domingo, diciembre 25, 2005

My Way

El domingo por la noche estaba más apesadumbrado por la derrota de los Pumas en la Final de la Copa Sudamericana que por el suceso que me obligaba a estar en una funeraria de la Colonia Juárez. En mi cabeza sólo rondaba un pensamiento al respecto: "qué bueno que fue rápido, que bueno que el sufrimiento no fue tan largo y que la agonía fue corta".

No estuvimos ahí ni tres horas. Ante el feretro (cerrado gracias Dios) sólo alcancé a dar como dos palmadas suaves que trataban de decir "feliz viaje". Nadie parecía tan afectado como las dos niñas (de las tres, una de ellas prefirió ahorrarse la escena en público) ahí presentes que buscaban algún hombro en quien apoyarse. El mío no fue uno de ellos, y francamente me hubiera sorprendido que lo fuera.

Faltaban 6 días para Noche Buena y mi cabeza tenía muchos otros asuntos pendientes por tratar. No era el momento indicado para mi, pero qué carajos, la muerte no nos pregunta cuándo, solamente actúa, nos parezca o no.

No lo extrañé ese domingo por la noche. Pensé que lo tomé con filosofía, que al final de cuentas, la experiencia de las exequias de dos abuelos era suficiente para que mi estómago fuera fuerte ante estos eventos. Vaya, él ni siquiera era mi abuelo al final de cuentas. Es más, al no dejar hijos en este mundo, no era abuelo de nadie.

La cena de Noche Buena fue en la casa donde vivía, con su hermana (con quien siempre vivió desde que tengo uso de razón), sus sobrinas y las nietas de su hermana, que lo tomaron a él como si fuera el abuelo al cual, efectivamente nunca conocieron. Mi rama paterna del árbol genealógico estaba presente. Los Otero y los Rivero. (Sí, mi abuelo Ángel se apellidaba Otero Rivero.) Fue otra como toda cena de Navidad en familia, de las que llevo 24 años viviendo sin mayores sobresaltos...

Yo pugnaba ya por la retirada pasada la una. Mi cansancio de hijo mayor y guía de turista de la semana me estaba cobrando factura. Fue entonces que nos invitaron a los Otero (sólo a los Otero) a la planta alta de la casa. No sabía de qué se trataba. Llegamos a la salita de la televisión y se nos mostró un video que durante treinta segundos de negro hacía escuchar una voz que recitaba un pasaje de la Biblia. Entonces supe de qué se trataba. Acto seguido, fotografías de él, desde niño hasta sus últimos días, algunas tan borrosas que no se alcanzaba a notar entre varias personas...

He dicho ya alguna vez que son las cosas simples de la vida las que nos hacen sonreir... O llorar. Y gracias a la fotografía es posible sacar de la memoria el recuerdo. Teniendo de fondo "My way" con la voz de Frank Sinatra, no era necesario un biógrafo que me dijera dónde estaba, con quién y en qué momento. Era él, y punto.

No pude evitar recordar momentos de mi más tierna infancia, ya fuera en la casa de Castellanos Quinto o de Río Balsas. Su sonrisa, su rostro semiarrugado enmarcado por una cabellera negra libre de canas que lo hacía ver más joven de lo que realmente era. Verlo jugar con niños, aún cuando ese niño a veces era yo. Su look de pantalón de pijama y pantuflas los domingos, aún cuando tenía visitas. Recordarlo contarnos con ironía no hace mucho tiempo que él era un ateo (porque sí lo era) dando clases en la U.P. O que su ejemplo de político era Martí Batres. Sus posturas siempre radicales y la imposibilidad de convencerlo de lo contrario. Sí, era un terco. Pero qué carajos, era Guillermo, era mi tío Guillermo, aún cuando lejos de ser hermano de mi padre era primo hermano de mi abuelo.

Cuatro minutos de fotografías con la voz de Sinatra lograron lo que un funeral costoso y la exhibición de la caja con sus cenizas no pudieron: que lo extrañara. Yo ya no lo vi enfermo. Gracias Dios me voy con el recuerdo de ese Guillermo sano... Y terco. Él diría, y con justa razón, que simplemente hizo las cosas a su manera.

José Guillermo Alcalá Rivero, 1937-2005.

viernes, diciembre 23, 2005

De Navidades, Años Nuevos y otros demonios

Empiezan a llegar a mis múltiples cuentas de correo electrónico mensajes de texto, tarjetas y demás artilugios visuales-auditivos cómico-mágico-musicales para desearme a mi y a mis seres queridos (sientánse incluidos pues, constantes lectores del rincón no poético del Mac) una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

Cada año me vuelvo más malo dando mensajes de felicitación por las fiestas. Cada diciembre me hago un crítico más feroz a la comercialización de la época. Cada vez que llegamos a estas fechas empiezo a sentir una especie de vacío emocional que me hace llegar a las cenas familiares más por inercia que por gusto. El caso es que me doy cuenta de que no me gusta reciclar mi discurso, no me gusta dar el mismo mensaje cada año y menos me gusta fingir alegría si no la siento.

No se alarmen, no voy a tirarles la fiesta ni a decirles que la Navidad apesta. En realidad no lo siento así. Mi ya mencionado profesor de Psicología Organizacional dijo que las celebraciones sirven para hacer una pausa en el camino y motivarse por los logros obtenidos en un lapso de tiempo. Este mensaje, al que le he quitado toda la paja de administración de empresas que contenía originalmente, me hace pensar que la gente celebra en diciembre todo lo que hizo durante el año. ¿Será? A lo mejor por eso también existe tanta gente deprimida. Me parece un poco lógico al final del día.

Los últimos años me he comido las doce uvas de Año Nuevo con la mente en blanco, desobedeciendo el mandato popular de los deseos. Pues bien, para esta edición los he pensado por adelantado, y quiero compartírselos:

1. Deseo que cada quién viva estas fechas como le plazca en gana vivirlas.

2. Deseo que quiénes quieran reflexionar sobre lo hecho/no-hecho en este 2005, lo haga de manera crítica.

3. Deseo que no obliguen a nadie a vivir las fiestas como marca el cliché, que todo mundo le dé como obsequio al prójimo la libertad de reir y llorar a placer.

4. Deseo que todos aquellos que quieran llorar tengan un hombro en quién derramar sus lágrimas.

5. Deseo que aquellos que no lo tengan, lo encuentren pronto.

6. Deseo que esa persona que me ha dado el suyo estos últimos meses, siga a mi lado.

7. Deseo que aquellos que han iniciado una nueva vida en familia (ehem, aún aquellos que no me invitaron a sus bodas...) sean fuertes y sigan construyendo su amor en pareja para preservarla.

8. Deseo que aquellos que han decidido separarse, tengan el valor para afrontar su decisión, la humildad para reconocer los errores y la perseverancia para ser mejores personas.

9. Deseo que todos trabajen para que se cumplan sus anhelos.

10. Deseo que deseen, deseo que sean ambiciosos, deseo que crezcan.

11. Deseo tener la inteligencia para ser un mejor hijo, hermano, pareja, estudiante, trabajador y amigo, sabiendo administrar mi tiempo para poder cumplir bien con todas esas facetas.

12. Deseo boletos para ver a los Rolling Stones!!!

Este será mi último post hasta enero. Me voy de retiro espiritual a cierto destino turístico del pacífico mexicano (¿cómo se le dice a una playa que no es virgen, sino todo lo contrario?) durante la semana entre Navidad y Año Nuevo. Sirva este post también como repositorio de sus comentarios, dudas, quejas, mentadas de madre y propuestas pasionales para 2006.

martes, diciembre 13, 2005

Cuando las palabras no son suficientes

Escribí mi primer cuento a los quince años, poco antes de graduarme de la secundaria. Gracias a él, gané un balón de futbol (que a la fecha no he pateado una sola vez), un disco de jazz y una edición de "Los hermanos Karamazov" en dos tomos, que en un único intento fallido, llegué a leer hasta las inmediaciones de la página 40, cuando mi cerebro ya no podía enlazar los nombres (rusos por supuesto) de los personajes de Dostoievski con la historia. Ah, y un diplomita que decía que mi cuasi-plagio de Gabo había sido el mejor de entre aproximadamente 150 cuentos que entregó toda mi generación para ese concurso.

Curiosamente, ese cuento que no me atrevería a releer hoy en día (caray, nada más de acordarme de ciertos detalles de la historia me da pena) me acercó a la escritura. No voy a negar que alguna vez, lejana ya, llegué a imaginarme ganando el Nobel de Literatura. Tengo que ser realista, no soy tan bueno para eso. Lo que sí he logrado con el paso del tiempo es mejorar mi estilo y mi retórica, que ha sido elogiada por más de uno (lo siento, pero uno no es humilde ocultando sus virtudes) y que me ha abierto paso para corregir una mala decisión que tomé hace varios años.

Bueno sí, no ganaré el Nobel porque no se lo dan a periodistas. Cuando se lo den a Kapuscinski podría volver a soñar con eso, pero no antes. Voy a confesar que no he leído a muchos Nobel de literatura. García Márquez y Paz creo (ojo, creo) que son los únicos. Mmmm... ¿Hemingway lo ganó finalmente? ¿O lo rechazó? Bueno, también he leído a Hemingway. El punto es que no puedo conocer el secreto de los Premios Nobel si no he leído a varios de ellos. Saramago no me llama la atención, y en los últimos años lo han ganado escritores de nombres impronunciables al castellano. Pero sé que mi retórica no me alcanzará para más que llegar a ser un Germán Dehesa de mi generación... Bueno, no me importaría, con llegar a percibir su sueldo me conformo.

Algún día publicaré un libro. Y luego otro. Y luego más. Incluso ya tengo temas e ideas, aunque no del todo aterrizadas. Pero no serán de corte literario, sino periodístico. Adiós Nobel. Dejo hoy, 13 de diciembre de 2005, toda ilusión e interés por obtenerlo, por muy remotas que hayan sido. Que lo fueron. Hoy mis intereses son otros, y no son precisamente un Pullitzer o el mexicanísimo Premio Nacional de Periodismo.

Yo no sé si a los grandes literatos le llegaron a faltar las palabras. Cervantes, Shakespeare, Gabo, Paz, Saramago, Fuentes... Imagino que sí, y que le han llamado "falta de inspiración". Pero... a mi hoy me faltan las palabras y vean lo que ya he escrito hasta el momento. No me falta la inspiración pues, pero sí el vocabulario... Ese es mi interés: encontrar la manera de rellenar las lagunas que dejan las letras y los fonemas.

Desde hace dos años y medio conocí el mundo de la fotografía. Y de una manera empírica, he ido orientando mi trabajo en ese campo al fotoperiodismo. Yo sé que no puedo comparar mi foto de Alberto Alemán volando sobre jugadores de Pumas Acatlán con las que uno podría sacar en Gaza, en Africa o, desde un punto de vista más mundano (y aterrizado a mis intereses reales), un Mundial de futbol. Pero sí, he descubierto que la fotografía describe cosas que las palabras no pueden.

A lo mejor para ustedes ver dos tenis blancos y dos pantuflas de tigre en un piso de concreto no les dice nada. Pero a mi sí. Me dice tantas cosas que no alcanzaría en mi blog ni en el de nadie. No será una foto deportiva o de guerra (vaya, si no se publicara aquí, nadie más lo haría), pero qué carajos, son las cosas simples de la vida como cruzar mi campus con "pantunflas" las que más fácilmente nos hacen sonreir (p'al trabajo que cuesta ganar el Pullitzer o el Nobel). Qué hubieran dado Cervantes, Shakespeare, Gabo, Paz, Fuentes y Saramago por tener mis pantunflas.

jueves, diciembre 08, 2005

Política por una reja

Recuerdo que en mi clase de Psicología Organizacional, hace ya varios ayeres, nuestro profesor nos enseñó que México es un país donde la gente confía poco. En lo que sea. Me preguntaba al saber eso, dónde quedaban la hospitalidad y la cordialidad que nuestro pueblo tanto presume... A partir de ese momento, nuestros compatriotas me han hecho ver día con día que eso último no es más que un espejismo y que la gente se exculpa donando cada primer fin de semana de diciembre al Teletón.

Hoy fue uno de esos. Y es que este fenómeno no conoce clases sociales. Tal vez no viva en la zona más nice de la ciudad, pero indudablemente está por encima del promedio. El ingreso per capita de la colonia Lomas de Guadalupe debe ser más alto que el del grueso del país. Pero por más dinero, títulos (nobiliarios o académicos) o posesiones que muestre una fachada o una pared, la inteligencia, el sentido común y la generosidad no se compran con eso.

Hoy viví por primera vez una asamblea vecinal. Antes de comenzarla le comenté a mi hermano que podría ser interesante, la mayor interacción que tuvimos con nuestros vecinos de la privada donde vivíamos antes era sólo para mover y acomodar coches. Aunque ahora vivimos en otra (más nice, la neta), la gente que cohabita dentro de estos muros es mucho más cordial e inspira confianza, con todo y sus bemoles que, como todos, tienen.

Pero la reunión no era entre los de las 4 casas de mi vecinda', sino que era ante la colonia de atrás. Verán, mi casa está sobre una avenida, pero las calles que convergen a ella están cerradas. La mía está precisamente en una esquina, y mi vecina ojiazul tuvo a bien proponer a la colonia que nos permitieran abrir una puerta peatonal en la reja para poder dejar nuestros coches sobre la calle. Hay que mencionar que como antecedente, ya hemos sufrido robos de autopartes por dejar nuestros coches sobre la avenida...

La puerta se colocó hace un par de meses. Y hasta el momento, no ha generado ningún problema... Bueno, no había.

Pues la asamblea se llevó acabo para determinar si se podía dejar la puerta o no. Es normal que hayan partes confrontadas. Es normal que cada quién exponga argumentos válidos. Y lamentablemente también es normal que haya gente que exponga otros no válidos que rayan en lo personal. El caso es que por una puerta, con candado, cámara de vigilancia que funciona las 24 horas y puas encima de ella, se armaron gritos y sombrerazos dignos de un ring de lucha libre... O de nuestra Cámara de Diputados, que p'al caso, es lo mismo.

Por supuesto que el tópico central fue el tema de la seguridad. Claro, es lógico. A mi ya me han asaltado tres veces, por lo que puedo entender esta inquietud. Lo que no pude entender es que al momento de la votación, se permitía dar un voto por casa y no por persona. Es decir, el voto de mi hermano y el mío se hicieron solo uno. Ridículo. A mi me preocupa más que me den un balazo a que me roben el coche, pero al final de cuentas, hay gente que optaría por lo segundo. Gracias a Dios no tengo nombres, pero en mi cabeza queda la imagen de la señora de sudadera negra, cabellos de escoba (rojos) y nariz de bruja que hasta fue a ver que mi hermano pusiera su nombre y su dirección verdaderas. Eso sí me encrispó. Como hay gente pendeja en este mundo... En esta ciudad... En mi colonia.

Sí, no ando de buenas. Lo siento si alguien se ofende.

Imagina: John Lennon

*Este artículo lo escribí para una revista, y por causas de fuerza mayor no podrá ser publicado. Por razones que ustedes, asiduos lectores del rincón no poético del Mac, sabrán perfectamente, puse un especial empeño en esto, y no, no podía dejar que se muriera en el olvido. Hoy, a 25 años de la muerte de John Lennon, sirva este pequeño texto a manera de homenaje al hombre que con su música, y al lado de 3 locos como él, quisieron cambiar al mundo. A lo mejor lo lograron, es difícil saberlo, pero lo que sí es un hecho es que movieron más de un alma y una conciencia, como la de su servidor.*

John Winston Lennon nació en Liverpool, Inglaterra, el 9 de octubre de 1940, en los días en que dicha ciudad era bombardeada constantemente por el ejército nazi. Hijo de Julia Stanley y Alfred Lennon, John es para muchos fanáticos, el miembro más emblemático del grupo musical de mayor importancia del siglo XX.

A pesar de que las composiciones realizadas para los Beatles fueron firmadas de manera compartida como Lennon/McCartney, los estilos de ambos artistas son diferentes. Tere Chacón, creadora del sitio web Los4.com, dedicado al cuartero de Liverpool, opina al respecto: “John era indudablemente más rockero (que Paul) en sus composiciones y más directo en sus letras. Él no tuvo formación musical oficial”.

En contraste, Manuel Guerrero, conductor de la emisión matutina del Club de los Beatles, en Universal Stereo, asegura que “tendemos a estereotiparlos así (John como el rockero y Paul como el ‘suavecito’) pero realmente eran un complemento, la canción era de uno, pero el otro la complementaba”.

Lennon fue un personaje que despertó polémica por sus declaraciones. El 4 de noviembre de 1963, cuando los Beatles tocaron ante la Reina Madre en un concierto de gala, pidió a los asistentes de los asientos baratos que aplaudieran; mientras a todos los demás, que sacudieran sus joyas. Pero las palabras que hicieron más ruido fueron aquellas del 4 de marzo de 1966, cuando aseguró que eran más populares que Jesucristo.

Después de tener un matrimonio fallido con Cynthia Eastman, con quién procreó a su primogénito, Julian, encontró en la pintora japonesa Yoko Ono al amor de su vida. Su tórrido romance se formalizó en Gibraltar el 20 de marzo de 1969.

Sus composiciones como solista se caracterizaron por su inherente sensibilidad, toda vez que sus canciones más famosas de dicha etapa hablaban de amor, de paz y de las personas que tocaron su vida. Woman (1980) describe de manera elocuente lo que un hombre ve en la mujer que ama. Give peace a chance (1969), Imagine (1971) y Happy X-mas (1972) fueron llamados para dejar las armas en el sudeste asiático. Otros ejemplos: Beautiful Boy (1980), dedicada a su hijo Sean, y como Mother (1971), a su fallecida madre.

No todo en la relación de Lennon y Ono fue color de rosa. En 1973, John se fue a Los Ángeles con su asistente de origen chino, May Pang, y permaneció separado de su esposa por 18 meses. La propia Pang relata en su libro Loving John que Yoko sugirió que fuera la amante de su esposo en una época de problemas maritales entre ambos.

Una vez que nació Sean, el 9 de octubre de 1975, John se dedicó al cien por ciento a trabajar en el hogar, dejando por casi cinco años la vida pública y los estudios. Mientras tanto, Yoko se dedicaba a atender los negocios de la familia, en un cambio de roles poco común para la época.

Lennon regresó a grabar en 1980. Justamente después de una sesión de estudio, el 8 de diciembre de ese mismo año, un fanático de nombre Mark David Chapman le disparó cinco veces a las afueras del edificio Dakota House, donde se encontraba su departamento. Cuando el asesino fue condenado a cadena perpetua, trató de justificar su crimen bajo el argumento de que quería estar presente de alguna manera en la historia de su ídolo.

Días después de su muerte, el 22 de enero de 1981, la portada de la revista Rolling Stone mostró a John desnudo abrazando a Yoko completamente vestida. Esa imagen fue catalogada por la Asociación Estadounidense de Editores de Revistas (ASME, por sus siglas en inglés) como la mejor cubierta de los últimos 40 años. John Lennon desafió los convencionalismos de su época y le dio el lugar a la mujer que debería de tener siempre: no detrás del hombre, sino a su lado.

A pesar de la distancia, su música permanece vigente, al grado que una nueva generación de fanáticos tanto de los Beatles como del propio John ha nacido después de su muerte. Veinticinco años después de iniciar su viaje a través del universo, John Winston Lennon nos sigue enseñando que todo lo que se necesita es amor.

miércoles, noviembre 30, 2005

Vuelta al Templo

En la fila de acceso al Estadio Olímpico le dije a mi hermano: "si la cancha es Tierra Santa, la tribuna es el Templo". En mi última visita a este sagrado recinto, Cruz Azul tuvo a bien profanarlo con cinco pepinos. Y por si eso fuera poco, las juntas de mi revista, que son los domingos a las 11, terminaron por alejarme de uno de mis más grandes placeres mundanos.

Pero esta vez fue en miércoles. Sin juntas y sin clases, aunque sí con la presión de exámenes y proyectos finales, me volví a entregar. Mientras pasaban los minutos y analizaba la formación y la estrategia de Pumas y de Velez empecé a recordar... Y más cuando caían los goles...

Recordé al niño que era una montaña de datos inútiles en materia deportiva, que pasaba los domingos en la mañana viendo muy temprano, desde las 8, el partido del Nápoles de Diego; a las 10, el del Real Madrid de Hugo; a las 12 el de los Pumas... Y de aquel niño que una fría mañana de 1988 prendió un zapatazo desde tres cuartos de cancha con el que aprendió lo que se siente al meter un gol.

En estos días he conocido cifras muy frías. En cierto club de Primera División (no daré nombres), cerca de 2 mil chavos hacen la prueba para entrar a sus fuerzas básicas, que tiene solamente unas cien plazas. Solo un 5% se queda y puede empezar a formar su sueño (no digamos cuántos llegan a Primera). Pues sí, tengo algo de técnica y la condición física va y viene, pero en un momento de mi vida supe que yo no era ese uno de cada veinte. Pero los deportes son lo mío, y encontré finalmente una manera de seguir involucrado con ellos, con la misma pasión, donde (disculpen la falta de modestia) sé que sí soy ese uno entre veinte... O entre más...

Volví a recordar por qué se me metió la loca idea de ser periodista deportivo.

Sentado en mi pedazo de estadio, perdón, de Templo, volví a recordar lo que hacía varios meses no sentía: la emoción de ver un partido de futbol. Y sí, a lo mejor este deporte es lo que el circo era para los romanos. Pero, rayos, ¡cómo lo disfruto!

jueves, noviembre 24, 2005

Genética II

Me viene a la cabeza la línea con la que abre Pablo Neruda el poema 15 de los 20 de amor: "Puedo escribir los versos más tristes está noche". No, no soy poeta y lo saben, los versos no más no son lo mío. Lo mío es en prosa, porque hasta la poesía la escribo en prosa...

Leía en el blog de cierta persona a quién le tengo un aprecio que es indescriptible por el limitado vocabulario castellano, lo siguiente:

Escribir conlleva a cuestionarse y cuestionar a los demás; por eso los escritores somos entes non gratos, el espejo incómodo de la sociedad. Quien escribe confronta, crea, refleja, reta, es un rebelde y un inconforme, y cada vez más los espacios se democratizan, que no por ello cualquiera puede escribir. Los bloggeros son (somos) una muestra clara de ello. Se pueden navegar, en mi experiencia, dos horas por BlogSpots que no dicen nada, que no proponen nada. Que ni siquiera están bien redactados, que fungen como diarios online.

No voy a negar que me sentí aludido por muchas razones. A lo mejor porque mi blog pasó de lo opinativo a lo personal paulatinamente. Haciendo un poco de autorreflexión (por si no se han dado cuenta, este post también es personal) me doy cuenta que si ese fenómeno ocurrió es porque mi vida se ha vuelto más interesante, para mi. Disculpen el narcisismo, pero como ya dije alguna vez, este es mi blog, y el que decide lo que se escribe aquí, soy yo. Además, como le respondí a la autora de esas líneas, me encanta también ser un espejo incómodo de la sociedad.

Y el decir "interesante" no es necesariamente bueno o malo. Tómenlo como una cuestión de rating. Va a sonar horrible, y a lo mejor hasta como un autogol, pero en una sociedad tan morbosa como la nuestra, las historias personales, donde intervienen sensaciones/sentimientos tienen más rating...

Pero esta historia no la conocerán textual. Al menos no por aquí. No haré la crónica, sino solamente plasmaré en letras mi sufrimiento, la agonía temporal de mi estado de ánimo. La vida me ha enseñado a no guardar la tristeza, ni mucho menos la alegría; a romper con los paradigmas que se tengan que romper y a aprender de las derrotas.

"Puedo escribir los versos más tristes está noche". Mañana, espero, podré escribir algunos más alegres. Pero si ven que hoy mi corazón escupe lágrimas, véanlo por el lado amable, ya que quiere que mañana vuelva a latir tan fuerte como lo ha hecho los últimos meses.

sábado, noviembre 19, 2005

Genética

Dicen por ahí que Mendel tenía razón. La genética funciona. El humor sarcástico y medio negro que a veces manejo está en los genes Mac Kinney. Si no me creen, lean este post del blog de mi hermano:

http://mckabro.blogspot.com/2005/11/la-prxima-apuesta-una-hermana.html

lunes, noviembre 14, 2005

Cachorro del Imperio

Que Hugo Chávez no crea en la globalización y el libre comercio es comprensible.

Que Vicente Fox sí crea en eso, también lo es.

Que Hugo Chávez vomité a George Bush es comprensible.

Que Vicente Fox aparezca de vez en cuando con Bush, también lo es.

Que Hugo Chávez tenga su programa los fines de semana es comprensible.

Fox, de hecho, también lo tiene.

Que Chávez llame "cachorro del imperio" a Fox, ya no me parece muy comprensible.

Que la cancillería de México pida una explicación a sus homólogos venezolanos, sí me lo parece.

Que Chávez vuelva a arremeter contra Fox de manera personal, poniendo en peligro la relación diplomática y comercial entre los dos países, sobrepasa lo ridículo y llega a lo absurdo.

Que la cancillería mexicana exija una disculpa a la venezolana, es perfectamente comprensible.

Que la cancillería venezolana diga que no están dispuestos a ofrecerla, es lamentablemente comprensible.

Que el gobierno mexicano pida la salida del Embajador de Venezuela y el regreso del nuestro a México, no es cuestión de ser comprensible o no, sino que es desgraciadamente necesario.

Pero lo que va más allá de todo lo absurdo, lo ridículo, lo incomprensible, y no cabe en mi cabeza que pueda ocurrir, y sin embargo, sí ocurrió, es que haya habido gente mexicana, con banderas del PRD despidiendo al embajador de Venezuela con pancartas de apoyo a él y a Chávez. Eso simplemente me da repulsión y asco.

viernes, noviembre 11, 2005

Un regalito

Noviembre siempre ha sido un mes emblemático en la vida del Mac. Y cómo no serlo si un 9 de dicho mes tuvo a bien nacer el señor presidente, y si un 7 se unieron la Primera Dama y él en Sagrado Matrimonio.

Y sí, estamos en noviembre.

Otro evento de noviembre, por ejemplo, fue el 6 de 1997 cuando falleció mi abuelo Enrique. Y ni mencionarles el entierro al día siguiente (sí, exacto, en el aniversario de mis padres) cuando pasé el peor momento de mi vida (ojo, "momento", como evento de cortísima temporalidad), del cual prefiero no abundar aquí.

Pero contrastando con eso, un día de noviembre recibí el mejor regalo que alguien me haya dado. Y hablo de regalo en la categoría de lo tangible.

Fue hace 6 años. Platicaba con una muy buena amiga de ese entonces por el ICQ (sí, en esas épocas estaba de moda) sobre nuestros respectivos abuelos, fallecidos pocos años antes. Dentro de la nostalgia de la conversación, ella me dijo que me llevaría un regalito a la escuela al día siguiente.

(Huelga decir que ya le había mostrado algo de lo que escribía: cuentos, ensayos, debrayes; y por lo visto, mis textos le habían gustado)

Al día siguiente, ella llegó a regalarme un libro de cuentos escrito por su abuelo. A partir de ese día aseguró su permanencia perenne en mi memoria. Aún conservo el libro, con la dedicatoria que ella escribió de su puño y letra, firmada con fecha de hoy hace 6 años. Ese libro se va conmigo a donde yo me vaya, se fue conmigo a Guadalajara y se vino a mi nueva casa, y se transportará conmigo a dónde yo decida irme, aunque la persona que me lo regaló ya no está en mi vida sino solamente como un gratísimo recuerdo.

miércoles, noviembre 09, 2005

365/100

Hoy, 9 de noviembre de 2005, es fiesta nacional.

¿Por qué, oh sabio, culto y venerado Mac?

Bueno, podríamos empezar por decir que el señor Presidente cumple hoy sus 49 primaveras. Pero por motivos de trabajo, estará en gira en Villahermosa (sí, en el Estado de López Obrador, Madrazo y toda esa calaña).

Y aunque efectivamente, en el ámbito personal esa festividad es priorotaria, para efectos de ustedes, oh bienamados y selectos lectores del rincón no poético del Mac, hoy cumple UN AÑO este espacio.

Es por eso que he preparado algunos datos estadísticos sobre lo que el Mac ha invertido en ustedes para hacerlos reir, llorar, cantar (¿cantar?), recordar, sufrir, hacerse preguntas sin respuesta (¿o no? ¿cuántas veces se han preguntado al leer mis posts "qué diablos le pasa a este hombre"?) y, lo más importante, alegrarles el día...

... O no...
  • 222,887 caracteres, incluyendo espacios, escritos en los posts.
  • 182,522 caracteres, sin espacios
  • 39,411 palabras
  • 549 párrafos
  • 3,893 líneas
  • 100 posts, incluyendo este. Sí, hemos llegado a los tres dígitos justo en nuestro aniversario.
Aquel 9 de noviembre de 2004 comencé con una crítica al árbol de Navidad del Tec. A partir de ese momento, ha sido por demás difícil encasillar a este blog en un tipo determinado. No es un blog personal, ni uno de opinión. Solo hay una frase que lo englobaría: es mío, soy yo, aquí me plasmo y me desahogo. Y lo que digo aquí no es privado, ni oculto; no tiene maquillajes, ni máscaras; ni rimas, ni versos; sin tapujos, pero sacando a flote todos mis complejos. Este es mi espacio, el de Ricardo, el de Otero, el rincón no poético de Mac.

Y de nada serviría lo que escribo si no veo que ese "2858", como aparece en este momento mi contador de visitas, no creciera. Porque parafraseando lo que alguna vez escribí, no puedo negar desde mi lado más narcisista que me encanta escribir después de cada post 'Por Mac'.

viernes, noviembre 04, 2005

Like a friend - Pulp

Si bien no soy lo cinéfilo que yo quisiera, mi memoria guarda celosamente momentos de algunas películas que he visto. Pero en este caso no se trata de una escena, sino de una canción que apareció en "Great Expectations".

Ayer, minutos antes de mi programa en Concepto Radial, pusieron esta misma canción y emocionado pregunté al productor en turno qué cuál era. ¿Ustedes creeran que conocía la canción, la película en la que salió, pero no su nombre? Horas más tarde, camino a casa en la nave (sí, él quisiera que fuera nave más que coche) del Chingón, volví a escucharla en su radio. Dos veces en un día.

¿Señal divina? No lo sé, pero ya conseguí la canción y al poner atención a la letra, le doy la razón al promo de "Reactor 105" que dice que las melodías no es que tengan un compositor, sino que se encuentran en el subconciente colectivo esperando a que alguien la saque y reclame su autoría.

Like a friend - Pulp
Don't bother saying you're sorry
Why don't you come in
Smoke all my cigarettes again
Every time I get no further
How long has it been?
Come on in now, wipe your feet on my dreams
You take up my time
Like some cheap magazine
When I could have been learning something
Oh well, you know what I mean, oh
I've done this before
And I will do it again
Come on and kill me baby
While you smile like a friend
Oh and I'll come running
Just to do it again
You are the last drink I never should have drunk
You are the body hidden in the trunk
You are the habit I can't seem to kick
You are my secrets on the front page every week
You are the car I never should have bought
You are the dream I never should have caught
You are the cut that makes me hide my face
You are the party that makes me feel my age
Like a car crash I can see but I just can't avoid
Like a plane I've been told I never should board
Like a film that's so bad but I've got to stay till the end
Let me tell you now: it's lucky for you (and me) that we're friends.

miércoles, noviembre 02, 2005

Calaveras calaveritas

Durante todo este mes de noviembre, pondré una sección especial de calaveritas, del lado derecho de este blog.

Quieren la suya? Leave your petition at the commentaries box... O también en la cajita idiota.

martes, noviembre 01, 2005

Hugo

Lo anuncié ayer en mi editorial de "En Movimiento": el ciclo de Hugo Sánchez había llegado ya a su fin. Incluso su servidor, eterno defensor del pentapichichi, tenía que aceptarlo. Compartiré con ustedes el último párrafo de dicha editorial:

Renovarse o morir. Esa es la consigna de los Pumas. Y si Hugo Sánchez no quiere hacer lo primero, quizás haya terminado ya su ciclo al frente de su equipo.

Curiosamente, hoy me dio por vestirme con mi playera de los Pumas. Y ante la derrota ante el América, las reacciones no se hicieron esperar. No saben cómo disfruto provocar americanistas, ver su soberbia corroerle sus entrañas... Pero lejos de eso, no faltó quién también quiso hacer sarna del asunto de Hugo.

Es cierto, Pumas ha tenido un 2005 de pesadilla, contraste total con el mágico 2004 del bicampeonato. Hoy los auriazules no somos ni la sombra del año pasado. Ni hablar, así pasa, uno no puede permanecer en la cima por siempre... Pero también me parece inadmisible que la gente ignore todo lo que logró Hugo.

Dos ligas, un campeón de campeones, incontables liguillas, vencer a Real Madrid en el propio Bernabeu... Pero lo más importante: la afición regresó al Estadio Olímpico, se acostumbró a tener un equipo ganador, a ver a un cuadro combativo, de mística, de garra, que corre los 90 minutos. Además, dos títulos como jugador y un campeonato de goleo. Hugo Sánchez ha estado presente en 4 de los 5 títulos de Pumas.

Pero los ciclos terminan, y el de Hugo ya no estaba para dar más.

Pues sí, en este país no hay memoria. Y aunque me uno a las voces que desaprueban la marcha de los Pumas este año, seguiré defendiendo a Hugo Sánchez como uno de los mejores ejemplos de qué clase de triunfador necesita México (en cualquier rubro) para salir adelante.

Sin título

Tengo 24 años y 7 meses ya cumplidos de edad. A lo largo de todo este tiempo he vivido, sufrido y reído. Difícilmente podría decir que mi vida estaba incompleta. Tengo una familia unida, que me quiere y me apoya; he tenido a mi lado a las mejores personas como amigos; tengo techo y comida 3 veces al día; estudio (a pesar de lo que digo y digan) en una de las mejores escuelas de este país; he encontrado mi vocación, un poco tarde tal vez, pero no lo suficiente como para descartarla... Pero sí, en el fondo sentía que algo faltaba.

Durante muchos años quise mostrar al mundo a un hombre sólido, confiable, incluso seguro de sí mismo, fuerte y que nada pudiera hacer mella en él. No lloré en el funeral de mi abuelo Enrique, aunque mi alma estaba despedazada. Pero lo superé. Al grado que el año pasado que murió mi abuelo Angel, no perdí la oportunidad de resarcir el daño, de rendir tributo a esos dos grandes hombres. El 7 de septiembre de 2004 lloré por Angel y lloré por Enrique.

Aquella fue solo una muestra que detrás de ese Ricardo Otero frío y racional hasta la médula, se escondía un hombre apasionado, sensible, y a la vez, inteligente. Pensaba que controlando mis sensaciones no sufriría, y sin embargo, no me daba cuenta de que estaba consumiéndome lentamente...

Y hace poco finalmente me sentí completo...

Ese algo que faltaba llegó a mi vida. Y con ello, la certeza de que puedo con el futuro. Hoy ya no temo a casarme algún día, a ser un buen padre; hoy no temo a mi futuro profesional; hoy sé que voy a ser un gran periodista y que sabré formar a mis hijos para que sean mejores que yo. Y hoy sé que la fórmula para lograr todo eso se encuentra en una de las más sabias frases de John Lennon: "todo lo que se necesita es amor".

Lo que hoy no sé, es si mi vida volverá a estar incompleta...

sábado, octubre 29, 2005

Narrador de bomberazo

Invitado por el legendario Coach Récords, el Mac se transportó a tierras poblanas al partido de los Aztecas de la UDLA y el Tec Toluca. Previa escala a encontrarme con la reportera en su casa (quien ya la hace de reportera en cancha para la tele por cable local) y a su galancete...

No les haré el preámbulo demasiado largo. Una vez que llegamos a la UDLA y hubimos desayunado con el Coach Récords y su señora, los aspirantes a periodistas deportivos hicimos nuestra aparición en el "Templo del Dolor" (para los neófitos en las artes del futbol americano, así se llama el estadio de los Aztecas). Ahí, dialogando con la Jefa de Prensa, nos hizo ver su preocupación porque el narrador de la tribuna se había ido de vacaciones y el emergente estaba por demás nervioso.

"Me hubieran dicho antes..."

Los ojos de la obcecada mujer brillaron. "¿Te la avientas?" "Pues va..." Tardó más en hacerme la indecorosa propuesta que en darme los rosters de los equipos. Pues sí, el Mac iba a debutar como narrador en tribuna de Liga Mayor (créanme, no es lo mismo narrar para tribuna que para radio), en un partido que enfrentaba a dos de los mejores equipos de la liga. Dado que la posición de narrador emergente ya había sido ocupada, yo me calificaría como un narrador de bomberazo.

Pero la misión no fue tan fácil. Para lograrla, había de treparme a un andamio de pinchemil metros de altura (no eran ni siquiera diez, pero para alguien que sufre de vértigo a las alturas, fue como escalar el K2). No lo pensé dos veces, sino como diez. Finalmente me armé de valor y trepé tratando de no ver abajo. Cuando alcancé el tope del andamio me encontré con el pobre narrador emergente, que sin dudarlo me cedió el micrófono. El partido estaba ya a punto de iniciar.

Tardé como diez minutos en adaptarme al vértigo, al andamio, al micrófono y al estilo de narración necesario para la tribuna. A partir de ahí todo fluyó tranquilo. Los Aztecas dominaron el primer medio, al grado que llegaron a tener ventaja de 27-3. Pero nunca te confíes cuando enfrentes a un equipo de Diego García Miravete...

Para no hacerles el cuento largo, el Tec Toluca llegó a remontar en el último cuarto, 38-34. Y en la última ofensiva, los Aztecas anotaron para ganar finalmente 41-38. A pesar de que no se trataban de MIS Borregos, no pude dejar de llevarme por la emoción al final. Vaya partido. Y sí, creo que mi estilo apasionado de narrar sí sirve para esto.

Al final del partido, el Coach Récords me dijo que ya tengo chamba como narrador para la tele por cable que transmite a los Aztecas. Sólo que para el próximo año, jaja. Bueno, faltaran 10 meses pero al menos ya tengo trabajo seguro.

jueves, octubre 27, 2005

Mac multitask

Se supone que iba a escribir un "periodicazo" (¿"blogazo"?) al Tec por un asunto relacionado a Hormigas... Prefiero hacer mutis, y no por temor a represalias (últimadamente, es mi blog, no del Tec, ni de nadie más, y aquí sólo escribo y me censuro yo), sino porque una extraña sensación de incertidumbre me aqueja. No me pregunten, no sé explicarlo, ni siquiera dar un motivo sólido y congruente.

Otra cosa. Se viene un final de semestre del terror. Por si no ha sido suficiente que desde agosto el mundo entero ha cuestionado mi presencia física en este mundo, la cosa se pone peor. Seis materias, seis proyectos finales. Temo lo peor. Por si eso fuera poco, me tienen a prueba en una revista, sin paga por el momento, y donde lo que más les hace falta es gente (es decir, más trabajo, pero pues sí, necesito la chamba).

Mi ferviente deseo de desaparecerme del planeta por unos días tendrá que esperar hasta después del 6 de diciembre. Ah no, el 10 de diciembre es Pearl Jam... Y luego surgirá algo más... Demonios. Necesito tiempo, tengo apenas 24 años y me siento cada vez más consumido. El término "vacaciones" salió de mi vocabulario regular para convertirse solo en un sueño guajiro.

El caso es que no se preocupen si ven que dejo de escribir aquí un rato, o sí la frecuencia de temas nuevos se disminuye considerablemente. El Mac multitask no puede con todo y tiene que empezar a recortar y optimizar sus actividades. Hasta que llegue el momento en el que me pueda partir en dos (digo, como en ocho).

domingo, octubre 23, 2005

Otra sobre periodistas

Para que se den una idea de cómo la tecnología ha "afectado" (para bien creo yo) la vida y el trabajo de un periodista, les recomiendo que lean esto:


(A lo mejor sí sirve de algo que estudie una carrera relacionada con tecnología, aunque quiera ejercer periodismo.)

Periodistas semi-suicidas

Imagínense ustedes en un sábado por la noche de octubre (no por nada el Coronel de García Márquez odiaba octubre), a eso de las 11:30, a la intemperie, después de 3 horas y media de narrar un partido de futbol americano apretadísimo, emotivo, de lo mejor de la temporada... Y con la garganta tan inflamada que casi me explota...

No cabe duda que por momentos tengo instintos medio suicidas. Una vez dije en clase que un periodista es un apasionado irremediable. Creo que sólo me faltó agregar "... y medio suicida...". Pero era el partido contra las Águilas Blancas, el más esperado de la temporada, y aunque hubiera tenido que llegar con una bolsa de suero conectada a mis venas, hubiera ido.


Y sí, hoy me siento con el cuerpo hecho pomada... Pero por Dios, qué buen partido, qué narración hicimos Pepón y yo... Simplemente faltó que ganaran los Borregos (32-31 ganaron las Águilas... carajo...).

Me duele la cabeza, tengo la nariz tapada, mis nervios perciben el frío y el calor de manera exagerada, mi voz se torna cuasi-gangosa y mis ojos quieren salirse de sus órbitas. Pero hey, soy todo un mazoquista, cómo disfruto haciendo esto.

domingo, octubre 16, 2005

Historias de familia

Ayer se celebró los 50 años de mi tío Eduardo. A sabiendas de que yo tendría que salir temprano por el partido de americano de los Borregos Salvajes, mi intención era llegar a una buena hora y convivir un rato con mi familia paterna...

Pero no contaba con la impuntualidad inherente de los Otero...

Para no hacerles el cuento muy largo, llegamos a la casa de mi tío, en la hermana república de Ecatepec, a las 4 de la tarde. Y su servidor tenía planeado salir de ahí a las 4:30. Iba manejando ya cerca de Indios Verdes cuando el Presidente me hizo detener el coche para cambiar de asientos con él. Evidentemente el tráfico y la hora estaban haciendo mella en mi y mi nivel de estrés subía hasta las nubes.

(Pero bueno, eso de la impuntualidad no sólo es Otero. La semana pasada, para la boda de mi prima, la Primera Dama tuvo a bien tardarse tres horas en arreglar, por lo que no llegué a la misa...)

Pues sí, el Mac medio-reventó ayer. Apenas me dio tiempo de llegar, saludar, comer y despedirme. Nada de socialización. Mi tía Victoria, quién por muchos años era mi fan número uno, puso tremenda cara de desolación cuando me retiré. Era un larguísimo camino de Ecatepec al Tec de Monterrey Campus Ciudad de México, con una escala en mi cerro, pues tenía que pasar a dejar a mi hermano...

La parte interesante de este relato se dio minutos después de que el Presidente tomó el volante, cruzando ya Indios Verdes. Previamente venía hablando de que sería muy importante que los cinco (los Otero Mac Kinney pues) nos pusiéramos de acuerdo de una vez en qué día y a qué hora de la semana nos reuniríamos todos a comer/cenar juntos... Suena no muy complicado para algunos de ustedes... Pero para una familia cuyo integrante más chico tiene 19 años, donde los cinco realizamos actividades "productivas" (escuela, trabajo, o incluso la combinación de ambos) con agendas apretadísimas, ese maravilloso deseo en ocasiones es difícil de cumplir.

Ya con la cabeza más fría, acaso por sentirme un poco resignado por la hora y el tráfico, le dije al Presidente: "estoy totalmente de acuerdo, pero de hecho yo siento la relación entre la familia está en su mejor momento de varios años". Acto seguido, el Mandatario aludió a la comunicación entre nosotros. "¿Todos ustedes ya saben lo de mi doctorado?" Mis ojos brincaron desorbitados. Mis hermanos ya lo sabían... Pero yo no. Pues sí, el Presidente ya está haciendo su doctorado, desde hace un mes. Es difícil describir mi reacción, entre el estrés que cargaba, el cansancio acumulado del semestre, la molestia de ser el único que no estaba enterado y el inmenso orgullo que me dio la noticia (que por mucho fue mayor que la suma de todas las anteriores), solo acerté a poner mi suéter encima de mi cara.

Y sí, a lo mejor sí nos falta comunicarnos más...

O quizás yo lo que necesito es pasar un poco más de tiempo en esta casa, donde los últimos dos meses sólo llego a dormir.

sábado, octubre 15, 2005

La personalidad según un librero... o un blog

Hoy amanecí con un pensamiento (bueno, aparte del que me viene recurrentemente a la cabeza desde hace varias semanas, pero ese es kinda private) que echó a andar mis engranes y que probablemente ya hayan visto en la cajita idiota:

Puedes empezar a conocer a una persona viendo el contenido de su librero.

Por ejemplo, en el mío podemos encontrar desde "It's not about de bike" de Lance Armstrong hasta los dos tomos de "Los hermanos Karamazov", que nunca me atreví a leer, pero los tengo como trofeos porque fueron parte de mi premio por haber ganado un concurso con el primer cuento que escribí.

(Ah, y como parte de ese premio también tengo un balón "Azteca", con el que se jugó el Mundial del 86, pero no en el librero.)

Mi librero también contiene algunas obras de García Márquez, Carlos Fuentes, otras del movimiento 68 (sé que esto no le va a gustar a la niña de los ojos, pero fue un tema del que me interesé en la prepa), Tolkien y ahora hasta el gran Kapuscinski se metió a él... Y si a eso le sumamos libros de la escuela (que sí, también son importantes para este efecto)... Bueh, no voy a darles la lista completa, cuando gusten pueden pedirme permiso de verlo.

(Ja, creían que le voy a dar un "all access" para mi cuarto a cualquiera?)

Ahora que lo pienso, puede ser una analogía a ciertos proverbios populares del tipo "dime con quién te juntas y te diré quién eres". Pero pienso que lo del librero es aún más exacto, aunque difícilmente podría ponerle palabras a mis diagnósticos. Platicando con el Ángel Invernal (un nuevo personaje para el blog) que me dio cuenta de parte de su librero, me percaté de que aunque sí me llegó a dar una forma mental del diagnóstico, me es difícil aterrizarlo en las mundanías del castellano.

(Es correcto decir "mundanías"?)

Y ahora que lo vuelvo a pensar... Si podemos decir qué clase de persona es uno sabiendo con quién se junta y viendo su librero... ¿No sería lo mismo con su blog? Hace algunos días, la Sensei preguntó en clase que quién tenía un blog. No alcancé a ver si era el único del salón con la mano levantada, pero definitivamente habría sido una inmensa minoría.

El caso es, para no divagar de más, que este rincón no poético del Mac está por cumplir un añote. El primer post, en el que despedacé al arbolito de Navidad del Tec, fue colocado el 9 de noviembre de 2004. Y si se echan un clavado a ver el contenido de cada mes, cuya liga se encuentra del lado derecho, es posible que vean entre las líneas algo del Mac que, como quien dice, a simple vista no se ve.

Mis amigos, mi librero, mi blog... A veces pienso que soy demasiado transparente... Y sin embargo, hay gente que no me comprende...

(Snif, snif... Ja!)

Pero como dije alguna vez: "si quieres conocerme, invítame un café".

domingo, octubre 09, 2005

Maestro, con mayúscula

Era el 8 de diciembre de 1980. Cuenta la leyenda urbana que en la casa de Ecatepec el señor Presidente, Gaspar (el mejor amigo de la Primera Dama) y otros beatlemanos se juntaron a escuchar discos del cuarteto y de John Lennon con gran ambiente de consternación. El Maestro fue asesinado en Nueva York.

Yo nací el 27 de marzo de 1981: ciento nueve días después.

Mi padre es lo que podría llamar un "beatlemano tardío". Comenzó a interesarse por los Beatles ya una vez que éstos se separaron (él tenía 13 años cuando Paul anunció su salida del grupo), y revivió sus canciones al lado de su grupo ("Esclavitud" y posteriormente "La Raza") durante los setentas.

Yo soy un beatlemano de nueva generación: esa es una de las influencias paternas que más aprecio.

John Winston Lennon nació el 9 de octubre de 1940. Hace exactamente 65 años. Podría hacer una semblanza biográfica, pero no serviría de mucho para efectos de lo que quiero transmitir. Creo que lo mejor que puedo hacer es darles una lista de canciones escritas por él que me han marcado, y que cada vez que escucho canto a todo pulmón:
  • Imagine
  • Woman
  • Beautiful Boy
  • Jealous Guy
  • Give peace a chance
  • Real Love
  • Free as a bird
  • Mind Games
  • (Just Like) Starting Over
  • Stand by me
  • Merry X-mas (war is over)
Y aunque todas sus composiciones para los Beatles vienen firmadas como Lennon/McCartney, es fácil determinar cuáles fueron compuestas por John:
  • All you need is love
  • Across the Universe
  • Julia
  • In my life
  • Come Together
  • Revolution
  • A day in the life
  • You've got to hide your love away
  • Help!
  • I am the walrus
  • Strawberry Fields Forever
  • I want to hold your hand
(Siento que la lista está incompleta...) Más que canciones, para mi estos son himnos. Sí, himnos. Y aunque algunos son odas a la nada (específicamente "I am the walrus"), ese es el legado de John Lennon para el Mac y para los millones de fans alrededor del mundo.

Ese es el legado del Maestro... Sí, con mayúscula.

jueves, octubre 06, 2005

El grito de mis ojos.

¿Le ha pasado a algunos de ustedes que tienen ganas de escribir algo sin saber qué? Lo pondré en términos más comunes, como si tuvieran antojo de comer algo y no supieran de qué. Algo así me está pasado en este momento.

Debería estar estudiando para mis exámenes, o estar leyendo algo, o hacer algo de mayor provecho... OK OK, mi blog afortunadamente no siempre es un recipiente de basura literaria.

El Ing. P&G me dijo ayer que parecía que ya no podía dejar de hablarme por dos días porque siempre salía con cosas nuevas. Eso pasa desde hace poco más de un mes (no daré detalles). Estoy adaptándome a este nuevo modo de vida, porque para acabarla de fastidiar, me gusta.

Lo que "descubrí" (y pongo las comillas por tratarse de algo que en el fondo ya sabía, pero que acabo de sacarlo de mi subconciente) es que mis ojos generan demasiada información, que no sólo hablan, sino que gritan, que ciertas personas no necesitan más que mirarlos para encontrar una respuesta a su pregunta.

Uno diría que esa habilidad solo la tendrían las personas que me conocen de muchos años. Y sin embargo, no es así.

lunes, octubre 03, 2005

Editorial, 3 de octubre de 2005

Esta es la editorial, que habitualmente doy en el programa "En Movimiento" de Concepto Radial, del día 3 de octubre de 2005. Les comparto esto como mi experiencia y un punto de vista que compartí con más de cien mil personas ante un evento histórico. Desde niño me apasionan los deportes, desde niño quise vivir un momento así... El 2 de octubre de 2005 viví un campeonato del mundo para México en la catedral de nuestro futbol: el Estadio Azteca.

Aún no eran las 8 de la noche. En el emparrillado del Estadio Azteca, Arizona y San Francisco jugaban su partido. De repente, de la tribuna estalló el grito más común y frecuente que de ahí se ha escuchado.

Sí, el Estadio Azteca gritó GOL, aún cuando se jugaba un encuentro de futbol americano, en el momento preciso en el que Ever Guzmán firmó el tercero de México, que sepultaba las esperanzas brasileñas y encumbraba a nuestro futbol en lo más alto, por primera vez en su historia.

Sólo algunos afortunados podían ver por televisión lo que pasaba en Lima desde sus palcos, algunos más escuchaban con radios portátiles, pero ciento tres mil cuatrocientas sesenta y siete almas lanzaron el ensordecedor alarido, como de un ciego que sabía lo que pasaba a miles de kilómetros de distancia. Somos un país futbolero, nos guste o no. Y quedó demostrado que ni siquiera el histórico primer encuentro de temporada regular de la NFL fuera de Estados Unidos fue suficiente para robarnos la atención de los cadetes mexicanos que conquistaron Perú.

Fueron unos chicos que no llegan ni siquiera a los dieciocho años, los que le están demostrando a un país entero que no se necesita poner en la balanza el peso de la playera del rival, sino la capacidad de uno mismo, el deseo y el hambre de triunfo.

No fue nuestra clase política, no fueron los jerarcas de la Iglesia, ni la cúpula empresarial, ni algún charlatán que vende su imagen de pseudomotivador. Fueron chicos que no pueden aún votar los que nos han hecho soñar y ver como una realidad que podemos ser mejores que cualquiera, que han puesto en Tierra un deseo que sólo pensábamos encontrar en las nubes y finalmente, sacarlo de la imaginación.

Y minutos después, el Azteca volvió a rugir en el exacto momento en que toda la delegación mexicana se fundía en felicidad en el Estadio Nacional de Lima.Acaso el destino quiso que fuera ayer, en una emblemática fecha Nacional. Dos de octubre no se olvida, pues fue la primera vez que pudimos gritar sin vacilar: MEXICO CAMPEÓN DEL MUNDO!!!

martes, septiembre 27, 2005

Poesía en prosa

Nunca he hecho poesía. Bueno, creo que sólo una vez, y fue un fiasco. Nunca me pude adentrar en la métrica y en el ritmo, ni mucho menos hacer aflorar el más recóndito y virgen rincón de mi subconsciente.

Y sin embargo, la verdadera poesía no tiene en palabras, ni versos, ni sílabas, ni estrofas. Pero sí tiene ritmo, sí tiene métrica y puede ser la expresión más sublime de belleza, indescriptible e incomprendida, abstracta pero humana, a veces inmoral y a veces divina, que en ocasiones toma forma y en ocasiones sólo es una ilusión.

Un día la Poesía se apareció enfrente de mi, pero no me di cuenta en ese momento, pues leer un Poema de semejante belleza es una tarea larga, complicada, que lleva su buena dosis de reflexión. Leer sin palabras es difícil, muy difícil, es algo a lo que no estamos acostumbrados. No obstante, es una Poesía a la que puedes ver, escuchar, sentir, oler, palpar, respirar y atrapar entre tus brazos con tanta fuerza como si nunca la quisieras dejar ir.

La Poesía ríe y llora, se alegra y se enoja, es caprichosa y te pide que la quieras sólo por ser Poesía. Tiene miedos y sufre, pero tiene también la fuerza del mar y la luz de la Luna, y en cada sonrisa nace en ella una estrella en su vasto firmamento. Es el día y la noche, es la quietud y la danza, es la música y el silencio, es el argumento y su contradicción, es el aceite que hace girar el engrane de mi cabeza y el motor que le da más fuerza a mis latidos

Y disculpen si escribo en prosa, porque es lo único que sé hacer. Pero recuerden que mi Poesía no tiene palabras, ni versos, ni sílabas ni estrofas. Ella sólo tiene el ritmo y la métrica que me mueve, y es, hoy por hoy, a pesar de lo indescriptible e incomprendida, la más sublime expresión de belleza que he conocido. La Poesía no se hace, sino que se aparece de repente, cuya única palabra para describirla (acaso como su título) es su nombre.

domingo, septiembre 25, 2005

Highway to happiness

No sé qué extrañas y oscuras fuerzas me hicieron hacer echarme un clavado en el archivo de este blog y adentrarme en el mes de febrero de este 2005. Particularmente, uno de mis posts, que habían quedado almacenados con candado en un recóndito lugar de mi memoria, apareció para hacer un balance de los últimos siete meses.

Era el 23 de febrero de 2005. Normalmente no es un día común, pues el Ing. P&G tuvo a bien nacer un día como tal. Pero el de 2005 particularmente tuvo otros issues para recordar. Acaso por una estúpida pelea con Presidencia (mi padre), por regresar a los pasillos de mi preparatoria o por la "inauguración" de Jaque revista, la cual, ya he dejado por la santa paz. Había olvidado lo "largo" que fue ese miércoles...

Aún en esas fechas, a mucha gente le costaba trabajo pensar que un alumno de Sistemas podría pensar en tomar la decisión de ejercer periodismo. Es cierto, suena un poco contradictorio. Pero precisamente el asunto con Presidencia de aquel día fue una discusión en torno a eso.

Doscientos trece días después (es decir, ayer), el Primer Mandatario me recogió del Tec después de estar haciendo un trabajo con mis colegas periodistas. Platicaba con él de la experiencia de la narración del partido de americano para Concepto Radial. Fue entonces, cuando surgió una anécdota de mis años primeros de vida...

En la casa de Ecatepec, donde viví mis primeros tres años, un día entraron unos ladronzuelos. Los muy desgraciados se llevaron lo que pudieron. Y más allá de las posesiones materiales, lo que al Presidente le dolió más fue un videocassette donde aparece Ricardito de menos de un año balbuceando sin saber hilar palabras todavía. "Ya hablabas antes de aprender a hacerlo", dijo el Mandatario.

Aunque ya conocía la triste historia del cassette perdido, esta salió a colación por el asunto de la narración y en general de mi experiencia en radio los últimos dos años. Continuó: "pensé en ese momento que tú serías locutor de radio o de tele".

El Presidente fue la persona que más trabajo me costó convencer de que quiero embarcarme en esta aventura. No voy a abundar en más episodios previos como el de aquel 23 de febrero, porque hubieron peores. He tomado muchas malas decisiones en mi vida, lo sé, y él, precisamente por ser quién es, ha conocido y visto los estragos de cada una de ellas.

Sólo espero que esta sea la primera decisión correcta hacia un futuro que busca ese amplio y a veces ambiguo concepto que llamamos "felicidad".

La cajita idiota

Amabilísimos fans del rincón no poético del Mac®, como un servicio más a todos ustedes con el único fin de crearles dudas existenciales o carcajadas hilarantes, he habilitado una nueva sección en este fabuloso blog:

LA CAJITA IDIOTA

Acaso por ser ya un enamorado declarado de la radio que siente animadversión por la televisión (la caja idiota original), he decidido llamar así a este pequeño espacio para que puedan poner comentarios, pensamientos, sugerencias, saludos maternales, propuestas pasionales o simples desahogos verbales.

¿Reglas? Bueno, entre otras, que el espacio es reducido (no creo que más de 100 caracteres por mensaje) y que me hagan reir. O al menos reflexionar. O sonrojarme. O... bueh, pongan lo que ustedes quieran, el comité de censura (léase, YO) decidirá si los mensajes se quedan o no, jaja.

Y si mis oídos captan algo digno de aparecer aquí, el administrador de la cajita idiota (léase, IDEM, o sea, YO) lo inmortalizará en este espacio bajo el nombre del autor. Así que, cuidado con lo que digan.

viernes, septiembre 23, 2005

El inicio de una nueva historia

Un muy buen amigo, al leer mi último post, me dijo que lo que me pasaba es que estaba confundido, pues estaba en un periodo de ajuste. Sabias palabras. Eso al menos ordenó un poco el desm*dre que traía en la cabeza...

Curiosamente, ese comentario llegó unas horas antes de un evento del cual, sin lugar a dudas, no podrá ser jamás borrado de mi memoria. Y es que dentro de este periodo de ajuste, el Mac encontró que no sólo hay algo que le gusta y le apasiona, sino que además está convencido de que es bueno para eso.

A pesar de las fallas técnicas, de haber entrado prácticamente media hora tarde al aire por pelearnos por una línea telefónica, de la inexorable paliza que le pusieron los Aztecas a los Borregos Salvajes y de que casi me acabo la voz, narré por primera vez para radio un partido de futbol americano. Es cierto que habrá muchas cosas que mejorar, que fue el primero apenas, pero el rostro de satisfacción nadie me lo quita, así como nadie evito que saliendo de ahí dijera "yo nací para esto".

Y aunque sé que mucha gente más me escuchó, las dos personas más importantes en mi vida hoy por hoy, mi hermano y la niña de los ojos, el primero escuchando por Internet y la segunda a un lado de nuestro "palco de transmisión" en la tribuna del estadio de los Borregos, prestaron sus oídos a mi voz. Mis dos amigos, mis dos soportes (no voy a llorar, no voy a llorar...). Soy demasiado afortunado.

Una vez, un niño solía aturdir a los adultos a su alrededor con su "amplio conocimiento" en materia deportiva. Era una montaña de datos "inútiles", y como aparte de todo hablaba hasta por los codos, más de uno de mis tíos y mis padres mismos llegaron a pensar que yo saldría en la tele o en el radio narrando partidos de futbol. Ese niño tiene ya 24 años, y dio el primer paso...

Sí, yo sé que también les sacan de quicio mis cambios en mi estado de ánimo estos últimos días. A lo mejor tendré que acostumbrarme. Pero no puedo dejar de disfrutar este momento, este éxito, este logro. Y no crean que hablo de la transmisión en sí, sino de poder decir con toda la satisfacción del mundo que estoy dándole un rumbo definitivo a mi vida.

¿Cambiaré de carrera? No, seguiré en Sistemas hasta terminar. Ayer precisamente dije ante el amigo de quién hablé al inicio de este post (a quién pondremos como apelativo para el blog "el demonio tolkeniano") y ante la niña de los ojos, que para ser periodista no se requiere un título universitario que lo avale. Lo que hoy me di cuenta es que solo hace falta que otro(a) periodista (como la niña de los ojos) te lo reconozca y te diga que "*Otero -el periodista- rulea*".

jueves, septiembre 22, 2005

Opciones

Podría mostrarles fotos de Vedder....

o de la niña de los
ojos.

Hablar del "accidente" de Ramón Martín Huerta...

... o del rescate de Rubén Omar Romano.

De lo emocionado que estoy porque por primera vez voy a narrar un partido de futbol americano para radio...

... o del miedo que me da treparme a la "torre" que van a habilitarme como "palco de transmisión".

De que estoy teniendo pesadillas con granos de soya...

... o que estoy pagando el precio de estudiar y "trabajar" al mismo tiempo en algo que no me apasiona.

Pero me voy dando cuenta que de lo único que tengo ganas de escribir, son cosas que no tienen palabras, que he descubierto que el castellano tiene sus límites y que, en el mejor de los casos, mis últimos dos meses han sido dignos de escribir una novela y no un mundano post de este blog.

Mientras tanto, el Mac se pregunta dónde quedó la vida normal que tenía antes...


¿Vida? Sí, vida. ¿Pero cómo? Si antes no sonreía (sufría) tanto...

miércoles, septiembre 21, 2005

Nueva Orleans o la nueva Sodoma

Durante todo septiembre, los ojos del mundo se han posado en Nueva Orleans por la catástrofe del huracán Katrina. Para este ex-periodista-de-clóset, el suceso le ha valido para reafirmar algunos conocimientos en materia periodística, cual ratón de laboratorio para un biólogo.

Hay ciertos pasajes bíblicos que hablan de catástrofes naturales como un castigo divino para poblaciones/razas por vivir en el pecado. Las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas por una lluvia de fuego enviada por Dios. El Diluvio acabó con todo ser vivo en la Tierra con excepción de Noé, su familia y una pareja de cada especie animal...

Muerte, devastación, saqueos, historias de terror y crisis de ayuda humanitaria: esa ha sido la vida de Nueva Orleans en los últimos días. De alguna manera, el mundo observa con cierto desdén cómo la naturaleza ha castigado a los Estados Unidos como una especie de "designio divino" por su política exterior.

Por si a Nueva Orleans no le bastara con Katrina, ahora se le acerca Rita, como si fuera la réplica a un terremoto de gran magnitud. Así actúa la naturaleza, que nos muestra que su poder es muy superior a la de cualquier arma. ¿Así actúa Dios?

sábado, septiembre 17, 2005

¿Demasiada ambición?

Muchas veces me han dicho que soy un gran amigo, que soy el mejor amigo. Sé que mucha gente sólo aspira a escuchar algo así, pero para mi resulta cotidiano. Y sin embargo, a veces no es suficiente.































¿Soy demasiado pretensioso o es una ambición justificada?

jueves, septiembre 15, 2005

Obsesiones

Una vez me pregunté dónde termina la lucha por algo y dónde empieza la obsesión por ese algo. Esto ocurrió hace varios años, cuando una situación amorosa-sentimental-estomacal me llevó a profundizar en esta cuestión.

Aquella vez me dieron varias respuestas en diversos enfoques. Hubo una persona que metió a Dios en el asunto, algo así como que cuando lo que haces deja de ser para Él ya es una obsesión. No obstante mis creencias, esta respuesta no me aclaró mucho la mente. Así pasaron varios que de quererle dar vueltas a la respuesta, terminaron tan confundidos como yo.

Con el paso de los años, mi estómago se ha vuelto más fuerte. O menos receptivo. Quién sabe. Mi mente toma siempre el control de toda situación, lo cual, también con el paso del tiempo me ha demostrado que no siempre es el camino correcto. Alguna vez dije que una persona madura es aquella que sabe dar un correcto balance entre lo emocional y lo racional. Pero saber dónde está ese balance, es otra historia.

Y a pesar de lo que mucha gente ha dicho sobre mi persona, no me considero una persona madura. A lo mejor soy un buen pensador (a lo mejor). A lo mejor sé poner las ideas en la tierra. O a lo mejor, solo me hago el tonto pensando que lo sé. Estoy acostumbrado a ser racional al 110%, dejando a un lado lo que siento porque “la mente siempre tiene la razón”. Y aunque sí creo en eso último, me da por negar que a veces la mente simplemente no juega.

Seguramente están pensando una de las siguientes cosas: o qué estoy abriendo mi corazoncito de piedra (*suspiros* ¡pero qué romántico!) o que ahora sí me fumé dos de mariguana y que se me cruzaron con una congestión alcohólica. Les aseguro que la segunda no es. Y la primera... Creo que lo que estoy haciendo es abrir no mi corazón, sino mi mente, porque es lo que sé mejor hacer, y lo que me ayuda a escribir lo que a ustedes les gusta.

En aquella ocasión que describo al inicio de este texto, la respuesta más congruente que recibí fue “la necedad, Mac, la obsesión empieza cuando nos volvemos necios por algo”. Mientras nadie me de una respuesta mejor, el Mac luchará por dejar de ser un necio, aunque esa lucha se convierta en obsesión.

sábado, septiembre 10, 2005

El regreso al Olímpico

Lo prometí y lo cumplí. Antes de pisar la cancha me quité los zapatos. Posé mis pies en terreno sagrado, en la grama del Estadio Olímpico Universitario, por segunda vez. Como aquel 1° de noviembre de 2003, pero con la diferencia de que esta vez sí salieron mis fotos!!!



Casi perfecto.

Detengan al mundo...

Que me quiero bajar.









































Bueno, no, mejor no.

jueves, septiembre 08, 2005

Ojos...


Dicen que los ojos son el espejo del alma. No puedo estar más de acuerdo.

Arcoiris de asfalto

Si no mal recuerdo era un jueves. A eso de las 9:15 de la mañana, desvelado, muy cansado y con el trago amargo de un miércoles de la cachetada, iba manejando sobre un Periférico encharcado con rumbo al Tec.

Antes de llegar a San Jerónimo, el auto que iba delante de mi (del cuál solo recuerdo que era blanco) pasó sus llantas izquierdas sobre un charco, y al levantar el agua pude ver cómo las gotas se tornaron de todos los colores del arcoiris.

Arcoiris de asfalto. Deseé como nunca haber podido tomar una foto (aunque fuera con el celular) de eso. En mi cansancio matinal y con mis prominentes ojeras, aquella imagen llegó como un mensaje por demás inspirador. De una manera u otra, ese jueves fue mucho mejor.

Eso pasó hace unas 3 semanas. Curiosamente hoy me empecé a acordar de eso, sin saber por qué en un principio. Después supe la razón. Quería sentirme bien, solamente eso, porque el 7 de septiembre de 2004 falleció mi abuelo, y por mi cabeza vinieron muchos recuerdos y muchas reflexiones, no solo del evento, sino de las semanas previas y de las decisiones que tomé para poder estar aquí ese día.

Sí, estoy bien. Nostálgico a lo mejor, pero bien. Y también, como aquel jueves, mi 7 de septiembre fue un buen día.

sábado, septiembre 03, 2005

De regreso

Lo sé, los abandoné un buen rato, oh fieles seguidores del rincón no poético del Mac.

Y aunque sé que debo pedirles una disculpa, mi única justificación es que la escuela está tomando tintes medio nazistas. No quiero abundar mucho en eso. Sólo decirles que el Mac está bien, está contento, y que han pasado muchas, hartas cosas, que todo un blog sería insuficiente para describir así como una vida entera para comprender.

No esperen que actualice aquí con la misma regularidad. Lamento informárselos, pero hay prioridades. Irónicamente he escrito como degenerado en este inicio de semestre, pero ya saben, este blog solo maneja exclusivas.

viernes, agosto 12, 2005

Los mejores 5 deportistas mexicanos de la historia

Podré tener algunos prejuicios y quejas sobre el diario Récord después de algunos eventos entre su servidor y este diario. Sin embargo, tengo al menos un cuate trabajando ahí que me hace pensar que de vez en cuándo toman buenas decisiones como contratar a gente realmente capaz (un afectuoso saludo, Sr. Neria) y que ante la basura que existe en el periodismo deportivo mexicano, marca pautas. ¿"En tierra de ciegos el tuerto es rey"? Aunque Récord no es aún mi idea de un gran periódico deportivo, es algo más que un "tuerto".

Hoy apareció un reportaje por demás interesante. Un sondeo para determinar quiénes han sido los 5 mejores deportistas mexicanos de la historia. Pero lo que resulta más relevante aún es que se delimitó esta "encuesta" en tres campos: público en general, deportistas y "especialistas".

Esto también nos permite ver qué grado de conocimiento y, mejor aún, de reconocimiento sabe dar la gente. Por supuesto los resultados varían mucho, con excepciones de nombres que sobresalieron en los 3 sondeos. He aquí los resultados:

Público en general - % de menciones:
  • Ana Guevara - 17.7%
  • Hugo Sánchez - 13.3%
  • Julio César Chávez - 8.0%
  • Cuauhtémoc Blanco (¡¿?!) - 5.8%
  • Soraya Jiménez - 5.6%
Deportistas - puntos (otorgados por 5 menciones de cada deportista)
  • Hugo Sánchez - 78
  • Ana Guevara - 60
  • Julio César Chávez - 50
  • Fernando Valenzuela - 29
  • Joaquín Capilla - 17
Especialistas - puntos
  • Hugo Sánchez - 41
  • Ana Guevara - 31
  • Julio César Chávez - 26
  • Fernando Valenzuela - 25
  • Joaquín Capilla - 13
Queda claro que la percepción general da al pentapichichi y a la saeta sonorense un lugar privilegiado. No cabe duda que lo merecen. Sin embargo, el sondeo del público arroja los estragos que producen la mercadotecnia y la ignorancia sobre el mexicano promedio. ¿Cuauhtémoc Blanco en cuarto lugar? ¿De qué se fumaron los que dijeron que ese hombre es el mejor deportista mexicano de la historia? OK, para que no digan que soy antiamericanista y todas esas cosas que luego me dicen, tampoco entiendo por qué hay gente que menciona (en lugares más bajos de la lista) a Borguetti, Oswaldo, Luis Hernández y al "Kikín" Fonseca ignorando a Carbajal, Borja, Suárez, Casarín, Carreño... Una de dos, o no anotaban goles (porque no era su posición) o la conciencia popular ya los olvidó por completo. Que conste que sólo hablé de futbol, en otros deportes la cosa va más o menos parecida.

En los otros dos sondeos se le da un poco de justicia a uno de esos héroes olvidados por un pueblo que perdió aquella costumbre medieval de ser juglares y trovadores de su propia historia: Joaquín Capilla. Clavadista. Único mexicano que ha ganado medallas en 3 diferentes Juegos Olímpicos con 1 oro, 1 plata y 2 bronces. Es cierto, no es un Spitz, un Lewis, un Nurmi (ahi les encargo que investiguen quién fue Paavo Nurmi), un Phelps, un Jordan o un Armstrong, pero es uno de los mayores ejemplos de constancia que hay en el deporte mexicano.

Y pues Récord no me lo preguntó, ni lo van a publicar, pero qué demonios, para eso tengo mi blog, ahí les van los mejores cinco deportistas mexicanos en la historia desde el punto de vista del Mac:
  1. Hugo Sánchez
  2. Joaquín Capilla
  3. Saúl Mendoza
  4. Ana Gabriela Guevara
  5. Julio César Chávez
¿Qué opinan?