viernes, septiembre 23, 2005

El inicio de una nueva historia

Un muy buen amigo, al leer mi último post, me dijo que lo que me pasaba es que estaba confundido, pues estaba en un periodo de ajuste. Sabias palabras. Eso al menos ordenó un poco el desm*dre que traía en la cabeza...

Curiosamente, ese comentario llegó unas horas antes de un evento del cual, sin lugar a dudas, no podrá ser jamás borrado de mi memoria. Y es que dentro de este periodo de ajuste, el Mac encontró que no sólo hay algo que le gusta y le apasiona, sino que además está convencido de que es bueno para eso.

A pesar de las fallas técnicas, de haber entrado prácticamente media hora tarde al aire por pelearnos por una línea telefónica, de la inexorable paliza que le pusieron los Aztecas a los Borregos Salvajes y de que casi me acabo la voz, narré por primera vez para radio un partido de futbol americano. Es cierto que habrá muchas cosas que mejorar, que fue el primero apenas, pero el rostro de satisfacción nadie me lo quita, así como nadie evito que saliendo de ahí dijera "yo nací para esto".

Y aunque sé que mucha gente más me escuchó, las dos personas más importantes en mi vida hoy por hoy, mi hermano y la niña de los ojos, el primero escuchando por Internet y la segunda a un lado de nuestro "palco de transmisión" en la tribuna del estadio de los Borregos, prestaron sus oídos a mi voz. Mis dos amigos, mis dos soportes (no voy a llorar, no voy a llorar...). Soy demasiado afortunado.

Una vez, un niño solía aturdir a los adultos a su alrededor con su "amplio conocimiento" en materia deportiva. Era una montaña de datos "inútiles", y como aparte de todo hablaba hasta por los codos, más de uno de mis tíos y mis padres mismos llegaron a pensar que yo saldría en la tele o en el radio narrando partidos de futbol. Ese niño tiene ya 24 años, y dio el primer paso...

Sí, yo sé que también les sacan de quicio mis cambios en mi estado de ánimo estos últimos días. A lo mejor tendré que acostumbrarme. Pero no puedo dejar de disfrutar este momento, este éxito, este logro. Y no crean que hablo de la transmisión en sí, sino de poder decir con toda la satisfacción del mundo que estoy dándole un rumbo definitivo a mi vida.

¿Cambiaré de carrera? No, seguiré en Sistemas hasta terminar. Ayer precisamente dije ante el amigo de quién hablé al inicio de este post (a quién pondremos como apelativo para el blog "el demonio tolkeniano") y ante la niña de los ojos, que para ser periodista no se requiere un título universitario que lo avale. Lo que hoy me di cuenta es que solo hace falta que otro(a) periodista (como la niña de los ojos) te lo reconozca y te diga que "*Otero -el periodista- rulea*".

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