martes, noviembre 01, 2005

Hugo

Lo anuncié ayer en mi editorial de "En Movimiento": el ciclo de Hugo Sánchez había llegado ya a su fin. Incluso su servidor, eterno defensor del pentapichichi, tenía que aceptarlo. Compartiré con ustedes el último párrafo de dicha editorial:

Renovarse o morir. Esa es la consigna de los Pumas. Y si Hugo Sánchez no quiere hacer lo primero, quizás haya terminado ya su ciclo al frente de su equipo.

Curiosamente, hoy me dio por vestirme con mi playera de los Pumas. Y ante la derrota ante el América, las reacciones no se hicieron esperar. No saben cómo disfruto provocar americanistas, ver su soberbia corroerle sus entrañas... Pero lejos de eso, no faltó quién también quiso hacer sarna del asunto de Hugo.

Es cierto, Pumas ha tenido un 2005 de pesadilla, contraste total con el mágico 2004 del bicampeonato. Hoy los auriazules no somos ni la sombra del año pasado. Ni hablar, así pasa, uno no puede permanecer en la cima por siempre... Pero también me parece inadmisible que la gente ignore todo lo que logró Hugo.

Dos ligas, un campeón de campeones, incontables liguillas, vencer a Real Madrid en el propio Bernabeu... Pero lo más importante: la afición regresó al Estadio Olímpico, se acostumbró a tener un equipo ganador, a ver a un cuadro combativo, de mística, de garra, que corre los 90 minutos. Además, dos títulos como jugador y un campeonato de goleo. Hugo Sánchez ha estado presente en 4 de los 5 títulos de Pumas.

Pero los ciclos terminan, y el de Hugo ya no estaba para dar más.

Pues sí, en este país no hay memoria. Y aunque me uno a las voces que desaprueban la marcha de los Pumas este año, seguiré defendiendo a Hugo Sánchez como uno de los mejores ejemplos de qué clase de triunfador necesita México (en cualquier rubro) para salir adelante.

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