lunes, julio 24, 2006

En unas escaleras del Tec

No entiendo realmente por qué hoy me acordé de esto.

Supongo que fue en los primeros días de febrero de... algún año, no muy lejano. Estaba en las escaleras del segundo o tercer piso de Aulas 4 en el Tec, solo, esperando entrar a una clase. A unos tres metros, se desarrollaba la plática de dos fulanas, quienes alguna ocasión posterior me presentaron, pero ya ni recuerdo sus nombres.

Fue inevitable escuchar la conversación. Y no hubiera creído en ese momento que al día de hoy me acordara de cuando una de ellas dijo "no manches, voy a pasar el 14 de febrero sin novio".

No sé si mi siempre expresivo rostro reaccionó de alguna manera que hiciera evidente lo que pensaba. Mi mente vociferó en mis adentros "¡no mamesssssss, qué pobre mentalidad, tener un novio sólo para pasar el 14 de febrero!"

(Huelga decir, especialmente para mis más antiguos y leales seguidores de este blog, que los 14 de febrero hago todo lo posible por desaparecer de la faz de la Tierra.)

La gente no quiere estar sola, y sin embargo, lo está. Si alguien me dice "estás solo porque quieres" no lo bajo de pendejo, pero de lo que sí estoy convencido es que quien está solo, es porque hace lo posible para estarlo, consciente o inconscientemente.

Y no sé por qué hoy 24 de julio escribo sobre eso. A lo mejor por la oleada de soledad que percibo en el ambiente a mi alrededor, una especie de huracán del cual yo soy el ojo, donde no hay tormenta, pero se puede observar la devastación.

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