domingo, octubre 23, 2005

Periodistas semi-suicidas

Imagínense ustedes en un sábado por la noche de octubre (no por nada el Coronel de García Márquez odiaba octubre), a eso de las 11:30, a la intemperie, después de 3 horas y media de narrar un partido de futbol americano apretadísimo, emotivo, de lo mejor de la temporada... Y con la garganta tan inflamada que casi me explota...

No cabe duda que por momentos tengo instintos medio suicidas. Una vez dije en clase que un periodista es un apasionado irremediable. Creo que sólo me faltó agregar "... y medio suicida...". Pero era el partido contra las Águilas Blancas, el más esperado de la temporada, y aunque hubiera tenido que llegar con una bolsa de suero conectada a mis venas, hubiera ido.


Y sí, hoy me siento con el cuerpo hecho pomada... Pero por Dios, qué buen partido, qué narración hicimos Pepón y yo... Simplemente faltó que ganaran los Borregos (32-31 ganaron las Águilas... carajo...).

Me duele la cabeza, tengo la nariz tapada, mis nervios perciben el frío y el calor de manera exagerada, mi voz se torna cuasi-gangosa y mis ojos quieren salirse de sus órbitas. Pero hey, soy todo un mazoquista, cómo disfruto haciendo esto.

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