miércoles, febrero 14, 2007

Provocan neuronas adicción al amor

Grupo Reforma
Ciudad de México (13 febrero 2007).- El amor de pareja es una emoción que tiene sus bases en el cerebro, específicamente en el sistema límbico y la corteza, afirman investigadores de UNAM.

En un comunicado de esa casa de estudios, Herminia Pasantes, del Instituto de Fisiología Celular, explica que las neuronas generadoras de este estado afectivo son las mismas que se activan con el uso de estupefacientes, el placer de alimentarse o durante el juego compulsivo.

Pasantes detalló que el sistema neuronal que procesa el enamoramiento está en el llamado "circuito de recompensa", también conocido como "del placer".

Ese momento recuerda el efecto adictivo de las drogas. "Uno quiere estar todo el tiempo junto a la persona; el cerebro piensa constantemente en ella", dijo.

La investigadora explicó que "cuando se está en esta etapa sucede algo parecido a lo que se siente con las anfetaminas; es una sensación de gran bienestar".

El lapso de pasión intensa, de acuerdo con recientes descubrimientos, dura en promedio siete meses.

Para Pasantes, "todo lo que somos está en el cerebro", donde surge la inteligencia, creatividad, autoestima y también la emoción. Así, el amor se genera en su parte basal, lo cual se comparte con algunos animales.

En el mal de amor, cuando ya no hay esa retroalimentación y esas esas células no son activadas, ya no existe la sensación de euforia, sino de disforia, lo opuesto a la felicidad.

Frente a ello, bromeó, "sería útil tener una pastilla que nos quitara la depresión del desamor, porque es algo similar a lo que sienten aquellos que no reciben las drogas: una gran necesidad de usarlas".

Existen personas incapaces de amar. Es una de las características de los esquizofrénicos, y si una persona toma durante mucho tiempo anfetaminas, desarrolla una patología similar.

Alfonso Escobar, del Instituto de Investigaciones Biomédicas, explicó que en el amor participan estructuras del cerebro interconectadas, junto con mecanismos de aprendizaje y memoria, impresiones visuales, olfativas, gustativas y corporales, así como funciones cognoscitivas, tales como juicio, abstracción, creatividad o lenguaje.

Definió el amor de pareja como un vínculo de cariño con deseo sexual. Así, se requiere que el cerebro esté atento, consciente y con actividad normal. "Las estructuras cerebrales valoran lo que el ojo ve, lo que el oído escucha y lo que se toca. Esas sensaciones tienen un desempeño importante en los recuerdos y experiencias vividas anteriormente", detalló.

Cuando se está con la persona amada, argumentó, se da una "respuesta de alarma", donde se registra un aumento del ritmo cardiaco, de descarga de adrenalina, así como dilatación pupilar y mayor presión sanguínea.

http://www.reforma.com/ciencia/articulo/737979/

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