miércoles, noviembre 30, 2005

Vuelta al Templo

En la fila de acceso al Estadio Olímpico le dije a mi hermano: "si la cancha es Tierra Santa, la tribuna es el Templo". En mi última visita a este sagrado recinto, Cruz Azul tuvo a bien profanarlo con cinco pepinos. Y por si eso fuera poco, las juntas de mi revista, que son los domingos a las 11, terminaron por alejarme de uno de mis más grandes placeres mundanos.

Pero esta vez fue en miércoles. Sin juntas y sin clases, aunque sí con la presión de exámenes y proyectos finales, me volví a entregar. Mientras pasaban los minutos y analizaba la formación y la estrategia de Pumas y de Velez empecé a recordar... Y más cuando caían los goles...

Recordé al niño que era una montaña de datos inútiles en materia deportiva, que pasaba los domingos en la mañana viendo muy temprano, desde las 8, el partido del Nápoles de Diego; a las 10, el del Real Madrid de Hugo; a las 12 el de los Pumas... Y de aquel niño que una fría mañana de 1988 prendió un zapatazo desde tres cuartos de cancha con el que aprendió lo que se siente al meter un gol.

En estos días he conocido cifras muy frías. En cierto club de Primera División (no daré nombres), cerca de 2 mil chavos hacen la prueba para entrar a sus fuerzas básicas, que tiene solamente unas cien plazas. Solo un 5% se queda y puede empezar a formar su sueño (no digamos cuántos llegan a Primera). Pues sí, tengo algo de técnica y la condición física va y viene, pero en un momento de mi vida supe que yo no era ese uno de cada veinte. Pero los deportes son lo mío, y encontré finalmente una manera de seguir involucrado con ellos, con la misma pasión, donde (disculpen la falta de modestia) sé que sí soy ese uno entre veinte... O entre más...

Volví a recordar por qué se me metió la loca idea de ser periodista deportivo.

Sentado en mi pedazo de estadio, perdón, de Templo, volví a recordar lo que hacía varios meses no sentía: la emoción de ver un partido de futbol. Y sí, a lo mejor este deporte es lo que el circo era para los romanos. Pero, rayos, ¡cómo lo disfruto!

jueves, noviembre 24, 2005

Genética II

Me viene a la cabeza la línea con la que abre Pablo Neruda el poema 15 de los 20 de amor: "Puedo escribir los versos más tristes está noche". No, no soy poeta y lo saben, los versos no más no son lo mío. Lo mío es en prosa, porque hasta la poesía la escribo en prosa...

Leía en el blog de cierta persona a quién le tengo un aprecio que es indescriptible por el limitado vocabulario castellano, lo siguiente:

Escribir conlleva a cuestionarse y cuestionar a los demás; por eso los escritores somos entes non gratos, el espejo incómodo de la sociedad. Quien escribe confronta, crea, refleja, reta, es un rebelde y un inconforme, y cada vez más los espacios se democratizan, que no por ello cualquiera puede escribir. Los bloggeros son (somos) una muestra clara de ello. Se pueden navegar, en mi experiencia, dos horas por BlogSpots que no dicen nada, que no proponen nada. Que ni siquiera están bien redactados, que fungen como diarios online.

No voy a negar que me sentí aludido por muchas razones. A lo mejor porque mi blog pasó de lo opinativo a lo personal paulatinamente. Haciendo un poco de autorreflexión (por si no se han dado cuenta, este post también es personal) me doy cuenta que si ese fenómeno ocurrió es porque mi vida se ha vuelto más interesante, para mi. Disculpen el narcisismo, pero como ya dije alguna vez, este es mi blog, y el que decide lo que se escribe aquí, soy yo. Además, como le respondí a la autora de esas líneas, me encanta también ser un espejo incómodo de la sociedad.

Y el decir "interesante" no es necesariamente bueno o malo. Tómenlo como una cuestión de rating. Va a sonar horrible, y a lo mejor hasta como un autogol, pero en una sociedad tan morbosa como la nuestra, las historias personales, donde intervienen sensaciones/sentimientos tienen más rating...

Pero esta historia no la conocerán textual. Al menos no por aquí. No haré la crónica, sino solamente plasmaré en letras mi sufrimiento, la agonía temporal de mi estado de ánimo. La vida me ha enseñado a no guardar la tristeza, ni mucho menos la alegría; a romper con los paradigmas que se tengan que romper y a aprender de las derrotas.

"Puedo escribir los versos más tristes está noche". Mañana, espero, podré escribir algunos más alegres. Pero si ven que hoy mi corazón escupe lágrimas, véanlo por el lado amable, ya que quiere que mañana vuelva a latir tan fuerte como lo ha hecho los últimos meses.

sábado, noviembre 19, 2005

Genética

Dicen por ahí que Mendel tenía razón. La genética funciona. El humor sarcástico y medio negro que a veces manejo está en los genes Mac Kinney. Si no me creen, lean este post del blog de mi hermano:

http://mckabro.blogspot.com/2005/11/la-prxima-apuesta-una-hermana.html

lunes, noviembre 14, 2005

Cachorro del Imperio

Que Hugo Chávez no crea en la globalización y el libre comercio es comprensible.

Que Vicente Fox sí crea en eso, también lo es.

Que Hugo Chávez vomité a George Bush es comprensible.

Que Vicente Fox aparezca de vez en cuando con Bush, también lo es.

Que Hugo Chávez tenga su programa los fines de semana es comprensible.

Fox, de hecho, también lo tiene.

Que Chávez llame "cachorro del imperio" a Fox, ya no me parece muy comprensible.

Que la cancillería de México pida una explicación a sus homólogos venezolanos, sí me lo parece.

Que Chávez vuelva a arremeter contra Fox de manera personal, poniendo en peligro la relación diplomática y comercial entre los dos países, sobrepasa lo ridículo y llega a lo absurdo.

Que la cancillería mexicana exija una disculpa a la venezolana, es perfectamente comprensible.

Que la cancillería venezolana diga que no están dispuestos a ofrecerla, es lamentablemente comprensible.

Que el gobierno mexicano pida la salida del Embajador de Venezuela y el regreso del nuestro a México, no es cuestión de ser comprensible o no, sino que es desgraciadamente necesario.

Pero lo que va más allá de todo lo absurdo, lo ridículo, lo incomprensible, y no cabe en mi cabeza que pueda ocurrir, y sin embargo, sí ocurrió, es que haya habido gente mexicana, con banderas del PRD despidiendo al embajador de Venezuela con pancartas de apoyo a él y a Chávez. Eso simplemente me da repulsión y asco.

viernes, noviembre 11, 2005

Un regalito

Noviembre siempre ha sido un mes emblemático en la vida del Mac. Y cómo no serlo si un 9 de dicho mes tuvo a bien nacer el señor presidente, y si un 7 se unieron la Primera Dama y él en Sagrado Matrimonio.

Y sí, estamos en noviembre.

Otro evento de noviembre, por ejemplo, fue el 6 de 1997 cuando falleció mi abuelo Enrique. Y ni mencionarles el entierro al día siguiente (sí, exacto, en el aniversario de mis padres) cuando pasé el peor momento de mi vida (ojo, "momento", como evento de cortísima temporalidad), del cual prefiero no abundar aquí.

Pero contrastando con eso, un día de noviembre recibí el mejor regalo que alguien me haya dado. Y hablo de regalo en la categoría de lo tangible.

Fue hace 6 años. Platicaba con una muy buena amiga de ese entonces por el ICQ (sí, en esas épocas estaba de moda) sobre nuestros respectivos abuelos, fallecidos pocos años antes. Dentro de la nostalgia de la conversación, ella me dijo que me llevaría un regalito a la escuela al día siguiente.

(Huelga decir que ya le había mostrado algo de lo que escribía: cuentos, ensayos, debrayes; y por lo visto, mis textos le habían gustado)

Al día siguiente, ella llegó a regalarme un libro de cuentos escrito por su abuelo. A partir de ese día aseguró su permanencia perenne en mi memoria. Aún conservo el libro, con la dedicatoria que ella escribió de su puño y letra, firmada con fecha de hoy hace 6 años. Ese libro se va conmigo a donde yo me vaya, se fue conmigo a Guadalajara y se vino a mi nueva casa, y se transportará conmigo a dónde yo decida irme, aunque la persona que me lo regaló ya no está en mi vida sino solamente como un gratísimo recuerdo.

miércoles, noviembre 09, 2005

365/100

Hoy, 9 de noviembre de 2005, es fiesta nacional.

¿Por qué, oh sabio, culto y venerado Mac?

Bueno, podríamos empezar por decir que el señor Presidente cumple hoy sus 49 primaveras. Pero por motivos de trabajo, estará en gira en Villahermosa (sí, en el Estado de López Obrador, Madrazo y toda esa calaña).

Y aunque efectivamente, en el ámbito personal esa festividad es priorotaria, para efectos de ustedes, oh bienamados y selectos lectores del rincón no poético del Mac, hoy cumple UN AÑO este espacio.

Es por eso que he preparado algunos datos estadísticos sobre lo que el Mac ha invertido en ustedes para hacerlos reir, llorar, cantar (¿cantar?), recordar, sufrir, hacerse preguntas sin respuesta (¿o no? ¿cuántas veces se han preguntado al leer mis posts "qué diablos le pasa a este hombre"?) y, lo más importante, alegrarles el día...

... O no...
  • 222,887 caracteres, incluyendo espacios, escritos en los posts.
  • 182,522 caracteres, sin espacios
  • 39,411 palabras
  • 549 párrafos
  • 3,893 líneas
  • 100 posts, incluyendo este. Sí, hemos llegado a los tres dígitos justo en nuestro aniversario.
Aquel 9 de noviembre de 2004 comencé con una crítica al árbol de Navidad del Tec. A partir de ese momento, ha sido por demás difícil encasillar a este blog en un tipo determinado. No es un blog personal, ni uno de opinión. Solo hay una frase que lo englobaría: es mío, soy yo, aquí me plasmo y me desahogo. Y lo que digo aquí no es privado, ni oculto; no tiene maquillajes, ni máscaras; ni rimas, ni versos; sin tapujos, pero sacando a flote todos mis complejos. Este es mi espacio, el de Ricardo, el de Otero, el rincón no poético de Mac.

Y de nada serviría lo que escribo si no veo que ese "2858", como aparece en este momento mi contador de visitas, no creciera. Porque parafraseando lo que alguna vez escribí, no puedo negar desde mi lado más narcisista que me encanta escribir después de cada post 'Por Mac'.

viernes, noviembre 04, 2005

Like a friend - Pulp

Si bien no soy lo cinéfilo que yo quisiera, mi memoria guarda celosamente momentos de algunas películas que he visto. Pero en este caso no se trata de una escena, sino de una canción que apareció en "Great Expectations".

Ayer, minutos antes de mi programa en Concepto Radial, pusieron esta misma canción y emocionado pregunté al productor en turno qué cuál era. ¿Ustedes creeran que conocía la canción, la película en la que salió, pero no su nombre? Horas más tarde, camino a casa en la nave (sí, él quisiera que fuera nave más que coche) del Chingón, volví a escucharla en su radio. Dos veces en un día.

¿Señal divina? No lo sé, pero ya conseguí la canción y al poner atención a la letra, le doy la razón al promo de "Reactor 105" que dice que las melodías no es que tengan un compositor, sino que se encuentran en el subconciente colectivo esperando a que alguien la saque y reclame su autoría.

Like a friend - Pulp
Don't bother saying you're sorry
Why don't you come in
Smoke all my cigarettes again
Every time I get no further
How long has it been?
Come on in now, wipe your feet on my dreams
You take up my time
Like some cheap magazine
When I could have been learning something
Oh well, you know what I mean, oh
I've done this before
And I will do it again
Come on and kill me baby
While you smile like a friend
Oh and I'll come running
Just to do it again
You are the last drink I never should have drunk
You are the body hidden in the trunk
You are the habit I can't seem to kick
You are my secrets on the front page every week
You are the car I never should have bought
You are the dream I never should have caught
You are the cut that makes me hide my face
You are the party that makes me feel my age
Like a car crash I can see but I just can't avoid
Like a plane I've been told I never should board
Like a film that's so bad but I've got to stay till the end
Let me tell you now: it's lucky for you (and me) that we're friends.

miércoles, noviembre 02, 2005

Calaveras calaveritas

Durante todo este mes de noviembre, pondré una sección especial de calaveritas, del lado derecho de este blog.

Quieren la suya? Leave your petition at the commentaries box... O también en la cajita idiota.

martes, noviembre 01, 2005

Hugo

Lo anuncié ayer en mi editorial de "En Movimiento": el ciclo de Hugo Sánchez había llegado ya a su fin. Incluso su servidor, eterno defensor del pentapichichi, tenía que aceptarlo. Compartiré con ustedes el último párrafo de dicha editorial:

Renovarse o morir. Esa es la consigna de los Pumas. Y si Hugo Sánchez no quiere hacer lo primero, quizás haya terminado ya su ciclo al frente de su equipo.

Curiosamente, hoy me dio por vestirme con mi playera de los Pumas. Y ante la derrota ante el América, las reacciones no se hicieron esperar. No saben cómo disfruto provocar americanistas, ver su soberbia corroerle sus entrañas... Pero lejos de eso, no faltó quién también quiso hacer sarna del asunto de Hugo.

Es cierto, Pumas ha tenido un 2005 de pesadilla, contraste total con el mágico 2004 del bicampeonato. Hoy los auriazules no somos ni la sombra del año pasado. Ni hablar, así pasa, uno no puede permanecer en la cima por siempre... Pero también me parece inadmisible que la gente ignore todo lo que logró Hugo.

Dos ligas, un campeón de campeones, incontables liguillas, vencer a Real Madrid en el propio Bernabeu... Pero lo más importante: la afición regresó al Estadio Olímpico, se acostumbró a tener un equipo ganador, a ver a un cuadro combativo, de mística, de garra, que corre los 90 minutos. Además, dos títulos como jugador y un campeonato de goleo. Hugo Sánchez ha estado presente en 4 de los 5 títulos de Pumas.

Pero los ciclos terminan, y el de Hugo ya no estaba para dar más.

Pues sí, en este país no hay memoria. Y aunque me uno a las voces que desaprueban la marcha de los Pumas este año, seguiré defendiendo a Hugo Sánchez como uno de los mejores ejemplos de qué clase de triunfador necesita México (en cualquier rubro) para salir adelante.

Sin título

Tengo 24 años y 7 meses ya cumplidos de edad. A lo largo de todo este tiempo he vivido, sufrido y reído. Difícilmente podría decir que mi vida estaba incompleta. Tengo una familia unida, que me quiere y me apoya; he tenido a mi lado a las mejores personas como amigos; tengo techo y comida 3 veces al día; estudio (a pesar de lo que digo y digan) en una de las mejores escuelas de este país; he encontrado mi vocación, un poco tarde tal vez, pero no lo suficiente como para descartarla... Pero sí, en el fondo sentía que algo faltaba.

Durante muchos años quise mostrar al mundo a un hombre sólido, confiable, incluso seguro de sí mismo, fuerte y que nada pudiera hacer mella en él. No lloré en el funeral de mi abuelo Enrique, aunque mi alma estaba despedazada. Pero lo superé. Al grado que el año pasado que murió mi abuelo Angel, no perdí la oportunidad de resarcir el daño, de rendir tributo a esos dos grandes hombres. El 7 de septiembre de 2004 lloré por Angel y lloré por Enrique.

Aquella fue solo una muestra que detrás de ese Ricardo Otero frío y racional hasta la médula, se escondía un hombre apasionado, sensible, y a la vez, inteligente. Pensaba que controlando mis sensaciones no sufriría, y sin embargo, no me daba cuenta de que estaba consumiéndome lentamente...

Y hace poco finalmente me sentí completo...

Ese algo que faltaba llegó a mi vida. Y con ello, la certeza de que puedo con el futuro. Hoy ya no temo a casarme algún día, a ser un buen padre; hoy no temo a mi futuro profesional; hoy sé que voy a ser un gran periodista y que sabré formar a mis hijos para que sean mejores que yo. Y hoy sé que la fórmula para lograr todo eso se encuentra en una de las más sabias frases de John Lennon: "todo lo que se necesita es amor".

Lo que hoy no sé, es si mi vida volverá a estar incompleta...