lunes, julio 25, 2005

Ecos de un fin de semana

Después de mi último post bañado de un humor muuuuuuuy negro por lo de Rubén Omar Romano (lo siento, pero este %&/#%$# Explorer me cerró la ventana después de haber terminado algo un poco más profesional), procedo a escribir algo más serio, menos irónico e irreverente.

1. Regresé al Olímpico: después de dos meses sin ir a las tribunas del estadio Olímpico a gritar goyas e improperios al rival en turno, los Pumas vuelven a la actividad. ¡Qué bien se siente! No cabe duda que el panbol es mi desahogo más efectivo. Creo que lo único que comentaré del partido es que si hay algo que me moleste más que gente como Cuauhtémoc Blanco es que protejan a ese tipo de individuos. Lo debieron haber expulsado no una, sino dos veces, pero a mi se me hace que el árbitro hasta le pidió disculpas cuando lo amonestó. ¿Así o más descarado? Ojalá no lo lleven al Mundial, la actitud de esos jugadores: conformistas, marrulleros y soberbios es lo que se debe eliminar de la Selección para aspirar a algo más que el "ya merito", a pesar de su indiscutible talento (medio de llanero, pero talento al fin y al cabo)

2. Lance Armstrong: odio a los gringos. Realmente los odio, me parecen un cáncer para la humanidad. Pero no puedo dudar que muchos de los deportistas que admiro son precisamente gringos. Jordan, Spitz, Phelps, varios Johnson's, Montana, Rice y un sinnúmero de etcéteras. Lance Armstrong ya sobrepasa todo lo que alguna vez consideré humano. Y qué irónico con la manera en la que inicié este comentario, pero precisamente Armstrong venció al cáncer para erigirse como el mejor ciclista de la historia. Es difícil compararlo con atletas de otros deportes, pero difícilmente volveré a admirar a alguien como hoy admiro a Lance Armstrong.

3. Dos de octubre no se olvida: en agitada discusión en una magna reunión familiar se determinó el uso de las tres plateas de la familia para el partido de San Francisco vs Arizona en el estadio Azteca. Todos los años de espera han hecho justicia en los únicos dos Otero's que somos recalcitrantes y casi patológicos aficionados de los 49ers: mi hermano y yo. Es un hecho, estaré en las tribuna del Azteca ese día y eso me hace completamente feliz.

4. Ya les ganamos en la taquilla, ahora hay que hacerlo en la cancha: el jueves entré a Boleto Maestro (tradúzcanlo al anglais) a comprar mis boletos para los dos partidos del Campeón de Campeones. Como pueden ver no hubo problema alguno para el partido del sábado en CU. Lo curioso es que entré a comprar los del Azteca y me sorprendió ver los precios tan bajos y que solo vendían de tres secciones. Efectué la compra y minutos después leo en el periódico que jueves y viernes sería preventa "exclusiva" para Socio Águila. Rápidamente consulté con un connotado y centrado azulcrema la situación y me dijo que siempre piden el código de la tarjeta de Socio Pollo. Pues esta vez no. Compré mis dos boletos en una de las mejores zonas del estadio y con 30% descuento. Nos bailamos a los Socios Águila, de la misma manera que los vamos a bailar en la cancha. VAMOS PUMAS!!!

5. El regreso de las fuerzas oscuras: no, no voy a hablar de San PG, sino de unas verdaderas fuerzas ocultas. Mi hermano entró al website de conocido colegio del sur de la Ciudad, donde estudiamos la primaria y la secundaria, y lo encontramos hackeado con una página en fondo negro y letras rojas, y un mensaje que por lo que hemos tratado de descifrar está en turco o alguna lengua del medio oriente. El terrorismo cibernético nos ha alcanzado. A lo mejor se trata de un mensaje de Al-Qaeda. No lo sabemos, consultaremos a la CIA porque entre la AFI y la Procu del DF no se hacen uno.

Moraleja de la semana: si no puedes pronunciar su apellido, seguro es terrorista.
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PD: A dos segundos de apretar el botón "Publish post", mi hermano descubrió que el mensaje descrito en el punto número 5 es ni más ni menos que el himno nacional de Turquía. Chale.

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