miércoles, abril 26, 2006

Roca

Era el 14 de octubre de 2004. Me encontraba en el lobby de un hotel de Morelia con un señor de edad avanzada, cuerpo delgado, cabello cano. La gente al pasar lo miraba con respeto y poco faltaba para que le hicieran una reverencia al saludarlo.

No recuerdo bien cómo le inicié la conversación. Seguramente habrá sido alguna mala broma con respecto al América. A cualquier otra persona de su edad le habría pasado eso desapercibida, pero no a José Antonio Roca, no al profe Roca.

Estaba yo en Morelia cubriendo los Intertecs, y Roca dirigía a la selección de futbol de mi escuela. Charlamos por unos quince o veinte minutos sobre conceptos del deporte de las patadas y la manera en la que se vive una concentración como en la que estábamos inmersos. Un hombre amable, sencillo y conocedor, que pareciera en su trato desconocer su inmenso currículum que lo coloca como un ícono del futbol mexicano.

José Antonio Roca García jugó tres Copas del Mundo: Brasil 50, Suiza 54 y Suecia 58. Dirigió al América, con el que fue campeón en 1971. Fue entrenador de la Selección Nacional en Argentina 78. Hombre muy ligado al equipo de Coapa, el de sus amores (lástima, algún defecto debía de tener).

Apenas había llegado su servidor esa mañana a la capital de Michoacán y al día siguiente habría de regresar a México para asistir a la boda de un amigo de la infancia. Pero bastó para conocer al “profe” y guardarle un entrañable respeto.

Ayer me pidieron que cubriera un homenaje que habrían de hacerle en el Tec hoy miércoles. Fue sencillo, sólo un enlace telefónico para que saliera al aire unos cinco minutos dando reseña de lo que ocurría y de la trayectoria de este hombre. Apenas un par de minutos después de cumplida mi labor, le cedieron el micrófono, y abrió su improvisado discurso con una advertencia: “tengo que decirles que soy muy chillón”. Ojos llorosos se contagiaron entre los –calculo yo– doscientos asistentes mientras él hablaba, incluido su servidor.

Entre ese 14 de octubre de 2004 y el 26 de abril de 2004 han pasado muchas cosas. José Antonio Roca ha sufrido por su salud, que en un hombre de setenta y siete años es algo hasta cierto punto normal. Pero llegó a este día por una razón. Quisiera saber si dentro de 52 años yo seré merecedor de conmover y ser conmovido así, como ocurrió con el profe Roca.

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