miércoles, diciembre 15, 2004

Maribel Domínguez o el juego ¿del hombre?

Recuerdo un miércoles por la noche. Creo que fue a inicios de marzo. Fuimos Alejandra Niño y su servidor a Televisión Azteca a entrevistar a Antonio Rosique y de paso nos quedamos a ver la grabación de "Los Protagonistas" de la noche.

Eran casi las 11 de la noche y en el espacio contiguo del mismo set, donde despacha Jorge Garralda en "A quién corresponda", había un grupo de humildes personas. Eran los familiares de Maribel Domínguez, seleccionada de futbol mexicana, y se encontraban ahí invitados al programa de Protagonistas ya que ese día las chicas de Leonardo Cuellar consiguieron su pase a los Juegos Olímpicos con dos goles de la misma Maribel.

Pasaron un reportaje sobre la casa de Maribel y sus alrededores. Ella vive en Chalco, sitio que ha sufrido de inundaciones catastróficas y donde el común denominador de sus pobladores es la pobreza, y la familia Domínguez no se salva de ello. Puedo imaginarme los tortuosos traslados en transporte público desde ese lugar hasta el Centro de Capacitación, en las cercanías del estadio Azteca, donde entrenaba el equipo de Cuellar.

Maribel es una super dotada, un crack. Ha hecho goles al por mayor con la selección y su calidad la llevó a jugar en la ya desaparecida Liga Femenil Estadounidense. Fue colocada en el equipo ideal de los Olímpicos de Atenas. Su historia es un relato de tesón, lucha y pasión por su deporte. Está claramente adelantada del promedio de las jugadoras mexicanas.

Ayer, se anunció que el Atlético Celaya, mítico equipo donde jugó Emilio Butragueño que hoy se encuentra en Primera A, quiere contratarla. Solo falta el aval de FIFA, lo cual aún no es un hecho. ¿Por qué? Porque Maribel se convertiría en la primera mujer en participar en una liga profesional varonil en la historia.

Existe un antecedente ya. Hace algunos años, Bora Milutinovic quiso llevar a Mia Hamm a jugar al Metrostars de Nueva York de la MLS. Hamm es considerada por muchos (y yo me inculyo) como la mejor jugadora de la historia. Sin embargo, la contratación se cayó porque no se consideró conveniente.

El futbol es un deporte diseñado desde su creación para jugarse por hombres. Las medidas de la cancha, de las porterías y la constitución del balón fueron hechas para eso. Sin embargo, en últimas décadas, la mujer ha demostrado que también puede jugar en una cancha de 100 por 70 metros, con porterías de 2.44 por 7.32 metros y con un esférico de piel sintética de entre 6 y 8 libras de presión, en un lapso de 90 minutos de juego. Ah, y siendo capaces de dar un gran espectáculo. Claro, todo eso con algunas sutiles diferencias técnicas y tácticas con respecto al enfrentamiento entre varones.

Supongamos que Maribel es capaz de enfrentarse con un defensa central de tú a tú en fortaleza física, en velocidad y en agilidad. Supongamos que Maribel rompe con todos esos paradigmas creados no por misoginia sino por las diferencias que la naturaleza nos impuso a hombres y mujeres. Entonces, el partido más difícil que enfrentará será en el vestidor de su propio equipo.

La intimidad de un vestidor es sagrada. En el pasado mundial varonil, en 2002, una televisora metió cámaras al vestuario de nuestra selección, lo cual provocó malestar entre algunos jugadores y tremendo repudio entre los que sabemos lo que es que la privacía de tu equipo sea mancillada. Maribel no podría entrar al vestidor con los hombres, tendría que hacer uso de otro para ella sola y esperar a que todos estén listos y bien uniformados para la charla técnica. Eso, aunque no lo crean, le restará a Maribel bonos para integrarse al grupo.

Ahora, como jugador, ¿cómo enfrentas a una mujer? Sabemos que el futbol es un deporte de cierto contacto. Los más caballerosos lo pensarán dos veces antes de tocarla. Y los más rufianes (que podrían ser mayoría) podrían propasarse. Muchos nos hemos reído con videos donde se exhiben jugadores tocando regiones ínitimas de sus rivales en forcejeos previos a un tiro de esquina. Pero créanme que cuando se trate de Maribel, no nos causará ni tantita gracia.

Eso sí, económicamente, esto la podría sacar no solo a ella, sino también a toda su familia de la pobreza inherente de Chalco.

No sé qué es lo que motiva a esta chica a buscar un lugar en el juego del hombre. Tal vez sea el reto y la voluntad de sobresalir, o tal vez sea ganar un dinerito. Y eso último puedo entenderlo después de ver a su familia y las tomas de su calle aquel miércoles por la noche. Ojalá Maribel pueda romper no solo los paradigmas físicos, sino también del vestidor para callarnos la boca a aquellos que pensamos que el Celaya la contrata solo por mercadotecnia y no porque creen que tiene la capacidad de hacerlo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Arriba las Chivas Rayas de Guadalajara S.A.!