martes, septiembre 27, 2005

Poesía en prosa

Nunca he hecho poesía. Bueno, creo que sólo una vez, y fue un fiasco. Nunca me pude adentrar en la métrica y en el ritmo, ni mucho menos hacer aflorar el más recóndito y virgen rincón de mi subconsciente.

Y sin embargo, la verdadera poesía no tiene en palabras, ni versos, ni sílabas, ni estrofas. Pero sí tiene ritmo, sí tiene métrica y puede ser la expresión más sublime de belleza, indescriptible e incomprendida, abstracta pero humana, a veces inmoral y a veces divina, que en ocasiones toma forma y en ocasiones sólo es una ilusión.

Un día la Poesía se apareció enfrente de mi, pero no me di cuenta en ese momento, pues leer un Poema de semejante belleza es una tarea larga, complicada, que lleva su buena dosis de reflexión. Leer sin palabras es difícil, muy difícil, es algo a lo que no estamos acostumbrados. No obstante, es una Poesía a la que puedes ver, escuchar, sentir, oler, palpar, respirar y atrapar entre tus brazos con tanta fuerza como si nunca la quisieras dejar ir.

La Poesía ríe y llora, se alegra y se enoja, es caprichosa y te pide que la quieras sólo por ser Poesía. Tiene miedos y sufre, pero tiene también la fuerza del mar y la luz de la Luna, y en cada sonrisa nace en ella una estrella en su vasto firmamento. Es el día y la noche, es la quietud y la danza, es la música y el silencio, es el argumento y su contradicción, es el aceite que hace girar el engrane de mi cabeza y el motor que le da más fuerza a mis latidos

Y disculpen si escribo en prosa, porque es lo único que sé hacer. Pero recuerden que mi Poesía no tiene palabras, ni versos, ni sílabas ni estrofas. Ella sólo tiene el ritmo y la métrica que me mueve, y es, hoy por hoy, a pesar de lo indescriptible e incomprendida, la más sublime expresión de belleza que he conocido. La Poesía no se hace, sino que se aparece de repente, cuya única palabra para describirla (acaso como su título) es su nombre.

domingo, septiembre 25, 2005

Highway to happiness

No sé qué extrañas y oscuras fuerzas me hicieron hacer echarme un clavado en el archivo de este blog y adentrarme en el mes de febrero de este 2005. Particularmente, uno de mis posts, que habían quedado almacenados con candado en un recóndito lugar de mi memoria, apareció para hacer un balance de los últimos siete meses.

Era el 23 de febrero de 2005. Normalmente no es un día común, pues el Ing. P&G tuvo a bien nacer un día como tal. Pero el de 2005 particularmente tuvo otros issues para recordar. Acaso por una estúpida pelea con Presidencia (mi padre), por regresar a los pasillos de mi preparatoria o por la "inauguración" de Jaque revista, la cual, ya he dejado por la santa paz. Había olvidado lo "largo" que fue ese miércoles...

Aún en esas fechas, a mucha gente le costaba trabajo pensar que un alumno de Sistemas podría pensar en tomar la decisión de ejercer periodismo. Es cierto, suena un poco contradictorio. Pero precisamente el asunto con Presidencia de aquel día fue una discusión en torno a eso.

Doscientos trece días después (es decir, ayer), el Primer Mandatario me recogió del Tec después de estar haciendo un trabajo con mis colegas periodistas. Platicaba con él de la experiencia de la narración del partido de americano para Concepto Radial. Fue entonces, cuando surgió una anécdota de mis años primeros de vida...

En la casa de Ecatepec, donde viví mis primeros tres años, un día entraron unos ladronzuelos. Los muy desgraciados se llevaron lo que pudieron. Y más allá de las posesiones materiales, lo que al Presidente le dolió más fue un videocassette donde aparece Ricardito de menos de un año balbuceando sin saber hilar palabras todavía. "Ya hablabas antes de aprender a hacerlo", dijo el Mandatario.

Aunque ya conocía la triste historia del cassette perdido, esta salió a colación por el asunto de la narración y en general de mi experiencia en radio los últimos dos años. Continuó: "pensé en ese momento que tú serías locutor de radio o de tele".

El Presidente fue la persona que más trabajo me costó convencer de que quiero embarcarme en esta aventura. No voy a abundar en más episodios previos como el de aquel 23 de febrero, porque hubieron peores. He tomado muchas malas decisiones en mi vida, lo sé, y él, precisamente por ser quién es, ha conocido y visto los estragos de cada una de ellas.

Sólo espero que esta sea la primera decisión correcta hacia un futuro que busca ese amplio y a veces ambiguo concepto que llamamos "felicidad".

La cajita idiota

Amabilísimos fans del rincón no poético del Mac®, como un servicio más a todos ustedes con el único fin de crearles dudas existenciales o carcajadas hilarantes, he habilitado una nueva sección en este fabuloso blog:

LA CAJITA IDIOTA

Acaso por ser ya un enamorado declarado de la radio que siente animadversión por la televisión (la caja idiota original), he decidido llamar así a este pequeño espacio para que puedan poner comentarios, pensamientos, sugerencias, saludos maternales, propuestas pasionales o simples desahogos verbales.

¿Reglas? Bueno, entre otras, que el espacio es reducido (no creo que más de 100 caracteres por mensaje) y que me hagan reir. O al menos reflexionar. O sonrojarme. O... bueh, pongan lo que ustedes quieran, el comité de censura (léase, YO) decidirá si los mensajes se quedan o no, jaja.

Y si mis oídos captan algo digno de aparecer aquí, el administrador de la cajita idiota (léase, IDEM, o sea, YO) lo inmortalizará en este espacio bajo el nombre del autor. Así que, cuidado con lo que digan.

viernes, septiembre 23, 2005

El inicio de una nueva historia

Un muy buen amigo, al leer mi último post, me dijo que lo que me pasaba es que estaba confundido, pues estaba en un periodo de ajuste. Sabias palabras. Eso al menos ordenó un poco el desm*dre que traía en la cabeza...

Curiosamente, ese comentario llegó unas horas antes de un evento del cual, sin lugar a dudas, no podrá ser jamás borrado de mi memoria. Y es que dentro de este periodo de ajuste, el Mac encontró que no sólo hay algo que le gusta y le apasiona, sino que además está convencido de que es bueno para eso.

A pesar de las fallas técnicas, de haber entrado prácticamente media hora tarde al aire por pelearnos por una línea telefónica, de la inexorable paliza que le pusieron los Aztecas a los Borregos Salvajes y de que casi me acabo la voz, narré por primera vez para radio un partido de futbol americano. Es cierto que habrá muchas cosas que mejorar, que fue el primero apenas, pero el rostro de satisfacción nadie me lo quita, así como nadie evito que saliendo de ahí dijera "yo nací para esto".

Y aunque sé que mucha gente más me escuchó, las dos personas más importantes en mi vida hoy por hoy, mi hermano y la niña de los ojos, el primero escuchando por Internet y la segunda a un lado de nuestro "palco de transmisión" en la tribuna del estadio de los Borregos, prestaron sus oídos a mi voz. Mis dos amigos, mis dos soportes (no voy a llorar, no voy a llorar...). Soy demasiado afortunado.

Una vez, un niño solía aturdir a los adultos a su alrededor con su "amplio conocimiento" en materia deportiva. Era una montaña de datos "inútiles", y como aparte de todo hablaba hasta por los codos, más de uno de mis tíos y mis padres mismos llegaron a pensar que yo saldría en la tele o en el radio narrando partidos de futbol. Ese niño tiene ya 24 años, y dio el primer paso...

Sí, yo sé que también les sacan de quicio mis cambios en mi estado de ánimo estos últimos días. A lo mejor tendré que acostumbrarme. Pero no puedo dejar de disfrutar este momento, este éxito, este logro. Y no crean que hablo de la transmisión en sí, sino de poder decir con toda la satisfacción del mundo que estoy dándole un rumbo definitivo a mi vida.

¿Cambiaré de carrera? No, seguiré en Sistemas hasta terminar. Ayer precisamente dije ante el amigo de quién hablé al inicio de este post (a quién pondremos como apelativo para el blog "el demonio tolkeniano") y ante la niña de los ojos, que para ser periodista no se requiere un título universitario que lo avale. Lo que hoy me di cuenta es que solo hace falta que otro(a) periodista (como la niña de los ojos) te lo reconozca y te diga que "*Otero -el periodista- rulea*".

jueves, septiembre 22, 2005

Opciones

Podría mostrarles fotos de Vedder....

o de la niña de los
ojos.

Hablar del "accidente" de Ramón Martín Huerta...

... o del rescate de Rubén Omar Romano.

De lo emocionado que estoy porque por primera vez voy a narrar un partido de futbol americano para radio...

... o del miedo que me da treparme a la "torre" que van a habilitarme como "palco de transmisión".

De que estoy teniendo pesadillas con granos de soya...

... o que estoy pagando el precio de estudiar y "trabajar" al mismo tiempo en algo que no me apasiona.

Pero me voy dando cuenta que de lo único que tengo ganas de escribir, son cosas que no tienen palabras, que he descubierto que el castellano tiene sus límites y que, en el mejor de los casos, mis últimos dos meses han sido dignos de escribir una novela y no un mundano post de este blog.

Mientras tanto, el Mac se pregunta dónde quedó la vida normal que tenía antes...


¿Vida? Sí, vida. ¿Pero cómo? Si antes no sonreía (sufría) tanto...

miércoles, septiembre 21, 2005

Nueva Orleans o la nueva Sodoma

Durante todo septiembre, los ojos del mundo se han posado en Nueva Orleans por la catástrofe del huracán Katrina. Para este ex-periodista-de-clóset, el suceso le ha valido para reafirmar algunos conocimientos en materia periodística, cual ratón de laboratorio para un biólogo.

Hay ciertos pasajes bíblicos que hablan de catástrofes naturales como un castigo divino para poblaciones/razas por vivir en el pecado. Las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas por una lluvia de fuego enviada por Dios. El Diluvio acabó con todo ser vivo en la Tierra con excepción de Noé, su familia y una pareja de cada especie animal...

Muerte, devastación, saqueos, historias de terror y crisis de ayuda humanitaria: esa ha sido la vida de Nueva Orleans en los últimos días. De alguna manera, el mundo observa con cierto desdén cómo la naturaleza ha castigado a los Estados Unidos como una especie de "designio divino" por su política exterior.

Por si a Nueva Orleans no le bastara con Katrina, ahora se le acerca Rita, como si fuera la réplica a un terremoto de gran magnitud. Así actúa la naturaleza, que nos muestra que su poder es muy superior a la de cualquier arma. ¿Así actúa Dios?

sábado, septiembre 17, 2005

¿Demasiada ambición?

Muchas veces me han dicho que soy un gran amigo, que soy el mejor amigo. Sé que mucha gente sólo aspira a escuchar algo así, pero para mi resulta cotidiano. Y sin embargo, a veces no es suficiente.































¿Soy demasiado pretensioso o es una ambición justificada?

jueves, septiembre 15, 2005

Obsesiones

Una vez me pregunté dónde termina la lucha por algo y dónde empieza la obsesión por ese algo. Esto ocurrió hace varios años, cuando una situación amorosa-sentimental-estomacal me llevó a profundizar en esta cuestión.

Aquella vez me dieron varias respuestas en diversos enfoques. Hubo una persona que metió a Dios en el asunto, algo así como que cuando lo que haces deja de ser para Él ya es una obsesión. No obstante mis creencias, esta respuesta no me aclaró mucho la mente. Así pasaron varios que de quererle dar vueltas a la respuesta, terminaron tan confundidos como yo.

Con el paso de los años, mi estómago se ha vuelto más fuerte. O menos receptivo. Quién sabe. Mi mente toma siempre el control de toda situación, lo cual, también con el paso del tiempo me ha demostrado que no siempre es el camino correcto. Alguna vez dije que una persona madura es aquella que sabe dar un correcto balance entre lo emocional y lo racional. Pero saber dónde está ese balance, es otra historia.

Y a pesar de lo que mucha gente ha dicho sobre mi persona, no me considero una persona madura. A lo mejor soy un buen pensador (a lo mejor). A lo mejor sé poner las ideas en la tierra. O a lo mejor, solo me hago el tonto pensando que lo sé. Estoy acostumbrado a ser racional al 110%, dejando a un lado lo que siento porque “la mente siempre tiene la razón”. Y aunque sí creo en eso último, me da por negar que a veces la mente simplemente no juega.

Seguramente están pensando una de las siguientes cosas: o qué estoy abriendo mi corazoncito de piedra (*suspiros* ¡pero qué romántico!) o que ahora sí me fumé dos de mariguana y que se me cruzaron con una congestión alcohólica. Les aseguro que la segunda no es. Y la primera... Creo que lo que estoy haciendo es abrir no mi corazón, sino mi mente, porque es lo que sé mejor hacer, y lo que me ayuda a escribir lo que a ustedes les gusta.

En aquella ocasión que describo al inicio de este texto, la respuesta más congruente que recibí fue “la necedad, Mac, la obsesión empieza cuando nos volvemos necios por algo”. Mientras nadie me de una respuesta mejor, el Mac luchará por dejar de ser un necio, aunque esa lucha se convierta en obsesión.

sábado, septiembre 10, 2005

El regreso al Olímpico

Lo prometí y lo cumplí. Antes de pisar la cancha me quité los zapatos. Posé mis pies en terreno sagrado, en la grama del Estadio Olímpico Universitario, por segunda vez. Como aquel 1° de noviembre de 2003, pero con la diferencia de que esta vez sí salieron mis fotos!!!



Casi perfecto.

Detengan al mundo...

Que me quiero bajar.









































Bueno, no, mejor no.

jueves, septiembre 08, 2005

Ojos...


Dicen que los ojos son el espejo del alma. No puedo estar más de acuerdo.

Arcoiris de asfalto

Si no mal recuerdo era un jueves. A eso de las 9:15 de la mañana, desvelado, muy cansado y con el trago amargo de un miércoles de la cachetada, iba manejando sobre un Periférico encharcado con rumbo al Tec.

Antes de llegar a San Jerónimo, el auto que iba delante de mi (del cuál solo recuerdo que era blanco) pasó sus llantas izquierdas sobre un charco, y al levantar el agua pude ver cómo las gotas se tornaron de todos los colores del arcoiris.

Arcoiris de asfalto. Deseé como nunca haber podido tomar una foto (aunque fuera con el celular) de eso. En mi cansancio matinal y con mis prominentes ojeras, aquella imagen llegó como un mensaje por demás inspirador. De una manera u otra, ese jueves fue mucho mejor.

Eso pasó hace unas 3 semanas. Curiosamente hoy me empecé a acordar de eso, sin saber por qué en un principio. Después supe la razón. Quería sentirme bien, solamente eso, porque el 7 de septiembre de 2004 falleció mi abuelo, y por mi cabeza vinieron muchos recuerdos y muchas reflexiones, no solo del evento, sino de las semanas previas y de las decisiones que tomé para poder estar aquí ese día.

Sí, estoy bien. Nostálgico a lo mejor, pero bien. Y también, como aquel jueves, mi 7 de septiembre fue un buen día.

sábado, septiembre 03, 2005

De regreso

Lo sé, los abandoné un buen rato, oh fieles seguidores del rincón no poético del Mac.

Y aunque sé que debo pedirles una disculpa, mi única justificación es que la escuela está tomando tintes medio nazistas. No quiero abundar mucho en eso. Sólo decirles que el Mac está bien, está contento, y que han pasado muchas, hartas cosas, que todo un blog sería insuficiente para describir así como una vida entera para comprender.

No esperen que actualice aquí con la misma regularidad. Lamento informárselos, pero hay prioridades. Irónicamente he escrito como degenerado en este inicio de semestre, pero ya saben, este blog solo maneja exclusivas.