miércoles, julio 27, 2005

El séptimo círculo del infierno

Es difícil escribir hoy. Desde los 6 años de edad, cuando visité por primera vez la tribuna de CU, asistir a un estadio de futbol se ha convertido en uno de mis más grandes placeres. Ustedes lo saben. Pero duele, realmente duele cuando dejas de creer en algo en lo que siempre habías confiado tan ciegamente como el hecho de que el Sol saldrá al día siguiente.

No sé qué fue lo peor, si el imbécil comandante de la policía que trató de intimidarme diciendo que me iban a remitir por ir a casa de una amiga a dejar mi coche, la lluvia que nunca paró en todo el partido, el escenario alrededor de su servidor con un 90% de aficionados del equipo rival (solo en esa zona, porque en todo el estadio estuvo parejo), el resultado, los errores de Archundia o los 4 amigos que me esperaron a que me conectara en el messenger para burlarse. Afortunadamente, esa práctica de burlarme del rival caído la perdí hace muchos años.

Sí, fue como una pesadilla. Pero dentro de la pesadilla compartí la pasión con otros 3 pumas (Angel, mi hermano, entre ellos) que no nos importó estar rodeados de americanistas y gritamos goyas como nunca lo habíamos hecho. Y fui testigo de la cabecera norte del Azteca que cantaba "Como no te voy a querer" cuando el partido ya parecía perdido. Hoy tuve una prueba de fe: entre el frío, la lluvia y miles de americanistas que me rodeaban grité las goyas más fuertes que nunca había gritado.

Recordarán ustedes que
felicité al América cuando vencieron a Tecos en la final porque lo hicieron con toda justicia. Soy apasionado, pero también soy objetivo. No diré nombres, solo diré que me siento ofendido, porque 4 de mis amigos se burlaron de mi. Lo que yo no he hecho desde la pubertad y de lo que me he arrepentido por hacerlo alguna vez en la vida, porque yo también sé lo que se siente perder un partido importante, un campeonato, en una cancha. No es un comentario de ardido, sino de una persona contrariada.

¿América ganó bien? No. El árbitro se tragó un gol legítimo y un penal. Sólo me pregunto por qué cuando hay un error arbitral en una final favorecen siempre al América. No lo nieguen. Yo mismo he evidenciado cuando un árbitro ayuda a mis equipos (del Real Madrid hay toda una colección). El campeonato se queda, pero las dudas también. ¿Creen que el antiamericanismo es gratis? Hoy comprobé que la grandeza del América radica en el odio que le tienen los demás. Discúlpenme, pero yo le voy a un equipo que es grande por haber formado a los mejores jugadores mexicanos en la historia.


Por un momento dejé de creer en el futbol. Porque un árbitro le robó al juego su esencia y el protagonismo que deben de tener los jugadores. Haya sido el América, el Necaxa, Cruz Azul o el Atlético San Pancho me sentiría también indignado. El futbol no puede seguir permitiendo eso.

Hoy me encontré en el séptimo círculo del infierno. De ese tamaño lo sentí. Pero salí y en la explanada del estadio volví a gritar una goya con lo poco que quedaba de mi ya afónica garganta. Porque así será siempre, siempre que existan los Pumas, siempre que exista la pasión para recordar que aunque otro equipo sea campeón, nosotros somos la mejor afición. Vuelvo a creer.

2 comentarios:

glacius dijo...

Como siempre de putita, siempre que el America le gane a los pumas sera el arbitraje, los pumas no son putitos, no hacen tiempo, todo mundo lo hace.

No seas puto!!!!, si realmente te consideras aficionado como dices aprenda a decir que se perdio sin buscar el primer pretexto

Mac dijo...

Ese fue el comentario de un americanista. Fino como siempre. Tira la piedra y no da la cara, como los de la Monumental que todos los partidos se pelean entre ellos.