jueves, marzo 31, 2005

Life struggle o parafraseando a Gabo

Este 31 de marzo de 2005 pasará a la historia... O al menos al recuerdo de mucha gente.

Prácticamente me desperté con la noticia del fallecimiento de Terri Schiavo. Cómo diría García Márquez: la crónica de una muerte anunciada. Un caso que no solo conmovió al mundo, sino que lo puso en un álgido debate sobre el derecho a vivir o el derecho a morir. El Mac ya ha hablado de eso.

El otro capítulo que cabría en el realismo mágico de Gabo es el de Juan Pablo II. Ora' sí, el Mac ya teme lo peor y cree que es cuestión de horas. Más allá de las diferencias culturales, ideológicas, religiosas y de cualquier índole, negar sobre la importancia histórica del Santo Padre resulta ser la obstinación de aquellos que por creerse postmodernistas se convierten en detractores de la Iglesia y de todo aquel o aquello que la incluye.

El Mac es católico. Cree en Dios, en Jesucristo, en el Espíritu Santo, en la Virgen y hasta en Juan Diego. Incluso, creo en la Iglesia, pero estoy conciente de que está regida por humanos y, por tanto, es suceptible de los peores errores y calamidades. No dudo de la existencia de padres pederastas ni de la responsabilidad de la Iglesia católica en la Santa Inquisición. Pero tampoco tengo la más mínima duda de que Dios mueve a Juan Pablo II.

Hoy, 31 de marzo, se acabó la lucha de una mujer que, a pesar de su prácticamente nulo estado mental, buscaba por instintos sobrevivir. Trece días aguantó el cuerpo de Terri Schiavo, lo que aguantaría cualquier otro ser humano sin comida y sin agua. La de Juan Pablo II ha durado muchos años. Sin ánimo de entrar en comparaciones, mi abuelo también libró por años una pelea contra la muerte por mucho tiempo, hasta que, habiendo vivido todo lo que tenía que vivir (el nacimiento de su primer bisnieto, sus bodas de oro, entre otras cosas) entró el 7 de septiembre pasado en eterno descanso.

Juan Pablo II ya vio caer las barreras del comunismo, visitó países que eran impensables para un Sumo Pontífice como Cuba y China, acercó a las distintas religiones e iglesias de todo el mundo y hasta encontró la fuerza para perdonar al hombre que atentó contra su vida en 1981. Quizás Karol Wojtyla ya vivió también todo lo que tenía que vivir.

Solo Dios sabe.
_____________________________________

iTunes dice: Tears in heaven - Eric Clapton

No hay comentarios.: