miércoles, diciembre 22, 2004

Crítica navideña o 12 meses sin intereses

Estos últimos días he pensado en los contrastes que presenta la Navidad en el ánimo de cada persona. Creo que no es un secreto que mientras hay gente que espera con ansia estas fechas, para otros es la posibilidad de sentirse miserables. Y estos últimos son acusados de "grinchs", como muestras de que su estado de ánimo es socialmente inaceptable en diciembre.

Ciertamente la Navidad es una época donde no se puede estar triste. Y no, por qué la Navidad no lo permita, sino por sus implacables defensores que se sienten transgredidos al ver que alguien no comparte su sentimiento. Mucha gente se deprime en estas fechas, quizás por compararse con la alegría del resto o por sentirse más abandonados que nunca.

Aún no podía encontrar ni el secreto de la Navidad ni la respuesta a la profunda depresión de mucha gente cuando la sabiduría de XdU me sacó a flote:" la gente se deprime porque cada Navidad se dan cuenta de lo pobres que son y de los pocos regalos que pueden comprar en vez de ponerse feliz porque Dios les permitió vivir en este mundo lindo un año más".

He ahí la clave: la comercialización de un evento espiritual. Alguna vez ya he escrito al respecto, analicé la malinterpretación del Christmas Carol de Dickens en contraste con sus versiones contemporáneas que han llegado hasta incluir a Mickey Mouse y a Rico McPato en roles protagónicos. Se habla de "ángeles de la Navidad", que no son más que una regresión al pasado y una visión del futuro de Ebenezer Scrooge. Ahora en "Un cuento de Navidad" lo único que no se menciona es el nacimiento de Cristo.

Así mismo podemos encontrar muchos otras referencias. Santa Claus ha desbancado al niño Dios. La Navidad es hoy una época de regalos y no de reflexión, de entrar en la recta final del año para hacer un recuento de los daños y hacer contacto con nuestro yo espiritual. Sin embargo, hoy la religión no está de moda, incluso hablar de eso es también socialmente inaceptado. No pido que la gente llene las iglesias (me parece altamente incongruente ver los templos vacíos a lo largo del año y que súbitamente se desborden en Nochebuena), sino que se siente a pensar, a reflexionar, a hacer una pausa en este agitado mundo en el que vivimos para darse cuenta de lo que no ha logrado y cómo hacer en 2005 para cumplir sus metas.

En lugar de eso, nos metemos días enteros a centros comerciales, saturamos las tarjetas de crédito y compramos cosas a 12 meses sin intereses para satisfacer ese vacío por lo que no logramos este año que entra en su recta final.

Este año no espero regalos. Si alguien en su infinita bondad y por el puro ánimo de hacerme esbozar una sonrisa quiere hacerlo, bienvenido sea, pero no hay ninguna obligación y no necesita grandes cantidades de dinero para hacerlo, es más, en realidad no necesita gastar nada. Mientras tanto me esforzaré en pensar en todo lo que hice mal este año que me tiene inquieto y sin una perspectiva de un ideal 2005.

2 comentarios:

Juan José Galván V. dijo...

Ánimo, mi estimado MacGrinch!
El 2004 fue el año del mono, en el calendario chino, lo cuaal trajo consigo cambios en todo y para todos. Creo que no ha habido uno solo que se haya salvado de eso. Si bien saturar las tarjetas a 12 meses sin interesen (ejem!) no es el camino a la felicidad, no está de más aprovechar todo este mes para la autoreflexión y redefinición de lo que vendrá. Y enero, como alguna vez dijo CEGN, es un mes para felicitar a todo mundo y repartir abrazos.
Feliz Navidad amigo.

The Prin dijo...

Qué increíble, ¿no? La gente desea ¡Feliz Navidad! sin ton ni son. ¿Por qué no decir de repente: "Oye, Mac, te deseo un muy Feliz 17 de Junio"? Porque el dia oficial para desear felicidad es el 24 de diciembre.

Es un día como cualquiera, en el que, como cualquiera, te puedes levantar con diarrea, con dolor de cabeza, sin dinero, sin amigos, sin familia, con el corazón roto, con hongos en las uñas, o con un hoyo en el calcetín... pero ese dia se espera de ti que seas feliz.

Esa presión por la felicidad inmediata, así como el sentimiento generalizado de "ciclos terminando", hacen de la navidad la época con más suicidios en el mundo entero (incluso donde es verano). Las personas en las calles cargan cajas de colores que dicen por doquier "PAZ Y AMOR", pero se meten en las filas para pagar, se estacionan donde no deben, se pelean por las últimas prendas de su talla... Paz y amor, dicen las cajas.

Las señoras, emperifolladas y en sus mejores pieles, donan ese día 10 pesotes a un elegido de entre las decenas de niñitos en shorts que las persiguen al final de la misa. "No le des todo el cambio, necesito para el del coche", le dice su confundido marido que está buscando al Viene Viene correspondiente sin recordar su cara. Después de misa a cenar con la familia, y a criticar a los que no están, y a recordar por qué nada más cenan juntos una vez al año... porque no se caen bien.

Se abrazan a las 12... ¡Feliz Navidad! ¿Están más felices ese día que un día antes, en la fila de la tienda en donde hicieron las últimas compras? ¿Son más felices que hace 11 meses y 30 días, cuando se levantaron desvelados a buscar el recalentado? Si ese era el dia para el que todos te desearon felicidad y no la pasaste feliz... ¿qué te espera el resto de los días del año?

Feliz 12 de enero a todos.
deunanue.blogspot.com