jueves, noviembre 24, 2005

Genética II

Me viene a la cabeza la línea con la que abre Pablo Neruda el poema 15 de los 20 de amor: "Puedo escribir los versos más tristes está noche". No, no soy poeta y lo saben, los versos no más no son lo mío. Lo mío es en prosa, porque hasta la poesía la escribo en prosa...

Leía en el blog de cierta persona a quién le tengo un aprecio que es indescriptible por el limitado vocabulario castellano, lo siguiente:

Escribir conlleva a cuestionarse y cuestionar a los demás; por eso los escritores somos entes non gratos, el espejo incómodo de la sociedad. Quien escribe confronta, crea, refleja, reta, es un rebelde y un inconforme, y cada vez más los espacios se democratizan, que no por ello cualquiera puede escribir. Los bloggeros son (somos) una muestra clara de ello. Se pueden navegar, en mi experiencia, dos horas por BlogSpots que no dicen nada, que no proponen nada. Que ni siquiera están bien redactados, que fungen como diarios online.

No voy a negar que me sentí aludido por muchas razones. A lo mejor porque mi blog pasó de lo opinativo a lo personal paulatinamente. Haciendo un poco de autorreflexión (por si no se han dado cuenta, este post también es personal) me doy cuenta que si ese fenómeno ocurrió es porque mi vida se ha vuelto más interesante, para mi. Disculpen el narcisismo, pero como ya dije alguna vez, este es mi blog, y el que decide lo que se escribe aquí, soy yo. Además, como le respondí a la autora de esas líneas, me encanta también ser un espejo incómodo de la sociedad.

Y el decir "interesante" no es necesariamente bueno o malo. Tómenlo como una cuestión de rating. Va a sonar horrible, y a lo mejor hasta como un autogol, pero en una sociedad tan morbosa como la nuestra, las historias personales, donde intervienen sensaciones/sentimientos tienen más rating...

Pero esta historia no la conocerán textual. Al menos no por aquí. No haré la crónica, sino solamente plasmaré en letras mi sufrimiento, la agonía temporal de mi estado de ánimo. La vida me ha enseñado a no guardar la tristeza, ni mucho menos la alegría; a romper con los paradigmas que se tengan que romper y a aprender de las derrotas.

"Puedo escribir los versos más tristes está noche". Mañana, espero, podré escribir algunos más alegres. Pero si ven que hoy mi corazón escupe lágrimas, véanlo por el lado amable, ya que quiere que mañana vuelva a latir tan fuerte como lo ha hecho los últimos meses.

1 comentario:

G. Zejel dijo...

Hey ese es un párrafo de mi blogspot! Yipeeee!