sábado, mayo 28, 2005

Ahora resulta que somos hijos de José Ramón...

Como parte de un extraño fenómeno, la opinión está dividida sobre el penal del jueves que Marco Antonio Rodríguez en favor del América. Pero esa división parte de dos "unanimidades": el americanismo en general da por bueno el penal; mientras el antiamericanismo pensamos (sí, no voy a negar que yo estoy entre ellos) que fue un regalo. Entonces, ¿a quién creerle?

A continuación voy a exponer mi análisis detallado de por qué pienso que no fue penal.

1. Queda claro en las tomas que Jesús Mendoza empieza a caer un instante antes de que hubiera contacto con Flavio Davino. Eso muestra que el americanista buscaba engañar al árbitro.

2. Flavio Davino al sentir que el balón ya lo pasó y que Mendoza busca el contacto con él, hace a un lado la pierna y el brazo para evitarlo...

3. Pero la muestra más descarada del engaño de Mendoza es, desde una toma trasera, donde el americanista sale de espaldas en la jugada y Davino de frente, que se nota claramente que el delantero mueve su pierna derecha hacia la pierna del defensa de Tecos para engancharse en él.

Ahora bien, el árbitro tiene que decidir en el momento, prácticamente por intuición. Puedo decir que en el momento en que vi la jugada me quedó claro que Mendoza se clavó y buscaba el contacto una vez que el balón ya lo había adelantado demasiado. Fue demasiado evidente su intención y me sorprende que un árbitro como Marco Rodríguez, que como una de sus características resalta que difícilmente un delantero que le ve la cara se sale con la suya, haya marcado ese penal.

La defensa que tiene ahora el americanismo es aducir que el penal fue "clarísimo", solo que esas jugadas nunca se marcan. Y que los que pensamos que no lo fue somos unos necios padawans de José Ramón Fernández. Ya hablé de algunos antecedentes históricos sobre los arbitrajes favoreciendo al América en finales. Así que vamos a empezar a hacer una nueva lista, pero ahora de acalaraciones:

1. Si el penal fuera clarísimo, por muy antiamericanista que fuera, nadie dudaría que la marcación fue correcta.

2. Si José Ramón es movido por su interés de americanista para pensar que no lo fue, es justo pensar que Televisa, como dueños del América son movidos por sus intereses para pensar que sí lo fue.

3. Para rebatir un argumento jamás se puede recurrir al descrédito a la persona que lo emitió.

4. José Ramón ha hecho declaraciones fuera de lugar en estos días. Tampoco me parece correcto decir que el arbitraje estuvo comprado, pero la camiseta pesa y a Rodríguez le peso la del América.

5. A Tecos no se le marcó una jugada similar antes en el partido. Que el árbitro se equivoque está bien, son humanos, pero lo que es impensable y lo que marca un arbitraje tendencioso de uno que no lo es, es la disparidad en los criterios de marcación.

Al final de cuentas, en el país de Yamasaki todo es color de rosa. Si el América gana por dos mañana, yo mismo me encargaré de felicitar a su afición por obtener el campeonato. Pero si ganan por uno el título será gris; y si lo ganan en tiempos extras o penales, quedará completamente teñido de negro, como lo fueron el de la 84-85 y el del verano 2002.

El árbitro para la vuelta será Gilberto Alcalá. Hace un año le tocó un paquete todavía peor después del error de Manuel Glower en el Chivas-Pumas. Alcalá es el mejor árbitro mexicano y confío que hará un arbitraje justo, sin tendencias hacia ningún equipo y digno de una final. Ojalá en la comisión de arbitraje se den cuenta que él es el hombre que debe representarnos en Alemania 2006.

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