martes, enero 03, 2006

De compras

La dinámica familiar me ha orillado a hacer las compras de la casa durante el último año. Me he vuelto un experto en la geografía del Superama de Villa Verdún. Este proceso, por momentos mecanizado, lo tomé con calma para el primero del año. Eran ya las nueve y media de la noche.

Vestido de pantalón y camisa de vestir, un elegante sueter azul producto del botín navideño, este periodista deportivo deambulaba por los pasillos. Cualquier persona que me hubiera visto diría por mi atuendo, la hora, mi complexión física (voy a bajar de peso sin importar lo que se necesite) y el hecho de hacer las compras en solitario, que soy un joven recién egresado de la universidad saliendo de la oficina para hacer el súper. En cambio, soy aún un estudiante, con trabajo sí, pero sin oficina y con un sueldo raquítico.

Al estar en las frutas y las verduras, una joven pareja batallaba para elegir cuales llevarían. Más allá de que estacionaban su carrito donde más le estorbara a uno, me llamó la atención su pequeño hijo de (calculo yo) cuatro años de edad que no paraba de mover los pies de un lado a otro.

Me volví a topar con este célebre trío en otras tres ocasiones. Una fue en los quesos. Mientras yo tomaba uno chihuahua y uno panela, el niño le pedía a la mamá, gritando a los cuatro vientos, sin el más mínimo recato ni sentido de autocensura, que se cuidara de los ladrones y que se pusiera los lentes especiales para detectarlos. La pobre mamá no sabía en que hoyo esconder su cabeza, mientras yo, que me encontraba justo entre ellos dos, esbozaba una pequeña sonrisa ante la poderosa imaginación y el sentido lúdico del infante.

Ellos estaban formados en la caja antes que yo. El niño seguía jugando. Seguía en su mundo enmarcado por anaqueles, cajas, ladrones, lentes... Yo no paraba de sonreir. Fue ahí, en la caja dos de un Superama que, justo después de alzar la cabeza y suspirar, recordé cuál ha sido el motor que me ha llevado a hacer todo lo que hago desde hace ya varios años, el sueño que un día será realidad y que me hará sentir un hombre realizado.

Quiero tener un hijo.