martes, enero 16, 2007

Exportando el refrito

Para mucha gente, nuestra cercanía con los Estados Unidos representa un lastre, un castigo divino y el primero de nuestros males. Aunque personalmente yo pienso que nuestro verdadero problema está en la cantidad de pretextos que ponemos; eso sí, somos buenísimos para encontrar chivos expiatorios.

Claro que habemos visionarios que pensamos que esto no representa necesariamente un mal y puede ser aprovechado. No por nada durante mucho tiempo (hasta que llegaron los chinos) proveímos a los vecinos del norte de mano de obra barata y todavía a la fecha somos los mejores socios comerciales en el mundo de la droga y los trabajadores ilegales.

Pero ayer con los Globos de Oro, logramos la incursión exitosa en el mercado norteamericano de un producto diferente, que tal vez en la vida habríamos imaginado que sobresaldríamos: el refrito televisivo.

“Ugly Betty”, producida por la mexicanísima (no es sarcasmo) Salma Hayek, se llevó dos estatuillas de lo que para muchos es la antesala del Óscar, justo en el momento en que la telenovela de Televisa “Lety la fea” arrasa con el rating y con la atención de amas de casa, domésticas y curiosos que tienen el placer culpable de sentarse una hora a ver el show. No voy a hacer una sinopsis demasiado profunda, sólo diré que ya perdí la cuenta del tiempo que lleva Angélica Vale con braquets al aire.

Pero lo interesante del asunto es que Salma exportó a EU el refrito ¡de otro refrito! Hace algunos años, en Colombia nació la historia de “Yo soy Betty, la fea”, una de esas fórmulas que yo no entiendo cómo no caducan de la mujer fea (pobre/jodida/tonta o como ustedes gusten) pero de buen corazón, de la cual se termina enamorando el millonario galán.

Pero lo maravilloso es como la mujer fea, tonta, sin un gramo de personalidad y tal vez jodida (esto último no lo sé, ahí si alguien quiere aportar, confírmelo o desmiéntalo), en un capítulo súbitamente da el cambio y con la manita de gato no sólo la hacen bonita, sino también sexy, inteligente, con clase, personalidad arrolladora, y en una de esas, tal vez hasta se saque la lotería. Ahora resulta que el peluquero, la maquillista y el sastre también le dan dignidad a uno (Koen, don’t say a Word). Y claro, en lugar tener que ganarse ella el corazoncito de Jaime Camil, seguramente cambiarán los papeles.

Si después de esta descripción siguen pensando que la historia COLOMBIANA de Betty la fea es buena, no se ofendan, pero no les conviene regresar a este blog.

Según leí en las notas de los Globos de Oro, “Ugly Betty” ganó la categoría de mejor serie de comedia. Eso, supongo, la coloca al nivel de otras series como Friends y Desperate Housewives. ¿Ahora entienden por qué los gringos tienen al presidente que tienen? Son un imperio en decadencia, me cae (para referencias, preguntar a romanos, egipcios, entre otros; y eso que ellos no tenían tele).

Pero lo maravilloso del asunto es cómo revendiendo (somos súper buenos para eso) un refrito chafa, Salma puso el nombre de México “en alto” (resalto las comillas, eso sí es sarcasmo). Al menos el refrito no es ilegal como la droga o los migrantes indocumentados.

Eso sí. Me pongo de pie por Babel. Mucha gente dice que es un refrito de Amores Perros y/o que ésta última es mejor. Me confieso ante ustedes: no he visto Amores Perros. Pero sea refrito o no, Babel me pareció sublime. He dicho.

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