sábado, febrero 18, 2006

Hello, Farewell, Auf Widerssen, Adieu

Así son las cosas...

Para no entrar en detalles los cuales seguramente se van a enterar este domingo, unos ya lo saben otros no, se los pondré de esta manera: ya no trabajaré con ustedes en la revista. Lo único que les puedo hacer es agradecerles, por las juntas, el abmiento estaba chido ojalá siga así. Queda decir que pues ustedes son los que hacen la revista, y hace falta por hacer mucho. No se queden callados, manifiesten sus opiniones o quejas, pues tal vez si yo lo hubiese hecho seguiría yendo a las juntas domingueras. En fin gracias por todo. Un abrazo

Ceci


(Yo sé que hace como mes y medio prometí no publicar cosas privadas sobre mi persona en este espacio, y francamente este no es un intento por regresar a ello, no pienso alimentarles el morbo... Es sólo que las mejores historias que he narrado son sobre personas socialmente anónimas, pues he ahí, en las personas "comunes" las más grandes lecciones y los mejores ejemplos.)

A Cecilia la conocí hace no más de tres meses, y siempre la veía los domingos, con una sola excepción del día que me invitaron a la estación de radio de su escuela, donde la vi en uno de los tantos jardines enmarcados por edificios de ladrillo. Su look perfectamente desaliñado, un almohadazo mejor que cualquiera que haya tenido por las mañanas. Comentarios breves, pero precisos, que hacían soltar en automático la carcajada.

RE: Hello, Farewell, Auf Widerssen, Adieu

Ceci:

No sé si nos contaron todos los detalles, pero vaya que sí nos tomó por sorpresa… A pesar de esa filosofía “empresarial” de que nadie es indispensable, yo la verdad no creo en ella desde el aspecto de pensar que si uno se va, llega otro y la vida sigue igual, digo, no somos máquinas, no hay otra Cecilia que pueda sustituir a la original.

Creo que los detalles son asunto tuyo y de JL… O de quien haya salido involucrado… Por lo que entendí, creo que la cosa no se dio en los mejores términos. Quiero pensar que lo que viene para ti será mejor. Pero creo poder hablar por todos los que recibimos este mail que aunque ya no trabajes con nosotros, nos gustaría volver a verte los domingos, aunque sea sólo de visita, para que nos alegres un poco con tu humor ácido que tanto nos hace reír.

Un abrazo,

Yop


El primer correo tiene fecha de sábado 11 de febrero a las 6:03 p.m. Mi respuesta es del 13 a las 0:33 a.m. No obtuve contestación. Un par de días después, por la mañana, me sorprendí al verla en fotos con amigos en común, uno de esos tantos momentos Kodak donde te das cuenta de lo pequeño que es el mundo. Treinta y seis horas después aproximadamente (según estimaciones) sufrío un accidente automovilístico. Este viernes por la noche pasé otro "viernes social" en una conocida funeraria de la Colonia del Valle, el segundo del año.

Siendo honestos, no podría clasificarla entre mis grandes amigas, y lo que mi acompañante (en realidad, yo era su acompañante, puesto que la conoció hace muchos años y el destino las juntó en nuestra revista) llamó el "buen gusto" o algo por el estilo, nos hizo irnos de ahí no mucho después de llegar. Mi apreció por ella se basaba más en un verdadero respeto que en la nostalgia y en la convivencia.

Cecilia ya no podrá ir a las juntas domingueras, ni yo podré soltar la carcajada que ella me provocaba. Después de razonarlo, me di cuenta que a uno no le puede dejar de doler, por muy poco que conozca a la persona, ver que ntico nos deje alguien auténtico, alguien que actúe según sí misma y no según los estereotipos de los demás. Saben, realmente es muy difícil encontrar gente así.

Aún quiero pensar, mi querida Ceci, "que lo que viene para ti será mejor".

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