lunes, octubre 03, 2005

Editorial, 3 de octubre de 2005

Esta es la editorial, que habitualmente doy en el programa "En Movimiento" de Concepto Radial, del día 3 de octubre de 2005. Les comparto esto como mi experiencia y un punto de vista que compartí con más de cien mil personas ante un evento histórico. Desde niño me apasionan los deportes, desde niño quise vivir un momento así... El 2 de octubre de 2005 viví un campeonato del mundo para México en la catedral de nuestro futbol: el Estadio Azteca.

Aún no eran las 8 de la noche. En el emparrillado del Estadio Azteca, Arizona y San Francisco jugaban su partido. De repente, de la tribuna estalló el grito más común y frecuente que de ahí se ha escuchado.

Sí, el Estadio Azteca gritó GOL, aún cuando se jugaba un encuentro de futbol americano, en el momento preciso en el que Ever Guzmán firmó el tercero de México, que sepultaba las esperanzas brasileñas y encumbraba a nuestro futbol en lo más alto, por primera vez en su historia.

Sólo algunos afortunados podían ver por televisión lo que pasaba en Lima desde sus palcos, algunos más escuchaban con radios portátiles, pero ciento tres mil cuatrocientas sesenta y siete almas lanzaron el ensordecedor alarido, como de un ciego que sabía lo que pasaba a miles de kilómetros de distancia. Somos un país futbolero, nos guste o no. Y quedó demostrado que ni siquiera el histórico primer encuentro de temporada regular de la NFL fuera de Estados Unidos fue suficiente para robarnos la atención de los cadetes mexicanos que conquistaron Perú.

Fueron unos chicos que no llegan ni siquiera a los dieciocho años, los que le están demostrando a un país entero que no se necesita poner en la balanza el peso de la playera del rival, sino la capacidad de uno mismo, el deseo y el hambre de triunfo.

No fue nuestra clase política, no fueron los jerarcas de la Iglesia, ni la cúpula empresarial, ni algún charlatán que vende su imagen de pseudomotivador. Fueron chicos que no pueden aún votar los que nos han hecho soñar y ver como una realidad que podemos ser mejores que cualquiera, que han puesto en Tierra un deseo que sólo pensábamos encontrar en las nubes y finalmente, sacarlo de la imaginación.

Y minutos después, el Azteca volvió a rugir en el exacto momento en que toda la delegación mexicana se fundía en felicidad en el Estadio Nacional de Lima.Acaso el destino quiso que fuera ayer, en una emblemática fecha Nacional. Dos de octubre no se olvida, pues fue la primera vez que pudimos gritar sin vacilar: MEXICO CAMPEÓN DEL MUNDO!!!

1 comentario:

Chitiva dijo...

Hola Mac!!
Sí que fue extraño escuchar un gol en pleno partido de americano pero la tradición cultural panbolera no conoce límite.
Lo de la sub17 es un logro digno de admirar y comentar. Por más éxitos como estos.

Saludos