viernes, octubre 06, 2006

El ABC de los regalos y las mujeres

C se casó con A, su novio de la prepa, hace 10 meses.

Volvieron a ser novios un 30 de septiembre, y con motivo de dicha celebración, C me contó con cierto tono de preocupación (sensatez, diría yo) que A le regaló un reloj con diamantes. La preocupación provino del papel de la esposa que se pregunta cómo el marido le hizo para sacar el dinero y no afectar la economía del hogar. Pero como mujer, no me pudo negar que el regalo le gustó. Y claro, ¿a qué mujer no le gustaría recibir un reloj con diamantes en el aniversario del regreso novieril?

Mi reacción fue de desencanto. Malditos hombres, ¿por qué tener que darle regalos caros a la mujer? Táchenme de misógino si quieren, pero hay féminas que se malacostumbran al ser consentidas así. C no es el caso, la conozco muy bien y sé que es una mujer centrada. Pero habrán M's, G's, R's, T's, V's o la letra que ustedes prefieran que eleven sus expectativas y necesiten un reloj de diamantes, un auto último modelo o un anillo en Tiffany's para subsanar sus carencias afectivas.

Hoy fue el cumpleaños de B. Le regalé una docena de rosas con un textito breve, acaso emotivo, acaso cursi, pero eso sí, muy bien pensado en cada letra. Es de muy mala educación decir cuánto costó un presente, pero cualquier persona con tres dedos de frente (yo tengo más) sabe que el mío fue más barato que un reloj de diamantes.

A cambio yo recibí de B un abrazo largo, de esos casi eternos, fuertes, apretaditos, con besos en las mejillas, como a mi me gustan, y una sonrisa de oreja a oreja (que se le hacen los ojos chiquitos) de esas suyas que me matan. Y me fui satisfecho.

Y me quedé con la certeza de que yo nunca regalaré un reloj con diamantes, porque mi cariño no tiene precio.

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