domingo, diciembre 31, 2006

Ahorcaron a un hijo de la chingada

Confieso que desconozco sobre sunitas, chiitas y kurdos. Pero no es necesario saber de eso para reconocer que Saddam Hussein era un hijo de la chingada. Y por eso lo ahorcaron: por matar a 184 personas (algunos niños entre ellos) en 1982.

Y eso que aún era procesado por otros 180 mil muertos. Madre mía, imagínense ustedes. Si por 184 inocentes lo ejecutaron con un método digno de la Inquisición, no quiero ni imaginarme lo que le harían por el resto de sus víctimas.

El apresuramiento con el que mataron al depuesto líder iraquí (¿alguien sabe si se escribe Irak o Iraq?) me recordó un pasaje de la historia. Hace poco menos de 2 mil años, los judíos mataron a un hombre con la más grande prisa porque se avecinaban sus fiestas religiosas; ayer, a las afueras de Bagdad, Hussein fue ejecutado al amanecer justo poco antes de iniciar una celebración musulmana. Si conocen tantito de historia (no digamos de catolicismo), saben que el primer personaje al que me referí, fue Jesucristo.

Jesucristo, es EL mártir. Claro está que es muchas cosas más, pero su muerte es el ejemplo más famoso. Y aunque Saddam Hussein era villano, dictador, asesino y genocida, en algún sector del mundo árabe es ya reconocido también como mártir.

(Que quede claro, de ninguna manera estoy comparando la obra de vida y legado de Jesucristo con el de Saddam Hussein.)

Bravo Bush, acabas de crear un mártir. Diversos medios internacionales reportan más de 70 personas ejecutadas en la capital de Irak/Iraq apenas en el día de la muerte de Saddam.

Hace rato tuve una disertación con una periodista puertorriqueña sobre los hijos de la chingada y estuvimos de acuerdo en un punto: estos personajes coinciden en que no tienen conciencia, son cínicos ante su maldad, saben lo que hacen, conocen su patología, y no desisten.

No con esto quiere decir que un hijo de la chingada tiene que ser un asesino, secuestrador, violador, genocida, pirómano o cualquiera de esos afiches del Diablo. Un hijo de la chingada puede ser el/la sujeto/a que se siente junto a ti en el trabajo, en la escuela o en el camión. ("El Diablo toma formas seductoras", jajajajaja, esta estúpida frase me hace reír como idiota cada vez que la escucho, pero es tan cierta.)

Para completar la sentencia de muerte de un asesino basta con una inyección letal, que dicen que ni se siente. A Hussein lo ahorcaron y vaya que sí lo sintió. Me preguntó si mereció este desenlace por genocida o por hijo de la chingada.

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