domingo, julio 09, 2006

Gracias al Mundial...

  • Por haberme alejado de la pudredumbre de la clase política en México.
  • Por darme nuevos motivos para asombrarme como niño chiquito.
  • Por los gritos en los goles de México.
  • Por ver a Zidane por última vez.
  • Por las babosadas del Güiri-Güiri que me alegraban mis noches después del trabajo.
  • Por demostrarme a mi mismo que soy capaz de hacer lo que quiero hacer para vivir.
  • Por darme la esperanza de que Italia terminará de una vez por todas con el catenaccio.
  • Por poder recordar constantemente mi primer gol, la primera gran alegría de la que tengo memoria.
  • Por la filosofía de Menotti y Valdano.
  • Por las cápsulas mundialistas de Concepto Radial.
  • Por los 23 partidos que tuve la posibilidad de narrar.
  • Por la carne asada con los regios y los tapatíos.
  • Por la "chinga en tiempo real".
  • Por poder "viajar a Alemania" solamente subiendo unas escaleras.
  • Por ella... la pelota.
Y sobre todo, por la emoción de narrar mi primera Final de Copa del Mundo, apenas a los 25 años, esperando que las próximas sean detrás de un micrófono.

Y porque "el amor llega en Mundiales"... ¡Qué razón tuviste, Diego!

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