miércoles, noviembre 17, 2004

Prometeo desencadenado o aprenda a comunicarse con su pareja (aunque no la tenga)

El viernes pasado, 12 de noviembre para ser preciso, acudí a un curso sobre Comunicación en el "Instituto de Estudios de la Pareja", que mejor visto es un centro de loqueros. Mi padre me lo recomendó ampliamente, y a pesar que el horario era de 4 a 9 de la noche (sí, en viernes), me presenté ahí con cierto ánimo y una pizca de escepticismo.

Me pidieron llegar a las 3 para llenar un cuestionario. Vaya sorpresita cuando lo vi, 125 preguntas del estilo "¿Usted duerme boca arriba o de ladito?". Básicamente querían ver qué tan loco estaba, ni que fuera una encuesta sobre el servicio, esas se dan al final. En un saloncito contiguo había una cafetera y galletas (y yo que no había comido...). Nos sentamos en un aula con sillas en forma de herradura (ver salón 3402 del Tec para una mejor referencia). Observé a mi alrededor que salvo este intento de reportero y dos chamacos más, todo mundo oscilaba entre los 30 y los 60.

Iniciamos 25 minutos tarde gracias a todos aquellos que tuvieron a bien llegar tarde. Aunque la verdad los comprendo, yo hice 40 minutos de la casa de todos los mexicanos (y no me refiero a Los Pinos) a las inmediaciones del metro Barranca del Muerto, donde se ubica este changarro. Eso sí, el café estaba rebueno, ya iba en el segundo vaso (no habían tazas). Decidí en ese momento administrar mi vejiga, pues a ese paso no llegaría sana y salva a las 9.

Lo primero que nos pidieron que hiciéramos fue presentarnos con dos personas más del grupo que no conociéramos. Cosa fácil, yo no conocía a nadie. Así pues, me presenté con mis dos compañeras de al lado que, sin pregunta previa, me dijeron que tenían 30 y 50 (que conste que no lo pregunté). Una de ellas me dijo que trabaja en una empresa de bienes raíces en Polanco y que "le parte el alma ver gente pobre", para que acto seguido despotricara contra el gobierno y los judíos. En ese momento el buen Mac, que no sólo de deportes sabe, afirmó "pues históricamente el mexicano está acostumbrado a la ley del mínimo esfuerzo, por lo que no se puede culpar solo a unos por las desgracias de todos. Yo voté por Fox y volvería a hacerlo." (Ver deunanue.blogspot.com para más críticas a los gobiernos y al tiro parabólico). En el ánimo de la tolerancia que se promueve hoy en día, evitamos los sombrerazos.

Comenzó propiamente el cursito con una introducción sobre el sistema de la comunicación. Ya saben: emisor, receptor y mensaje; sí, esas boberías que nos enseñaron en nuestro primer día en la primaria. La hora era fatal, si han llevado clases en viernes en la tarde saben a qué me refiero. Nos empezaron a explicar los perfiles de la personalidad que definen nuestra manera de comunicar: extroversión, introversión, intuicíón, etcétera. Llegó el momento, a eso de las cinco y cachito, en el que el Mac ya cabeceaba y hacía ojitos chinos. Antes de la catástrofe, salí por mi tercer vaso de café. El profe dijo "Se ha comprobado que estas características son genéticas". "Chín, ya valimos!!!" musitó el Mac.

A eso de las 5:30 se dió el primer receso. Acabé mi café y me apeé de más galletitas. A partir de ahí ya no recuerdo muy bien lo que pasó. Creo que empezaron a hablar sobre la comunicación con la pareja, lo cual por muy obvias razones, me valió un pepino. Apliqué el "bla bla bla bla" de Bart SImpson y me esperé pacientemente al siguiente receso.

Cuando regresamos de dicho descanso, otra de las loqueras del changarro ese trajo unas tarjetitas con los resultados de los cuestionarios aplicados antes del curso. La mía decía:

Ricardo José Otero Mac Kinney
Estilo: Prometeo
Extroversión 15
Pensamiento 47
Intuición 6

Traduciendo al castellano vulgar: soy extrovetido (sí, aunque no lo crean, yo siempre lo he dicho, pero me tachan de loco); soy exageradamente racional, mi corazón es un témpano; y soy ligeramente intuitivo, baso más mis decisiones sobre lo que creo que será en lugar de lo que es, eso me aclara muchas dudas del pasado.

¿Y qué es eso de Prometeo? De acuerdo con las tres anteriores categorías, se nos colocó en cuatro estilos distintos: Prometeo, Epimeteo, Apolo y Dionisio. No les voy a decir de qué se trata cada uno, lean un poco de mitología griega. Solo les voy a mencionar que Prometeo le robó la luz de la sabiduría a Zeus y se la dio a toda la humanidad, por lo cual fue encadenado y castigado. Así que ya saben, venérenme cuando me vean por iluminar un poquito sus mentes. Ah, y los Prometeos solemos ser arrogantes, quién sabe por qué.

Quizás lo más interesante del seminario este fue que la discusión sobre los estilos y los personajes griegos, a pesar de lo soso que era el instructor. Ávido el Mac preguntó que cuál era la escala, a lo que le respondieron que no había un límite, pero una puntuación de 50 ya era muy alta. El problema fue que mis brillantes compañeros hicieron esa pregunta otras 10 veces de distintas maneras. Ejemplo: "sí tengo sensación con 42, ¿es mucho o poco?". A la cuarta ya me desesperaba.

Media hora antes de terminar el curso ya tenía todo perfectamente en claro, pero empezaron a aflorar los problemas personales de cada uno. No puedo olvidar cuando el profe, haciendo uso de todo su tacto le dijo a un señor ya grande "pues es que en tu caso no veo problemas de comunicación, sino falta de amor". Creo que si me dijeran eso a mi edad, y en público, la familia de mi loquero(a) estaría solucionando económicamente su vida.

Finalmente el reloj apuntaba el nueve con su manecilla corta y el doce con la larga. El problema es que seguían las mismas malditas dudas que no paraban de repetir, y por mero respeto al grupo no decía nada. Dieron las 9:10 y ya estaba realmente desesperado, los 600 segundos más desesperantes de la semana, me parecía una falta de respeto para con el resto del grupo. Pero finalmente dijeron "hasta aquí" y el Mac salió como chiflido.

Todavía me aventé otros 40 minutos de regreso a casa. Solo quería cama, nada más. Mi padre me preguntó "¿y qué tal estuvo el curso?". "Fatal, horrible, no pueden hacer un curso tan teórico y tan tedioso en cinco horas el viernes en la tarde." Pero mi padre se dio cuenta que aprendí las cosas sobre la manera en que me comunico que harán que me corran de mi casa un día.

Moraleja: La mejor comunicación se da de noche.

Anécdota de la semana

Mi padre se durmió viendo The return of the King, Lord of the Rings III. Nadie!!!

2 comentarios:

The Prin dijo...

Mac, lamento que hayas pasado tan mal viernes, pero es siempre una delicia leer tus macaventuras.

Con respecto a tu blog... ¿qué te puedo decir? Las personas están en un punto en que tristemente se sienten tan solas, tan incomprendidas y tan lejanas de las demás que han creado una humanidad ávida de este tipo de experiencias. En mi opinión, creo que la gente tiene ese sentimiento que los hace sentir sus problemas más leve si están acompañados.

¿Recuerdas cuando estabas en la primaria y no habías hecho la tarea? A pesar de la culpa que te acompañaba en el camino, si al llegar descubrías que alguien más no la había hecho, de pronto no era tan malo y la culpa disminuía.

Mal de muchos, consuelo de tontos, dicen por ahí. Y he ahí el Sanborns lleno de libros de autoayuda (porque nadie lee a Nietzche, pero ¿qué tal a Carlos Cuauhtémoc Sánchez?), a todos los programas en la televisión pública que dan consejos de cómo ser más feliz, los servicios telefónicos para conocer personas, y hasta la sección de horóscopos que traen todos los periódicos. En el fondo, las personas acuden a ese tipo de atracciones para sentir que no están solos en su infinita soledad... qué paradójico, ¿no?

Saludos!

Nallely Ortigoza dijo...

Jaja, así o más grosera tu anécdota de la semana!!