martes, enero 03, 2006

Diálogo interno

Ella. Primer día de clases. Su equipo. Mi equipo. Yo la he visto en los pasillos antes. ¿Quién es? Me atrae su mirada. El intruso en el mundo de los periodistas. La chica del voleibol, mi única solución para integrarme. Él me echa porras. ¿Estás seguro de lo que haces? El que no arriesga, no gana. Miedo ¿Podré? ¡La mitad del salón se va a graduar! Siete mujeres y dos hombres. Me leyó la cartilla. Dos veces. Hagan equipos. Hey, parece que quedé con los buenos. Pero no con ella. Días. Semanas. Taller de radio. Las cabinas. Protools. La consola. Nunca había operado una. Los niveles. Cada equipo a una cabina. Las cápsulas. Por fin, ¿locutor u operador? ¡Qué bonita bufanda! (tú sí sabes de futbol). Un diálogo corto en la cabina. La cafetería. Ahorita los alcanzó, voy a tesorería. Quince minutos de plática. Voy a clase. Voy a Jaque. Jaque está ahí a lado. El mail. Respuestas cada dos horas. Es lista. Es divertida. Me gusta su mirada. ¿Invitarla a salir? ¿Hace cuánto que no sales con alguien? ¿Por qué no intentarlo? ¿Qué pierdes? Los múltiples encuentros “casuales”. Se pasea junto a Jaque. ¿Me estará buscando? Mi renuncia a la revista. Como un ángel. Una llamada de distancia. Oye, te invito un café mañana. Va, llámame. ¿Nervios? Sí, un poco. Vamos, sólo es un café. Hola… Espera a que regrese a mi casa. Paso por ti a las 8. Pasando Cuauhtémoc. ¿Eres de las que no les gusta ir a Starbucks porque explotan a los productores? Sirven buen café…

Plaza Coyoacán. Mala idea. ¿Dónde hay otro? Sí, ese. Hay gente, pero está bien. Siempre pido un mocha blanco, venti, caliente. Dos sillones individuales. Ella a mi izquierda. Yo a su derecha. Su sonrisa fácil y cándida. Su amiga de Miami. Mi amigo que se casó. Mi carrera y mi loca decisión de querer ser periodista. El ambiente de los periodistas. ¿Te había dicho que me robaste a mi equipo? Sí, me sentí como un intruso. Eres muy carismático. Vamos imbécil, dile algo bonito. ¿Por qué soy tan reservado? ¿Qué hora es? ¿Qué importa? Hasta que nos corran. Ya vamos a cerrar. Tengo que regresar a mi casa.¿Eres niño Cedros? La glorieta. Mis antiguos rumbos. Su experiencia con la muerte. You are so weird (and I like it). La reja café. ¿Hacía frío? Media hora más. El after hours de un café. Tus ojos sonríen. Bésala, cabrón. No se besa en la primera cita. Se tiene que repetir. Vete con cuidado. (No te vayas.) (No quiero irme.)

El tiempo se medía en días. Luego en semanas. Luego en meses. El centro de medios. Él, ella y yo. Los tres mosqueteros. Hey Jude. Los días. Las horas. Las fotos en el celular. Sus ojos. La fiesta. Sus secretos. Mis secretos. Jamás te dejaré. Sabía que encontré un amigo. “Sí”. La cita con el ginecólogo. Mi casa. Mi padre. Mi hermana. Mi hermano. Mi madre. Mi familia. Mi vida. La revista. El periódico. Las peleas. Las reconciliaciones. Tenemos que hablar. ¿Tenemos que hablar? Las palabras sobran. El partido. Mi debut de narrador. Sólo vine para verte. Eres el mejor. El periodista rulea. El messenger. El celular. El teléfono de su casa. Su dirección. Su correo electrónico. Sus materias. Su horario. Sus profesores. Cómprate un coche automático. No en las vías rápidas. Su agenda. La leche. Mi laptop. El CEC. Hacía tanto que no decía esas dos palabras. Eres una buena persona. La hada. El cuento de hadas. Su rostro sonrojado. Los abrazos. Los mimos. Los besos al aire. Tomados de la mano. Te quiero. Yo también. Ah, ¿también te quieres? Los besos. Las comidas en la cafetería. La comuna. No tengo hambre. Semanas de exámenes. PAC. Sistemas. Le caes bien, eso es raro. Vacaciones. El canadiense. Six Flags. Las pirámides. Las fotografías. Man, I feel like a woman… Ya, ya, ¡para ya!


El diálogo interno no acaba nunca.

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