viernes, febrero 02, 2007

Crónica chilanga

Salí de casa a las 9:30 a.m. para ir a la escuela. No es muy común, aunque ya no me sorprende tampoco, ver tráfico afuera de ella, quienes saben dónde vivo o por lo menos conocen los rumbos, saben que Periférico, a la altura de Cuemanco, es uno de esos puntos caóticos de la ciudad, tanto así que ya ni lo mencionan en los reportes del tráfico en el radio.

No obstante, como decía, en las mañanas no es tan habitual el fenómeno. A menos claro, que haya un accidente. La circulación incluso se cerró y fue desviada de la lateral al centro. La universitaria que vive conmigo y yo salimos al mismo tiempo, pero con rumbos distintos. Tras preguntarle al policía cuya patrulla cerró el paso justo 5 metros antes de mi entrada, nos enteró de que habían atropellado a alguien.

Llegué a vivir por primera vez a esta zona hace casi 19 años, y si algo he aprendido en este tiempo, es que se necesita ser medio bruto para cruzar el Periférico a pie. No obstante, uno lo toma con calma, pues se trata de la vida de alguien. Después de recorrer la lateral vacía por el cierre, hubimos de ser desviados hacia Xochimilco justo antes de tomar el retorno hacia el poniente, justo en el lugar del accidente.

Fue entonces que vi que el desgraciado (literalmente) fue arrollado abajo de un puente peatonal.

Toda la compasión que había en mi se esfumó. No pude evitar pensarlo, qué estúpida es la gente.

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