sábado, octubre 29, 2005

Narrador de bomberazo

Invitado por el legendario Coach Récords, el Mac se transportó a tierras poblanas al partido de los Aztecas de la UDLA y el Tec Toluca. Previa escala a encontrarme con la reportera en su casa (quien ya la hace de reportera en cancha para la tele por cable local) y a su galancete...

No les haré el preámbulo demasiado largo. Una vez que llegamos a la UDLA y hubimos desayunado con el Coach Récords y su señora, los aspirantes a periodistas deportivos hicimos nuestra aparición en el "Templo del Dolor" (para los neófitos en las artes del futbol americano, así se llama el estadio de los Aztecas). Ahí, dialogando con la Jefa de Prensa, nos hizo ver su preocupación porque el narrador de la tribuna se había ido de vacaciones y el emergente estaba por demás nervioso.

"Me hubieran dicho antes..."

Los ojos de la obcecada mujer brillaron. "¿Te la avientas?" "Pues va..." Tardó más en hacerme la indecorosa propuesta que en darme los rosters de los equipos. Pues sí, el Mac iba a debutar como narrador en tribuna de Liga Mayor (créanme, no es lo mismo narrar para tribuna que para radio), en un partido que enfrentaba a dos de los mejores equipos de la liga. Dado que la posición de narrador emergente ya había sido ocupada, yo me calificaría como un narrador de bomberazo.

Pero la misión no fue tan fácil. Para lograrla, había de treparme a un andamio de pinchemil metros de altura (no eran ni siquiera diez, pero para alguien que sufre de vértigo a las alturas, fue como escalar el K2). No lo pensé dos veces, sino como diez. Finalmente me armé de valor y trepé tratando de no ver abajo. Cuando alcancé el tope del andamio me encontré con el pobre narrador emergente, que sin dudarlo me cedió el micrófono. El partido estaba ya a punto de iniciar.

Tardé como diez minutos en adaptarme al vértigo, al andamio, al micrófono y al estilo de narración necesario para la tribuna. A partir de ahí todo fluyó tranquilo. Los Aztecas dominaron el primer medio, al grado que llegaron a tener ventaja de 27-3. Pero nunca te confíes cuando enfrentes a un equipo de Diego García Miravete...

Para no hacerles el cuento largo, el Tec Toluca llegó a remontar en el último cuarto, 38-34. Y en la última ofensiva, los Aztecas anotaron para ganar finalmente 41-38. A pesar de que no se trataban de MIS Borregos, no pude dejar de llevarme por la emoción al final. Vaya partido. Y sí, creo que mi estilo apasionado de narrar sí sirve para esto.

Al final del partido, el Coach Récords me dijo que ya tengo chamba como narrador para la tele por cable que transmite a los Aztecas. Sólo que para el próximo año, jaja. Bueno, faltaran 10 meses pero al menos ya tengo trabajo seguro.

jueves, octubre 27, 2005

Mac multitask

Se supone que iba a escribir un "periodicazo" (¿"blogazo"?) al Tec por un asunto relacionado a Hormigas... Prefiero hacer mutis, y no por temor a represalias (últimadamente, es mi blog, no del Tec, ni de nadie más, y aquí sólo escribo y me censuro yo), sino porque una extraña sensación de incertidumbre me aqueja. No me pregunten, no sé explicarlo, ni siquiera dar un motivo sólido y congruente.

Otra cosa. Se viene un final de semestre del terror. Por si no ha sido suficiente que desde agosto el mundo entero ha cuestionado mi presencia física en este mundo, la cosa se pone peor. Seis materias, seis proyectos finales. Temo lo peor. Por si eso fuera poco, me tienen a prueba en una revista, sin paga por el momento, y donde lo que más les hace falta es gente (es decir, más trabajo, pero pues sí, necesito la chamba).

Mi ferviente deseo de desaparecerme del planeta por unos días tendrá que esperar hasta después del 6 de diciembre. Ah no, el 10 de diciembre es Pearl Jam... Y luego surgirá algo más... Demonios. Necesito tiempo, tengo apenas 24 años y me siento cada vez más consumido. El término "vacaciones" salió de mi vocabulario regular para convertirse solo en un sueño guajiro.

El caso es que no se preocupen si ven que dejo de escribir aquí un rato, o sí la frecuencia de temas nuevos se disminuye considerablemente. El Mac multitask no puede con todo y tiene que empezar a recortar y optimizar sus actividades. Hasta que llegue el momento en el que me pueda partir en dos (digo, como en ocho).

domingo, octubre 23, 2005

Otra sobre periodistas

Para que se den una idea de cómo la tecnología ha "afectado" (para bien creo yo) la vida y el trabajo de un periodista, les recomiendo que lean esto:


(A lo mejor sí sirve de algo que estudie una carrera relacionada con tecnología, aunque quiera ejercer periodismo.)

Periodistas semi-suicidas

Imagínense ustedes en un sábado por la noche de octubre (no por nada el Coronel de García Márquez odiaba octubre), a eso de las 11:30, a la intemperie, después de 3 horas y media de narrar un partido de futbol americano apretadísimo, emotivo, de lo mejor de la temporada... Y con la garganta tan inflamada que casi me explota...

No cabe duda que por momentos tengo instintos medio suicidas. Una vez dije en clase que un periodista es un apasionado irremediable. Creo que sólo me faltó agregar "... y medio suicida...". Pero era el partido contra las Águilas Blancas, el más esperado de la temporada, y aunque hubiera tenido que llegar con una bolsa de suero conectada a mis venas, hubiera ido.


Y sí, hoy me siento con el cuerpo hecho pomada... Pero por Dios, qué buen partido, qué narración hicimos Pepón y yo... Simplemente faltó que ganaran los Borregos (32-31 ganaron las Águilas... carajo...).

Me duele la cabeza, tengo la nariz tapada, mis nervios perciben el frío y el calor de manera exagerada, mi voz se torna cuasi-gangosa y mis ojos quieren salirse de sus órbitas. Pero hey, soy todo un mazoquista, cómo disfruto haciendo esto.

domingo, octubre 16, 2005

Historias de familia

Ayer se celebró los 50 años de mi tío Eduardo. A sabiendas de que yo tendría que salir temprano por el partido de americano de los Borregos Salvajes, mi intención era llegar a una buena hora y convivir un rato con mi familia paterna...

Pero no contaba con la impuntualidad inherente de los Otero...

Para no hacerles el cuento muy largo, llegamos a la casa de mi tío, en la hermana república de Ecatepec, a las 4 de la tarde. Y su servidor tenía planeado salir de ahí a las 4:30. Iba manejando ya cerca de Indios Verdes cuando el Presidente me hizo detener el coche para cambiar de asientos con él. Evidentemente el tráfico y la hora estaban haciendo mella en mi y mi nivel de estrés subía hasta las nubes.

(Pero bueno, eso de la impuntualidad no sólo es Otero. La semana pasada, para la boda de mi prima, la Primera Dama tuvo a bien tardarse tres horas en arreglar, por lo que no llegué a la misa...)

Pues sí, el Mac medio-reventó ayer. Apenas me dio tiempo de llegar, saludar, comer y despedirme. Nada de socialización. Mi tía Victoria, quién por muchos años era mi fan número uno, puso tremenda cara de desolación cuando me retiré. Era un larguísimo camino de Ecatepec al Tec de Monterrey Campus Ciudad de México, con una escala en mi cerro, pues tenía que pasar a dejar a mi hermano...

La parte interesante de este relato se dio minutos después de que el Presidente tomó el volante, cruzando ya Indios Verdes. Previamente venía hablando de que sería muy importante que los cinco (los Otero Mac Kinney pues) nos pusiéramos de acuerdo de una vez en qué día y a qué hora de la semana nos reuniríamos todos a comer/cenar juntos... Suena no muy complicado para algunos de ustedes... Pero para una familia cuyo integrante más chico tiene 19 años, donde los cinco realizamos actividades "productivas" (escuela, trabajo, o incluso la combinación de ambos) con agendas apretadísimas, ese maravilloso deseo en ocasiones es difícil de cumplir.

Ya con la cabeza más fría, acaso por sentirme un poco resignado por la hora y el tráfico, le dije al Presidente: "estoy totalmente de acuerdo, pero de hecho yo siento la relación entre la familia está en su mejor momento de varios años". Acto seguido, el Mandatario aludió a la comunicación entre nosotros. "¿Todos ustedes ya saben lo de mi doctorado?" Mis ojos brincaron desorbitados. Mis hermanos ya lo sabían... Pero yo no. Pues sí, el Presidente ya está haciendo su doctorado, desde hace un mes. Es difícil describir mi reacción, entre el estrés que cargaba, el cansancio acumulado del semestre, la molestia de ser el único que no estaba enterado y el inmenso orgullo que me dio la noticia (que por mucho fue mayor que la suma de todas las anteriores), solo acerté a poner mi suéter encima de mi cara.

Y sí, a lo mejor sí nos falta comunicarnos más...

O quizás yo lo que necesito es pasar un poco más de tiempo en esta casa, donde los últimos dos meses sólo llego a dormir.

sábado, octubre 15, 2005

La personalidad según un librero... o un blog

Hoy amanecí con un pensamiento (bueno, aparte del que me viene recurrentemente a la cabeza desde hace varias semanas, pero ese es kinda private) que echó a andar mis engranes y que probablemente ya hayan visto en la cajita idiota:

Puedes empezar a conocer a una persona viendo el contenido de su librero.

Por ejemplo, en el mío podemos encontrar desde "It's not about de bike" de Lance Armstrong hasta los dos tomos de "Los hermanos Karamazov", que nunca me atreví a leer, pero los tengo como trofeos porque fueron parte de mi premio por haber ganado un concurso con el primer cuento que escribí.

(Ah, y como parte de ese premio también tengo un balón "Azteca", con el que se jugó el Mundial del 86, pero no en el librero.)

Mi librero también contiene algunas obras de García Márquez, Carlos Fuentes, otras del movimiento 68 (sé que esto no le va a gustar a la niña de los ojos, pero fue un tema del que me interesé en la prepa), Tolkien y ahora hasta el gran Kapuscinski se metió a él... Y si a eso le sumamos libros de la escuela (que sí, también son importantes para este efecto)... Bueh, no voy a darles la lista completa, cuando gusten pueden pedirme permiso de verlo.

(Ja, creían que le voy a dar un "all access" para mi cuarto a cualquiera?)

Ahora que lo pienso, puede ser una analogía a ciertos proverbios populares del tipo "dime con quién te juntas y te diré quién eres". Pero pienso que lo del librero es aún más exacto, aunque difícilmente podría ponerle palabras a mis diagnósticos. Platicando con el Ángel Invernal (un nuevo personaje para el blog) que me dio cuenta de parte de su librero, me percaté de que aunque sí me llegó a dar una forma mental del diagnóstico, me es difícil aterrizarlo en las mundanías del castellano.

(Es correcto decir "mundanías"?)

Y ahora que lo vuelvo a pensar... Si podemos decir qué clase de persona es uno sabiendo con quién se junta y viendo su librero... ¿No sería lo mismo con su blog? Hace algunos días, la Sensei preguntó en clase que quién tenía un blog. No alcancé a ver si era el único del salón con la mano levantada, pero definitivamente habría sido una inmensa minoría.

El caso es, para no divagar de más, que este rincón no poético del Mac está por cumplir un añote. El primer post, en el que despedacé al arbolito de Navidad del Tec, fue colocado el 9 de noviembre de 2004. Y si se echan un clavado a ver el contenido de cada mes, cuya liga se encuentra del lado derecho, es posible que vean entre las líneas algo del Mac que, como quien dice, a simple vista no se ve.

Mis amigos, mi librero, mi blog... A veces pienso que soy demasiado transparente... Y sin embargo, hay gente que no me comprende...

(Snif, snif... Ja!)

Pero como dije alguna vez: "si quieres conocerme, invítame un café".

domingo, octubre 09, 2005

Maestro, con mayúscula

Era el 8 de diciembre de 1980. Cuenta la leyenda urbana que en la casa de Ecatepec el señor Presidente, Gaspar (el mejor amigo de la Primera Dama) y otros beatlemanos se juntaron a escuchar discos del cuarteto y de John Lennon con gran ambiente de consternación. El Maestro fue asesinado en Nueva York.

Yo nací el 27 de marzo de 1981: ciento nueve días después.

Mi padre es lo que podría llamar un "beatlemano tardío". Comenzó a interesarse por los Beatles ya una vez que éstos se separaron (él tenía 13 años cuando Paul anunció su salida del grupo), y revivió sus canciones al lado de su grupo ("Esclavitud" y posteriormente "La Raza") durante los setentas.

Yo soy un beatlemano de nueva generación: esa es una de las influencias paternas que más aprecio.

John Winston Lennon nació el 9 de octubre de 1940. Hace exactamente 65 años. Podría hacer una semblanza biográfica, pero no serviría de mucho para efectos de lo que quiero transmitir. Creo que lo mejor que puedo hacer es darles una lista de canciones escritas por él que me han marcado, y que cada vez que escucho canto a todo pulmón:
  • Imagine
  • Woman
  • Beautiful Boy
  • Jealous Guy
  • Give peace a chance
  • Real Love
  • Free as a bird
  • Mind Games
  • (Just Like) Starting Over
  • Stand by me
  • Merry X-mas (war is over)
Y aunque todas sus composiciones para los Beatles vienen firmadas como Lennon/McCartney, es fácil determinar cuáles fueron compuestas por John:
  • All you need is love
  • Across the Universe
  • Julia
  • In my life
  • Come Together
  • Revolution
  • A day in the life
  • You've got to hide your love away
  • Help!
  • I am the walrus
  • Strawberry Fields Forever
  • I want to hold your hand
(Siento que la lista está incompleta...) Más que canciones, para mi estos son himnos. Sí, himnos. Y aunque algunos son odas a la nada (específicamente "I am the walrus"), ese es el legado de John Lennon para el Mac y para los millones de fans alrededor del mundo.

Ese es el legado del Maestro... Sí, con mayúscula.

jueves, octubre 06, 2005

El grito de mis ojos.

¿Le ha pasado a algunos de ustedes que tienen ganas de escribir algo sin saber qué? Lo pondré en términos más comunes, como si tuvieran antojo de comer algo y no supieran de qué. Algo así me está pasado en este momento.

Debería estar estudiando para mis exámenes, o estar leyendo algo, o hacer algo de mayor provecho... OK OK, mi blog afortunadamente no siempre es un recipiente de basura literaria.

El Ing. P&G me dijo ayer que parecía que ya no podía dejar de hablarme por dos días porque siempre salía con cosas nuevas. Eso pasa desde hace poco más de un mes (no daré detalles). Estoy adaptándome a este nuevo modo de vida, porque para acabarla de fastidiar, me gusta.

Lo que "descubrí" (y pongo las comillas por tratarse de algo que en el fondo ya sabía, pero que acabo de sacarlo de mi subconciente) es que mis ojos generan demasiada información, que no sólo hablan, sino que gritan, que ciertas personas no necesitan más que mirarlos para encontrar una respuesta a su pregunta.

Uno diría que esa habilidad solo la tendrían las personas que me conocen de muchos años. Y sin embargo, no es así.

lunes, octubre 03, 2005

Editorial, 3 de octubre de 2005

Esta es la editorial, que habitualmente doy en el programa "En Movimiento" de Concepto Radial, del día 3 de octubre de 2005. Les comparto esto como mi experiencia y un punto de vista que compartí con más de cien mil personas ante un evento histórico. Desde niño me apasionan los deportes, desde niño quise vivir un momento así... El 2 de octubre de 2005 viví un campeonato del mundo para México en la catedral de nuestro futbol: el Estadio Azteca.

Aún no eran las 8 de la noche. En el emparrillado del Estadio Azteca, Arizona y San Francisco jugaban su partido. De repente, de la tribuna estalló el grito más común y frecuente que de ahí se ha escuchado.

Sí, el Estadio Azteca gritó GOL, aún cuando se jugaba un encuentro de futbol americano, en el momento preciso en el que Ever Guzmán firmó el tercero de México, que sepultaba las esperanzas brasileñas y encumbraba a nuestro futbol en lo más alto, por primera vez en su historia.

Sólo algunos afortunados podían ver por televisión lo que pasaba en Lima desde sus palcos, algunos más escuchaban con radios portátiles, pero ciento tres mil cuatrocientas sesenta y siete almas lanzaron el ensordecedor alarido, como de un ciego que sabía lo que pasaba a miles de kilómetros de distancia. Somos un país futbolero, nos guste o no. Y quedó demostrado que ni siquiera el histórico primer encuentro de temporada regular de la NFL fuera de Estados Unidos fue suficiente para robarnos la atención de los cadetes mexicanos que conquistaron Perú.

Fueron unos chicos que no llegan ni siquiera a los dieciocho años, los que le están demostrando a un país entero que no se necesita poner en la balanza el peso de la playera del rival, sino la capacidad de uno mismo, el deseo y el hambre de triunfo.

No fue nuestra clase política, no fueron los jerarcas de la Iglesia, ni la cúpula empresarial, ni algún charlatán que vende su imagen de pseudomotivador. Fueron chicos que no pueden aún votar los que nos han hecho soñar y ver como una realidad que podemos ser mejores que cualquiera, que han puesto en Tierra un deseo que sólo pensábamos encontrar en las nubes y finalmente, sacarlo de la imaginación.

Y minutos después, el Azteca volvió a rugir en el exacto momento en que toda la delegación mexicana se fundía en felicidad en el Estadio Nacional de Lima.Acaso el destino quiso que fuera ayer, en una emblemática fecha Nacional. Dos de octubre no se olvida, pues fue la primera vez que pudimos gritar sin vacilar: MEXICO CAMPEÓN DEL MUNDO!!!