el América también goleaba y mis Pumas empataban con Santos. Sólo faltaba que el futbol también me diera la espalda. Subía cada 10 minutos a checar el sitio de Reforma a ver si se movía el marcador. Mi cara cambió justo cuando terminó el Morelia-Veracruz, pues al momento del silbatazo final pusieron el marcador que me interesaba: Pumas 2 Santos 1. Y el mundo era un lugar feliz de nuevo.

Fue así que pensé en hacerme un flan. Me ha quedado claro que el día que conquiste una mujer no será por mi físico, mi sentido del humor o mi "encanto" (que me han dicho que tengo, pero yo todavía no lo encuentro), sino por mis flanes. (Ver
Conversación Amorosa II)

Así que ¿el despertador me dejó?, sí; ¿el agua se acabó mientras me bañaba?, no; ¿se ponchó mi llanta?, bueno, algo parecido; ¿se quemó mi compu? no mamen, me muero si me pasa eso; ¿me esperaban mis amigos? sí, y además no llegué, jaja; ¿mi equipo remontó? ¡SÍ! Gracias Pumas, gracias!!! (ver Conversación Amorosa I)

Cuando regresé a postear la sarta de estupideces que están leyendo (que ya me ha llevado como hora y media), se conectó al messenger Miss Pay y su nickname rezaba "Que Mac mató al amor...mmhh... ¡Gracias!" Alguna vez le dije a este célebre personaje que mi único amor puro, pasional, incondicial y eterno es el futbol... Y ella me remató respondiendo que no podía ser correspondido, que el futbol no puede amar a alguien. Yo aún tengo mis dudas.

Creo que no maté bien al amor, el jodido me cobró cara mi actitud de hoy. Pero mientras mis Pumas ganen y tenga los ingredientes para hacerme un flan, el mundo sigue siendo un lugar feliz.

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