lunes, abril 03, 2006

La vida a los 20

Entras a una sala de cine minutos antes de las 12. Qué importa la película, sólo quieres olvidarte del cambio de día. Con él, el contador del dígito de las decenas cambian. El paso del uno al dos es mucho más significativo que un simple incremento.

Sixteen, seventeen, eighteen, nineteen... Quien te dijo que a los 18 te conviertes en un adulto, se equivocó. Aún eres un "teen", sin responsabilidades mayores, que va de fiesta en fiesta y de pareja en pareja. Eres un niño con ínfulas de adulto, pero niño al fin y al cabo. Pero llegar a los veintitantos es otro boleto, pues en la siguiente década terminarás la carrera, empezarás a trabajar y probablemente te cases, por no decir que tal vez hasta tengas una casa, hijos y una mascota dejando pelos en la sala. ¡Todo eso en sólo diez años! Después de haber vivido veinte, te das cuenta que diez son muy pocos.

Vibra el teléfono. (Es regla de educación apagar los celulares en el cine o ponerlos en modo de vibrador.) El identificador te remite al recuerdo de un amor perdido. Su voz también. "Estoy en el cine, no puedo contestar". Santo remedio y te deshaces del problema. Ya pasaron un par de minutos después de la hora de la cenicienta.

Legalmente eres un adulto desde hace dos años y dos minutos. En la práctica, apenas hace 120 segundos que te empiezas a sentir como tal.

Bienvenido al mundo.

2 comentarios:

El Mac dijo...

Así es... el paso entre los teens y los veintes es un abismo tan impercetible a lo lejos, pero tan inmenso al cruzarlo que dificilmente se puede describir con algo más que un simple suspiro con la mirada perdida en un horizonte cada vez más cercano...

+*.· Karmina ·.*+ dijo...

Si, los 18 solo es una edad limite, pero el limite lo hacemos nosotros mismos, cada aña, cada mes, cada día aprendemos algo, maduramos, como dice Neruda "Nosotros los de entonces ya no somos los mismos".