martes, diciembre 13, 2005

Cuando las palabras no son suficientes

Escribí mi primer cuento a los quince años, poco antes de graduarme de la secundaria. Gracias a él, gané un balón de futbol (que a la fecha no he pateado una sola vez), un disco de jazz y una edición de "Los hermanos Karamazov" en dos tomos, que en un único intento fallido, llegué a leer hasta las inmediaciones de la página 40, cuando mi cerebro ya no podía enlazar los nombres (rusos por supuesto) de los personajes de Dostoievski con la historia. Ah, y un diplomita que decía que mi cuasi-plagio de Gabo había sido el mejor de entre aproximadamente 150 cuentos que entregó toda mi generación para ese concurso.

Curiosamente, ese cuento que no me atrevería a releer hoy en día (caray, nada más de acordarme de ciertos detalles de la historia me da pena) me acercó a la escritura. No voy a negar que alguna vez, lejana ya, llegué a imaginarme ganando el Nobel de Literatura. Tengo que ser realista, no soy tan bueno para eso. Lo que sí he logrado con el paso del tiempo es mejorar mi estilo y mi retórica, que ha sido elogiada por más de uno (lo siento, pero uno no es humilde ocultando sus virtudes) y que me ha abierto paso para corregir una mala decisión que tomé hace varios años.

Bueno sí, no ganaré el Nobel porque no se lo dan a periodistas. Cuando se lo den a Kapuscinski podría volver a soñar con eso, pero no antes. Voy a confesar que no he leído a muchos Nobel de literatura. García Márquez y Paz creo (ojo, creo) que son los únicos. Mmmm... ¿Hemingway lo ganó finalmente? ¿O lo rechazó? Bueno, también he leído a Hemingway. El punto es que no puedo conocer el secreto de los Premios Nobel si no he leído a varios de ellos. Saramago no me llama la atención, y en los últimos años lo han ganado escritores de nombres impronunciables al castellano. Pero sé que mi retórica no me alcanzará para más que llegar a ser un Germán Dehesa de mi generación... Bueno, no me importaría, con llegar a percibir su sueldo me conformo.

Algún día publicaré un libro. Y luego otro. Y luego más. Incluso ya tengo temas e ideas, aunque no del todo aterrizadas. Pero no serán de corte literario, sino periodístico. Adiós Nobel. Dejo hoy, 13 de diciembre de 2005, toda ilusión e interés por obtenerlo, por muy remotas que hayan sido. Que lo fueron. Hoy mis intereses son otros, y no son precisamente un Pullitzer o el mexicanísimo Premio Nacional de Periodismo.

Yo no sé si a los grandes literatos le llegaron a faltar las palabras. Cervantes, Shakespeare, Gabo, Paz, Saramago, Fuentes... Imagino que sí, y que le han llamado "falta de inspiración". Pero... a mi hoy me faltan las palabras y vean lo que ya he escrito hasta el momento. No me falta la inspiración pues, pero sí el vocabulario... Ese es mi interés: encontrar la manera de rellenar las lagunas que dejan las letras y los fonemas.

Desde hace dos años y medio conocí el mundo de la fotografía. Y de una manera empírica, he ido orientando mi trabajo en ese campo al fotoperiodismo. Yo sé que no puedo comparar mi foto de Alberto Alemán volando sobre jugadores de Pumas Acatlán con las que uno podría sacar en Gaza, en Africa o, desde un punto de vista más mundano (y aterrizado a mis intereses reales), un Mundial de futbol. Pero sí, he descubierto que la fotografía describe cosas que las palabras no pueden.

A lo mejor para ustedes ver dos tenis blancos y dos pantuflas de tigre en un piso de concreto no les dice nada. Pero a mi sí. Me dice tantas cosas que no alcanzaría en mi blog ni en el de nadie. No será una foto deportiva o de guerra (vaya, si no se publicara aquí, nadie más lo haría), pero qué carajos, son las cosas simples de la vida como cruzar mi campus con "pantunflas" las que más fácilmente nos hacen sonreir (p'al trabajo que cuesta ganar el Pullitzer o el Nobel). Qué hubieran dado Cervantes, Shakespeare, Gabo, Paz, Fuentes y Saramago por tener mis pantunflas.

1 comentario:

Juan Antonio dijo...

Interesante tu Blog

Perdona sea metiche pero has escrito sobre la mala decisión que tomaste hace varios años o es algo que no se ha comentado y no lo comentaras?