jueves, noviembre 09, 2006

La vida a los 50

A los 25 años escribí que la vida se mide en siglos.

Imagínense haber recorrido la mitad de ella. La televisión en blanco y negro, los Juegos Olímpicos en México (ese salto de Bob Beamon quien en lugar de caer en arena lo hizo en la inmortalidad) y dos Mundiales, la llegada a la Luna, el auge y separación de los Beatles, Pelé, el 10 perfecto de Nadia Comanecci, la muerte de John Lennon, Maradona, la caída del Muro de Berlín, Internet, el año 2000, Juan Pablo II, las Torres Gemelas, cinco campeonatos de Liga de los Pumas.

Te das cuenta que la vida ya no es futuro en su mayoría, sino pasado. Has enterrado familiares, amigos, relaciones, recuerdos y confianzas y te aterra saber que cada día está más cercano al tuyo.

Pero recorres cada momento vivido y lo descrito hace dos párrafos resulta irrelevante.

Dieciocho mil doscientos sesenta y dos días, cuatrocientos treinta y ocho mil doscientas ochenta y ocho horas, veintiséis millones doscientos noventa y siete mil doscientos ochenta minutos… Y a cada instante algo nuevo, a pesar de todo el tiempo transcurrido.

Y suspiras con la tranquilidad de saber que eres más importante que cualquier personaje de un libro de historia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La memoria y la cabeza engañan, Mac.

Tu puedes remontarte al recuerdo de hace veinticinco años en un instante, y parecer que veinticinco años no son nada, pero es solo una ilusión.

Lo verdadero es que pasaron 25 años enteros, dia a dia, segundo a segundo, entre los dos momentos.

Cada minuto, cada segundo tiene su valor propio, independiente de memorias o pensamientos. Mirar atras no está mal. Mirar el horizonte puede ser util.

Pero no puedes perder de vista tus pies.

Que conste que escribo esto tanto para tí como para mí.

Que luego se me olvida lo que digo...