viernes, febrero 16, 2007

Amor del bueno

Para Pablo, en Madrid, y Nacho, en Washington

Sólo hay una persona en este mundo capaz de hacerme llorar, la misma que me dio la vida hace casi 26 años. Y nadie más.

Pero de lo que van a ver ya pasaron más de dos años, han pasado tantas cosas desde entonces... Aquel día lloré, de pie en una grada de cemento, abrazado al lado de mi padre y mis amigos. Y al ver esto vuelvo a sentir los ojos húmedos. Y seguiré sintiéndolos así si lo veo dentro de 50 años. Bien me dijo mi tío vía mensaje de celular, instantes después del fin del partido: "ver a tu equipo campeón es una experiencia que todo ser humano debe vivir."

En esa época descalabré mi economía en boletos de futbol, me puse la misma playera sin lavarla durante un mes (y que 976 días después sigue así, inmaculada), tiré adrenalina como nunca lo hice en una tribuna y hasta le agarré gusto a Diego Torres: "Color Esperanza" tiene otro significado desde el verano de 2004.

"El precio de la modernidad es el olvido." (Mario Castillo, 1999) Y esto no se debe quedar ahí, en el limbo de la desmemoria.

Si esto no es amor, entonces, ¿qué es?


2 comentarios:

dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Mac dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.