miércoles, enero 12, 2005

El regreso a los territorios perdidos o pasando a mejor vida

Este lunes inició un nuevo semestre en el Tec. Contrario a lo que sucede cada seis meses, la escuela, la sentí semivacía, sin los tumultos de hormiguero normales, había menos gente. Al menos yo así lo sentí.

Pero eso no fue grave, todo lo contrario, no tenía que pasar atropellando gente en los pasillos, mi mochila y yo pasábamos tranquilos por cualquier resquicio. Lo que más me impactó fue buscar a la gente a la que normalmente veía y que en su matoría ya no están ahí. ¿Por qué? Porque se adelantaron en el camino, pasaron a mejor vida, es decir, ya se graduaron.

Hubo una época en la que el Mac pasaba por los pasillos y saludaba a cuanto se le encontraba a su paso, ya fueran amigos, profesores, compañeros de clase, conocidos o simplemente gente a la que alguna vez conocí y que ya de sus nombres ni me acordaba. Era mi hábitat natural, cruzar el campus para sentarme en las mesas de entre Aulas 3 y la cafetería con nuestra "oficina"; ir de pisa y corre a la biblioteca a sacar un libro (me da claustrofobia ahí, lo juro); caminar a la cafetería y salir de ella con un capuccino frío; pasar junto al aromático cenote...

El cenote, la biblioteca y los plantos físicos permanecen, pero no la misma gente, salvo algunas excepciones que me hacen sonreir más de lo acostumbrado. No lo niego, me invade la nostalgia. Hoy el Mac ya no se siente dueño de esos territorios. Las caras son distintas, nuevas, así como las expectactivas. Las clases de noche ya son costumbre y así será hasta el final de la carrera. Creo que lo único que queda es esperar a pasar también a mejor vida.

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