martes, abril 19, 2005

Habemus Papam: Benedictum XVI

Hubieran visto la cara de sorpresa que puse al abrir la página de Internet del periódico Reforma y ver una foto más grande de lo acostumbrada de Joseph Ratzinger, antecedida por la leyenda "Habemus Papam: Joseph Ratzinger".

Ayer en una plática familiar de cocina le decía a mi padre y a mi hermano que el próximo Papa sería un "desconocido", es decir, un cardenal que no fuera tomado en cuenta por nadie como papable.

Me equivoqué.

Y es que en los últimos cónclaves la lógica no había prevalecido. ¿Quién esperaba un Papa polaco en 1978? Ni siquiera el polaco mismo. Joseph Ratzinger fue uno de los colaboradores más cercanos a Juan Pablo II, e incluso fue el encargado de encabezar el Via Crucis en Roma en lugar del Papa que estaba ya en sus últimos días. Por todo esto y muchos otros factores, el cardenal alemán era uno de los más grandes favoritos para la sucesión.

Al hablar de Ratzinger se habla de un sacerdote conservador, y durante su pontificado puede olvidarse el mundo de una vez del ordenamiento sacerdotal de mujeres, el matrimonio entre personas del mismo sexo y todos aquellos asuntos que los grupos liberales le criticaron a Juan Pablo II. Es más, el nombramiento de Joseph Ratzinger seguramente será visto como un acuerdo para darle continuidad al proyecto que inició Karol Wojtyla en 1978.

Qué ironía que a un Papa polaco que sufrió la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial le suceda uno alemán, que por cierto, desertó de las filas de Hitler y por eso fue enviado a un campo de prisioneros.

A partir de hoy, 19 de abril de 2005, Joseph Ratzinger se convierte en Benedicto XVI, el primer Papa electo en el tercer milenio.

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