martes, junio 14, 2005

Boca apestosa

No soy chiva, y sí soy mexicano. En este país tenemos la costumbre de envolvernos en la bandera del equipo que participa en la Libertadores sin importar que no sea el nuestro. Yo lo hago con reservas, no puedo negar que me vestí de azul en el 2001...

Chivas no dejó lugar a dudas de su superioridad frente a Boca. El eterno verdugo de los mexicanos (América, semifinales 2000; Cruz Azul, final 2001) fue finalmente derrotado. Y lo peor de todo es que los argentinos sacaron su peor cara. Nadie pudo haber imaginado ese guión: la expulsión injusta del "Bofo", la actitud de Palermo, el escupitajo del técnico a Bautista, el aficionado y el recogebalones que lo fueron a golpear, un partido que acabó 15 minutos antes, la lesión que deja 2 meses fuera a Omar Bravo...

Ojo, tampoco hay que perder de vista lo que pasó en el Azteca hace un año. ¿Lo recuerdan? América-Sao Caetano, cientos de aficionados invadiendo la cancha con palos, tubos, sillas y hasta una carretilla. Sí, esa escena fue aún más bochornosa. No lo olvidemos, no volvamos a caer en eso.

Pero mal de muchos, consuelo de tontos. Hoy Boca no perdió solamente un partido de futbol. Boca Juniors perdió su dignidad, su historia, su grandeza y convirtieron su orgullo en una demostración penosa de resentimiento, de no saber perder, de no saber reconocer que Chivas, al menos estas dos veces, fue más grande que ellos. Peor aún, Boca perdió lo último que debe perder alguien: el respeto.

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