domingo, agosto 27, 2006

Requiem / 200

*El Rincón no poético del Mac cumple 200 posts. Llegué al primer centenar justamente en el primer aniversario de este espacio. Irónicamente la segunda centena llega también en un aniversario, no de este blog, sino de un asunto muy mío y del cual seguramente, de entre los protagonistas, sólo yo recuerdo. Porque curiosamente hoy es un día 27, y en los días 27 me ocurren toda clase de coincidencias cósmicas, desde el momento que vi la luz por primera vez un 27 de marzo de 1981.*

Debo acostumbrarme. Esto me podría seguir por mucho tiempo más. El tema para mi ya está gastado, a 5 meses de haber terminado, pero para el resto de la gente parece la novedad, el tema de primera plana en el diario de mi vida y, lo peor de todo, es que quizás tengan razón. Dios quiera que no.

Una historia inició hace exactamente un año. Faltarán unas horas para que se cumplan las 8 de la noche, cuando oficialmente fue concebido esto. Fueron... ¿8 meses? ¿5 meses? Es muy relativo, la duración es lo de menos. Una versión extraoficial dice que terminó en diciembre (diciembre,siemprediciembre, ja) al tenor de la frase inmortal y epitáfica "yo-sólo-te-guardo-un-secreto" (¡tiemblen! cuando alguien les diga eso y huyan despavoridos) y otra que acabó el día de mi cumpleaños (el último 27 de marzo). Sólo sé que empezó hoy hace 365 días y a la distancia me alegro de que haya terminado.

Es de mala educación sonreir ante un muerto. Me vale, siempre hay una excepción a la regla. Y decir un muerto es lo de menos, porque en realidad son dos, aunque uno de ellosya terminó de mostrarme su insignificancia y que el mundo sería lo mismo sin él. Siempre me consideré un individuo de bajo perfil, que no hace que cambié la rotación del planeta, pero eso cambió en el último año. De hecho, muchas cosas cambiaron en el último año.

Hay quien me ha dicho que esto que comenzó hace un año no me ayuda a mi imagen. Yo opino todo lo contrario. Porque en ocasiones no hay que ver la superficie, sino aquello que está adentro; porque me doy cuenta que las cosas malas eran asuntos de dos (que en realidad, siempre fueron de tres) y las cosas buenas eran únicamente mías. Bendito Dios el día que me di cuenta de ello. Fue el primer gran paso.

Pero más aún, vivo cada día con gran paz al saberme impune ante la verdad. No puedo comprender como hay gente que llora todas las noches y tiene ánimos de levantarse al día siguiente.

Hay quien me ha dicho que todos tenemos que pasar por algo así y que es mejor que sea ahora. ¿Por qué? Tan jodida está la humanidad que lo único que sabemos hacer bien es lastimarnos unos a otros, cuando es más fácil no hacerlo. Pueden pensar que mi visión está sesgada por 12 años de educación del Opus Dei, pero honestamente es la fórmula que me ha funcionado.

Ya me cansé de que el tema salga en cada reunión. He hablado todo lo que tenía que hablar, y no me gusta repetir las cosas. Me quedo con la idea de que soy mejor persona en todos los aspectos, a un año de distancia, y eso para mi es más que suficiente.

Creo que en realidad no debo acostumbrarme. A partir de hoy, el tema está muerto, sellado, guardado en un bodegón al cual solamente tendré acceso yo.

2 comentarios:

felinomana dijo...

qué triste. yo esperaba una definición =)

Mac dijo...

Esa definición está implícita en todo el texto. Me basta con que tú y yo sepamos de que se trata.