lunes, junio 13, 2005

Hoy hace un año o Pumas Patológicos VIII

Estallé en llanto en la tribuna poniente de CU, amparado en la sombra del palomar que apenas aparecía después de seis horas bajo un extenuante sol. Rafael Medina voló el décimo penal después de nueve aciertos, era el definitivo. La emoción de los asistentes en el estadio nos hizo incluso perder el equilibrio por un momento. Saltábamos, gritábamos, llorábamos... La sequía de casi 13 años había terminado. Pumas volvía a alzar la copa... Eso ocurrió hace 365 días.

Las siguientes horas fueron de un frenesí inusitado que difícilmente se repetirá en esta ciudad, a menos que nuestra selección nacional haga algo histórico en el Mundial. La capital del país se pintó completa de azul y oro. Incluso algunos americanistas se unieron al festejo, ¿habrá sido por vencer a las Chivas? No miento. Insurgentes rugía de cláxones en cada semáforo, la mitad de los vehículos sacaban banderas de todos tamaños por las ventanillas, ondeadas por el viento e impulsadas por la velocidad y por una afición hambrienta de un título.

Vuelvo a hojear los periódicos del 14 de junio de 2004 y se me enchina la piel. Solo rememorar aquello hace vibrar mis sentidos. ¿Cómo lo explico? No lo sé. Mi hermano en ese momento lo describió de inmejorable manera y le dio a esto un nombre que quedará para la posteridad: somos "pumas patológicos", incurables, fieles, leales. Seis personas más me acompañaban ese día. Jóvenes, adultos, todos lloramos por igual.

En aquellos días yo estaba en Guadalajara. Irónico. Tomaba clases de verano en el campus de dicha ciudad, que iniciaron 5 días antes de la Gran Final. Ese mismo fin de semana hice mi viaje relámpago a la capital. No tenía boleto para el partido, solo la esperanza de que el viaje valiera la pena. Algunos ya conocen la historia, no la repetiré, ya se imaginarán por qué, jaja. Fue un designio divino, teníamos que estar ahí sin importar cómo. Dios lo dispuso, Dios nos metió al Estadio Olímpico el domingo 13 de junio de 2004.

La novedad que revelaré en este momento es algo que sólo los involucrados sabemos y que también tiene que ver con los designios del cielo. Preocupado por la llegada de los penales, Pablo, el único puma que me ha acompañado toda la vida desde que tengo uso de razón sin ser de mi familia, dijo "tengo miedo, ellos tienen a Oswaldo (Sánchez)", a lo que el Mac respondió "no importa, Dios y la justicia divina están de nuestro lado". No sé si el Señor enchuecó el pie de Rafael Medina, pero el error de Glower en la ida (¿quién marca un penal dos metros fuera del área?) quedó simplemente como un dato histórico.

Seis meses después Pumas se convirtió en el primer bicampeón de los torneos cortos. La historia ya la conocemos, un 2004 que solo supo del azul y oro. En el inter, el campeón de campeones y la victoria sobre el Real Madrid ante un estadio Santiago Bernabeu coreando al más grande ídolo del conjunto merengue de los años ochenta: ¡Hugo, Hugo!

Y un año después, Pumas da a conocer su lista de transferibles para el próximo torneo: Beltrán, Lozano, Galindo, Ailton, Botero, "Parejita" López, Íñiguez y tres jugadores más. Cinco de los diez fueron titulares hace un año. Cinco también (tres de ellos repitieron) lo fueron en la final contra Monterrey. Finalmente Pumas entra de lleno en una etapa de transición. Quizás tardemos algunos años más en volver a ganar un título. Pero no importa, la filosofía del club es la de formar jugadores antes que ganar torneos. Así, le dimos al mundo a Hugo Sánchez y al único técnico que ha dirigido en 5 Mundiales: Bora Milutinovic. Y eso por no mencionar la innumerable cantidad de jugadores que han llegado a selección nacional (o que la han dirigido) y clubes extranjeros.

Tendremos que ser pacientes. Pero los pumas patológicos seguirán siéndolo hasta que la muerte lo impida.

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