martes, junio 27, 2006

Observaciones de Hello Kitty

Mi fin de semana empieza en lunes y acaba en martes. La gente camina en sábado y domingo, mientras yo corro. Zigzagueo sorteando láminas y espejos por Las Águilas, Romulo O'Farril, Las Flores, un cachito de Revolución, Barranca del Muerto, Insurgentes, José María Rico, Universidad y San Lorenzo. Y me pregunto, por qué la gente maneja como si fuera (mi) sábado.

Dependo de las pírricas horas de la comida y de que salgan temprano de sus oficinas mis amigos los lunes y martes para poder verlos. Ah, y de que no salgan cansados. Es la vida que elegí, y lo peor, es que lo disfruto. Disfruto la soledad. Siempre la he disfrutado, desde la secundaria, cuando el niño de la mirada tierna se volvió un antisocial (sí señores, tengo mi pasado oscuro), cuando nadie me invitaba a sus fiestas y veía como un acto de mamonería pueril a mis compañeros hablando a media clase de "sus viejas". (Ahora que lo pienso, mis profesores siempre me sentaban junto a estos individuos dignos del National Geographic, no entiendo si para volverme un ser sociable o para meterles un poco de conciencia hacia la importancia de sus estudios.) Me daban franca hueva. Mis amigos más antiguos no me dejaran mentir, y al 27 de junio de 2006 aún no entiendo si las muestras etìlicas de cariño que recibi en mi graduación de preparatoria fueron un acto de sincerdad tardía, de ternura masculina escondida o de lástima por el niño bueno.

(Soy un lobo estepario. Auuuuuuuuuuuuuu!!! Pero como buen lobo adulto, huelo el miedo.)

Supongo que algún día saldría de la bolita de cristal. Para enterarme que la gente es pendeja, miedosa y déspota. O con por lo menos una de las tres características. Supongo que la teoría de Darwin no es más que un analogía del comportamiento humano. Porque a veces el ser humano se olvida de su inteligencia y voluntad para caer en el más puro animalismo del instinto.

Siendo así, estoy mejor solo.

Y es que (dicen que) el periodista trabaja solo.

Pero sorpresa, no soy solo periodista. Estoy tratando de arreglar una computadora ajena, repleta de estampitas de Hello Kitty, con el celular al lado anhelando el bip de un mensaje, que mientras no llegue, me hará seguir extrañando algo que nunca será.

1 comentario:

Blackest Pixie dijo...

Uuuu tienes un pasado oscuro... jaja. Yo era una niña de rodillas raspadas y falda rosa y me converti en una antisocial a la que tampoco invitaban a las fiestas.

Ame lo del National Geographic jaja..

En fin, muy chistoso post, mac-lobo estepario auuuuuu, aunque no siempre hueles correctamente el miedo.

Ojala el bip de tu celular haya llegado y ese algo que extrañabas si se haya hecho realidad.

Y Hello Kitty es la embajadora de turismo de Japon, mas respeto -_-